domingo, 18 de mayo de 2008

El precio de la gasolina

Pues ya se acabó el 17 de mayo. Un 17 de mayo pasado por agua. Casi en verano y casi a bajo cero. Lluvia de arriba a abajo y de abajo a arriba. Y un viento que se colaba por todos los rincones de la ropa. Pero no importa. Todo por la patria. Hay que marchar en procesión y gritar ¡hurra! por Noruega. Y aquí es cuando se echan de menos los bares. Hicimos un recorrido de casi 3 kilómetros (yo vivo en Solbergelva) y... ¡¡¡NI UN SOLO BAR!!! ni un solo bar donde resguardarse con un cafetito caliente, ni un solo bar en que encontrar un retrete en caso de apretón. Porque los bares, esas catedrales dignas de devoción en España, se entienden como lugares de vicio y corrupción aquí en Escandinavia. ¡Habrase visto!

Y con la lluvia y los kilómetros, toca coger el coche. Y entro en materia. Aquí no hay sitio al que no se pueda ir sin coche. Todo está a un mínimo de 3 kilómetros (si no vives en Oslo, claro, donde todo está a un máximo de 3 kilómetros). Y dios mío, como sube la gasolina oiga.


Acabo de llenar el depósito con diesel, y he pagado más o menos lo que pone el la foto. 12,59 coronas noruegas = 1,61 euros = 268 pts. Pero porque he buscado la oferta, porque ahora el precio habitual está por encima de las 13,50 coronas.


Aquí en Noruega se produce una cosa curiosa. El precio de la gasolina fluctúa constantemente. Tanto que por la mañana puede valer 11kr y cuatro horas después 13kr. No es broma. Los domingos por la noche y hasta los lunes a primera hora es cuando la gasolina está más barata. La política noruega en cuanto al precio de gasolina es la pura ley de la oferta y la demanda. Nulo control por parte del gobierno. Aquí hay una buena explicación de la situación en Noruega. (ver artículo).


Además, otro dato que llama la atención. En las últimas semanas, el diesel es más caro que la gasolina. ¡Y yo que me compré un coche diesel el año pasado por ahorrarme unas coronas! ¿Por qué es esto? En este enlace encontramos un intento de explicación. (ver artículo)


Es curiosa la comparación entre los precios de la gasolina en dos grandes productores de petróleo: Noruega y Venezuela. Noruega tiene los precios más caros del mundo y Venezuela casi regala el preciado líquido. (ver artículo relacionado)


¿Es acertado? La postura noruega se puede discutir, pero la venezolana es claramente discutible. Errónea básicamente. Un precio del combustible menor al de producción quema la riqueza del país, además de incrementar increíblemente el número de coches y la contaminación, con los costes que eso supone.


Pero dejando aparte políticas, da igual si eres socialista, liberal o anarquista, a todo consumidor le duele el bolsillo cuando ve que el precio de la gasolina sube de esa manera. Hace menos de tres meses pagamos el litro de diesel a algo más de 8 kr y ahora ya supera las 13 kr. ¡Cinco coronas (100pts) en menos de cuatro meses! A todo aquel que no conoce un poco de la economía (y la cultura) noruega, le sorprende este dato. ¿Pero no regalan la gasolina en Noruega? ¿Acaso no es el primer productor europeo y el tercero del mundo?


El fondo del petróleo es ese gran desconocido. Para casi todos los extranjeros y para muchos de los noruegos. La cuestión es que el petróleo da mucho dinero, pero aunque parezca sorprendente, ni un céntimo va a los presupuestos del estado. El 100% se invierte en el extranjero, con el fin de no hacer depender la economía noruega tan sólo de este sector, como ocurre en Venezuela, y así no hundir por ejemplo la poca ganadería y agricultura que hay en este país. Y tampoco los réditos de estas inversiones van a los presupuestos, sino que van al ya mencionado fondo, que sirve para prevenir males futuros. Noruega sabe lo que es pasar hambre. Después de la Segunda Guerra Mundial eran muchos los que comían patatas de desayuno, comida y cena. En el estudio comparativo vemos cómo crece la economía noruega en los 70 tras el descubrimiento de los pozos petrolíferos.




Así, Noruega tendrá las espaldas cubiertas los siguientes 50-100 años después de agotarse los recursos petrolíferos. Y por más que los ciudadanos pidan rascar un poco de ese fondo, nada, los gobernantes son duros. Y esto resulta increíble. Muy impopular ¿Qué político de cualquier otro país no se vería tentado a bajar los impuestos y el precio de gasolina y tabaco, cubriendo esos costes con este fondo, a cambio de ganar unos votos? En España ninguno, seguro.

Pero ahora escribo como consumidor. La cosa está llegando ya a niveles insostenibles. Y anuncian que puede ser peor. Hasta 19kr por litro en 2008. Vale, los sueldos noruegos son importantes, buena calidad de vida, pero hay muchas familias que necesitan el coche diariamente y esas 1500-2000kr mensuales en combustible dañan gravemente el ahorro familiar, o al menos, la parte destinada a ocio. ¿Qué puede ocurrir? En Noruega hay ricos, muy ricos, que no se verán muy afectados. Pero las clases medias, como la mía, se verán obligadas a ahorrar por otros lados y eso provocará diferencias sociales y clasismo. Los impuestos indirectos gravan a todos los contribuyentes, independientemente de su renta, y aquí gasolina, tabaco y alcohol tiene precios que hacen subir los colores.

Y acaba mi crónica con una pregunta al tiempo que súplica a los gobernantes noruegos: ¿Tan difícil resultaría aligerar un poco el gravamen sobre el combustible en estos momentos en que el precio mundial del crudo está por las nubes, para aliviar un poco la economía de las familias?

No hay comentarios:

Publicar un comentario