Mi podcast: ¿Y por qué no aquí?

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domingo, 22 de marzo de 2009

No me salen las cuentas

Hace unos días, Soitu publicó un artículo sobre la bajada de los precios en España. Para comprobar si en España eran altos o bajos, se basó en una lista de precios de varios productos que les enviamos los colaboradores (corresponsales urbanos) en diez ciudades del mundo. Yo me encargué lógicamente de los precios en Oslo. Y el resultado es para echarse a llorar. Noruega tiene los precios más altos del planeta, y con diferencia, en casi todos los productos de la lista. Pero sobre todo, claro está, alcohol y tabaco. Cierto es, como bien comentan algunos lectores en el artículo, que con sólo esta información uno no puede sacar conclusiones generalizadas, pues es importante tener en cuenta el nivel salarial, el impositivo y el precio de la vivienda, principal gasto en todas las familias. Lo que está claro, es que en estos momentos, España sale perdiendo en cualquier comparación, pues no está el horno para bollos y no recuerdo yo una situación tan dramática en toda mi vida. ¿Acaso hay alguien que no conozca a una persona que no haya sufrido ya los puñeteros ERE?
Pero volviendo a Noruega. Aquí los salarios son altos, sí. Muy altos. Posiblemente cerca del doble a España, no estoy seguro. Pero el nivel impositivo es brutal. El IVA es del 25% y el IRPF más generalizado es del 36%. Yo nunca había ganado tanto como gano ahora, y nunca había tenido tantos problemas para ahorrar. ¿Crisis internacional, precios altos, impuestos excesivos o soy un manirrota? Esto último lo dudo. Aquí me tomo menos cañas que un muyahidín en Ramadán. En lo que Noruega no sale mal parado es en el precio de la vivienda. Es más cara que en España, claro, pero proporcionalmente no tanto. Si nos centramos en Oslo los precios son desorbitados, pero también lo son en Madrid y Barcelona. Ya a las afueras, los precios se aproximan más a los españoles. Eso hace que el nivel de impago de hipotecas en Noruega sea mínimo. En mi caso particular, no tengo problemas para pagar la hipoteca, pero la parte destinada al ocio es muy pequeña, comparativamente con España. El ocio en Noruega tiene precios desorbitados, aunque mis amigos madrileños me dicen que la capital hispana no va mucho a la zaga. Copas (diminutas) a 10-12 euros, cine a 10 euros, teatro y música mínimo 30 euros... Lo peor creo yo son los restaurantes. El sábado pasado estuve en un indio en Drammen (el Móstoles noruego), y pagué 100 euros por dos personas. Y esto sin postre y tan sólo una copa de vino. Si pedimos la botella entera prefiero no pensar dónde llegaría la factura.
Volviendo a la lista de productos propuesta por Soitu.
-En lo que más se nota el precio elevado es en la cesta de la compra, los productos alimenticios básicamente. Aquí se va una parte descomunal del salario. Rápidamente.
-En cuanto a la gasolina, aquí la política noruega me parece bien. Este país podría regalar el combustible si quisiera, por ser uno de los mayores productores, pero tiene una política de precios de mercado que equipara el precio del litro a la de los países vecinos, lo que no daña en gran medida el bolsillo de los noruega, además de suponer un ingreso enorme a las arcas del estado en concepto de impuestos.
-La ropa no está mal. Yo no noto mucho la diferencia con España, pero lo mejor son las tallas. Yo mido 1,91 cm y la verdad que tengo más sencillo encontrar algo que me quede bien en Oslo, que en El Corte Inglés, donde los mamones siempre me mandan a la planta de caballeros, teniendo la planta joven vetada hasta que no cumpla las 6 horas de gimnasio semanales reglamentarias.
-Algo a mejorar en Noruega es el transporte público. Billetes de metro, bus o tren, sencillos, son sangrantes. Yo vivo a 45 minutos del centro de Oslo, pero me pienso muy mucho el viajar porque me cuesta 22 euros ida y vuelta. Creo que el sistema de abonos en general es bastante bueno, pero como soy adicto al coche, no los conozco mucho.
-Tema aparte es el alcohol y el tabaco. Sobre la cultura del alcohol hablaré en alguna otra ocasión pues merece uno o varios post aparte. Si nos centramos en precios, está bien que un gobierno trate de proteger la salud de su población, pero aburre sentirse continuamente controlado por papá-estado, sobre todo con el principal objetivo de agrandar las arcas a base de impuestos indirectos, los más injustos.
Y nada más, ahora mismo me voy a tomar un Nescafé en mi casa hipotecada, antes de coger el coche para ir a un centro comercial, para poder ver una película en el cine, comer en un McDonalds, comprarme un pantalón y otro café. De la caña me olvido porque si me para la "politi" me la cortan.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Un país cuadriculado, amante del talonario 2/2

Y llegó la parte dura. No sólo horas perdidas de ventanilla en ventanilla, sino bolsillos tiritando por el sablazo de las tasas. Recuerdo que pagué unas 800 coronas hace dos años, 1100 el año pasado y esta vez, que espero que sea la última porque es solicito residencia permanente me exigen nada menos que 1600 coronas. Teniendo en cuenta que el cambio está a 9 coronas el euros (lo cual a mí jode mucho para viajar en navidad, ya que la equivalencia ha sido por mucho tiempo de 1-8), tendré que abonar a sus nórdicas autoridades la nada despreciable cifra de 180 euros para que me dejen quedarme. Y encima les tengo que dar las gracias. ¿Qué tipo de tasa exige 180 euros? Pues al igual que dije sobre los papeleos, aquellas tasas que intentan que los ciudadanos no exijan sus derechos. Porque ustedes me dirán, a mí ahora no me va del todo mal, pero 180 euros de golpe duelen. Pero a un inmigrante que le suponga el 10-20% de su salario mensual. ¿Se molestará en solicitarlo? Lo dudo.
Pero no es este el único sablazo con tintes anticonstitucionales por su aire de robo a mano armada. En Noruega hay multitud de vías de peaje sin opción a una peor carretera gratuita. O pagas o no pasas. El ejemplo más terrible es la entrada a Oslo, que sólo por el hecho de atravesar la ciudad tienes que pagar 20 coronas, lo que supone que si llevo a alguien al aeropuerto, no paro en Oslo, pero la atravieso dos veces. 40 coronas. Hagan ustedes el cambio.
Más ejemplos. Hoy me llegó una carta para cambiarme el contador de agua y especifican: Si no se encontrara en su domicilio a la hora acordada, se le sumarán 500 kr. a su próxima factura. Así, con dos cojones. Díganme ustedes si esto no es una amenaza digna de ser denunciada. ¿Pero cómo se denuncia a la administración?
Tengo más casos. Hace unos meses vino el deshollinador, que aquí en noruega son muy "guays". Vienen con unos uniformes, que más que el deshollinador de Mary Poppyns, parecen la quinta brigada de los marines norteamericanos. Y resulta que tenía que haber cambiado mi escalera del techo por una nueva que les garantice a ellos más seguridad. Pero como no lo hice. Patapún. 500 kr por la visita, que eso sí les da seguridad.
¿Más ejemplos? A montones, pero mejor lo dejo que no hago más que deprimirme. Noruega será el país número uno en la lista del estado de bienestar, pero ¿a qué precio? A veces llego a plantearme que cambiaría toda esta tira de servicios sociales por tomarme una Mahou con unas bravas en el bar de la esquina después del trabajo.
PD: Para los que no me leen a menudo. Soy feliz en Noruega y me gusta este país, aunque estos dos últimos post den otra idea. Pero qué le vamos a hacer, un mal día lo tiene cualquiera, y siempre nos queda el derecho al pataleo. Y el mío es este blog.

Un país cuadriculado, amante del talonario 1/2

Hace varias semanas que no escribía, y cuando lo hago es un tanto cabreado, pero bueno, voy a relatar uno de los lados oscuros de este bendito país. Su mente cuadriculada y su amor por solucionar los problemas a base de golpe de talonario.
Yo no tengo nada en contra de las normas. Mi puntito 'anarkista' creo que se me acabó al firmar mi hipoteca y admitir que quizá no haya ni dios ni patrón, pero amo lo hay seguro, y ese es el banco. Pero las normas creadas por mentes cuadriculadas, que provocan más problemas de los que pretenden solucionar, me rascan soberanamente la entrepierna. Me centro.
Después de tres años conviviendo con las luces y sombras, además de con la ahora mi rubia esposa, ya tengo los requisitos, familiares y temporales, para solicitar la residencia permanente en Noruega. También creo tener derecho a solicitar nacionalidad noruega si lo deseo, pero entre ustedes y yo, ni de coña. De nada me sirve, y ese puntito español que aún me otorga mi pasaporte me hace sentirme un poco más cerca de casa. Fuí a presentar los papeles, porque a pesar de estar en la era de Internet, aún hay muchos papeleos y visitas a muchas ventanillas, con el único objetivo de poner las cosas más difíciles al extranjero que pretenda quedarse por aquí. (Esto no es ni mucho menos mejor en España, así que no vamos a poner mal a Noruega por este punto).
La norma en cuestión que me saca de quicio es una que tiene su parte positiva y su negativa. Con el ánimo de integrar a los inmigrantes en la sociedad Noruega, en 2005 se creó una norma que obliga a todos los extranjeros que pretendan quedarse a acudir a un curso de Noruego de 250 horas y uno de cultura y sociedad de 50 horas. Creo recordar que Rajoy propuso algo parecido en España. Lo del noruego está muy bien, porque a los que tenemos reagrupación familiar nos sale gratis. Pero lo de la sociedad es uno de esos ejemplos de mentes cuadriculadas. Después de llevar viviendo dos años con una familia noruega, debía entregar 50 horas de mi vida (siempre en vacaciones o en horario laboral, no por las tardes) para escuchar a una colombiana que llevaba en Noruega tanto como yo, que a los noruegos les gusta pescar bajo el hielo y llevar la bandera nacional el día 17 de mayo. Evidentemente, yo consideré que tenía otras cosas mejores en las que perder el tiempo, como es trabajar para poder vivir en este caro país, y tan sólo acudí a 22 horas. La profesora-instructora o cómo se le quiera llamar, es hoy mi amiga, pero me estoy plantando su amistad, porque apuntó cada una de mis faltas y esa podría ser razón para negar mi permanencia legal en Noruega. Mire usted qué tontería. Pero bueno, se ha podido arreglar. El año pasado saqué mi título de Noruego, y con otra tira de papelotes, puede hacer la misma labor, por lo que he solicitado la acreditación de mis conocimientos nórdicos, como si no hubiera acudido a ninguna de las más de 300 horas que estuve en las clases de noruego.
Una cosa positiva es la centralización de datos. De la policía me mandaron a mi escuela de noruego, y de esta escuela de noruego a otra perteneciente al ayuntamiento en el que ahora resido. No fue divertido el toque de pelotas de tenis de un sitio a otro, pero ayuda bastante, aunque da también un poco de miedo, como, con tan sólo tu número personal, una especie de DNI, aparecen todos tus datos en todos los ordenadores de todas las administraciones noruegas, y así se evitan tener que estar llamando o mandando e-mails de unos a otros. Acojona ver cuanta información privada está en manos de tanta gente, pero también ayuda que te puedes mover de un sitio a otro de Noruega y tu nuevo médico tendrá al instante todo el historial de tu antigua localidad. En España, casi puedes robar un coche en Sevilla y mudarte a Bilbao porque la Guardia Civil jamás le pasará esa información a la Ertxaintza (¿Se escribía así?).
Y a la espera estoy de recibir unos papeles que he de presentar en otro sitio, por lo que me pregunto yo que para qué tanta centralización de datos. Pues eso. Para tocar las narices e intentar que alguno no se moleste en solicitar sus derechos.
Y me estoy alargando mucho, así que la peor parte, que es la de soltar las tasas, tasazo hablando de Noruega, lo dejo para el siguiente post.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Fotógrafos y periodistas

Partamos del gran respeto que siento por la labor de los fotógrafos. Para mí realizan una labor profesional y artística indiscutible. Y entiendo el cabreo que pillan muchos por el intrusismo. incrementado sobremanera por la labor de Internet y páginas como Flickr, que personalmente utilizo y me parece de gran calidad, pero está haciendo perder bastantes euros a los magos del teleobjetivo. Empiezo el post destacando las webs y blogs de varios fotógrafos amigos y de gran nivel.
-Miguel Ángel Acero
-Miguel Ángel Santos
-Fernando Blanco


Pero ahora voy a cabrear a estos mismos. Ni yo ni ningún otro que no sea un fotógrafo profesional podrá alcanzar el nivel de estos artistas. Pero hay que ser realista. Vivimos en época de crisis y los periódicos quieren ahorrar en medios. Cierto es que el fútbol y los toros los harán siempre el fotógrafo, pero cuando haya que hacer una entrevista a la vecina a la que se le han quedado los gatos en la copa del árbol bastará con colgar una cámara al cuello del plumilla y matar dos pájaros de un tiro. Por lo que se pueda avecinar, he decidido comprarme una cámara semiprofesional e intentar aprender un poco. En principio por puro amor al arte y para hacer fototurismo e instantáneas de los montes noruegos, pero quién sabe. De momento, Soitu agradece si además de texto mandamos fotos, y a ser posible de calidad, pues la última vez envié las fotos que hice de Bergen con mi cámara compacta y por supuesto no publicaron ninguna. Yo me he comprado una Sony Alpha 200, por unos 550 euros, que da una relación calidad-precio más que aceptable para un novato como yo.
Como muestra, incluyo aquí los dos primeros álbumes que he hecho, sobre Drammen y en Oslo. Para ello utilizo las presentaciones de la mencionada Flickr y los códigos HTML. De Drammen destaca el nuevo puente peatonal apodado como Ypsilon, por su evidente parecido a la Y. Sobre Oslo tan sólo es un paseo por el centro, la calle Karl Johan y Konserthus. Espero que os guste y los profesionales de la fotografía comenten y critiquen. Será la mejor forma de aprender.


domingo, 18 de mayo de 2008

El precio de la gasolina

Pues ya se acabó el 17 de mayo. Un 17 de mayo pasado por agua. Casi en verano y casi a bajo cero. Lluvia de arriba a abajo y de abajo a arriba. Y un viento que se colaba por todos los rincones de la ropa. Pero no importa. Todo por la patria. Hay que marchar en procesión y gritar ¡hurra! por Noruega. Y aquí es cuando se echan de menos los bares. Hicimos un recorrido de casi 3 kilómetros (yo vivo en Solbergelva) y... ¡¡¡NI UN SOLO BAR!!! ni un solo bar donde resguardarse con un cafetito caliente, ni un solo bar en que encontrar un retrete en caso de apretón. Porque los bares, esas catedrales dignas de devoción en España, se entienden como lugares de vicio y corrupción aquí en Escandinavia. ¡Habrase visto!

Y con la lluvia y los kilómetros, toca coger el coche. Y entro en materia. Aquí no hay sitio al que no se pueda ir sin coche. Todo está a un mínimo de 3 kilómetros (si no vives en Oslo, claro, donde todo está a un máximo de 3 kilómetros). Y dios mío, como sube la gasolina oiga.


Acabo de llenar el depósito con diesel, y he pagado más o menos lo que pone el la foto. 12,59 coronas noruegas = 1,61 euros = 268 pts. Pero porque he buscado la oferta, porque ahora el precio habitual está por encima de las 13,50 coronas.


Aquí en Noruega se produce una cosa curiosa. El precio de la gasolina fluctúa constantemente. Tanto que por la mañana puede valer 11kr y cuatro horas después 13kr. No es broma. Los domingos por la noche y hasta los lunes a primera hora es cuando la gasolina está más barata. La política noruega en cuanto al precio de gasolina es la pura ley de la oferta y la demanda. Nulo control por parte del gobierno. Aquí hay una buena explicación de la situación en Noruega. (ver artículo).


Además, otro dato que llama la atención. En las últimas semanas, el diesel es más caro que la gasolina. ¡Y yo que me compré un coche diesel el año pasado por ahorrarme unas coronas! ¿Por qué es esto? En este enlace encontramos un intento de explicación. (ver artículo)


Es curiosa la comparación entre los precios de la gasolina en dos grandes productores de petróleo: Noruega y Venezuela. Noruega tiene los precios más caros del mundo y Venezuela casi regala el preciado líquido. (ver artículo relacionado)


¿Es acertado? La postura noruega se puede discutir, pero la venezolana es claramente discutible. Errónea básicamente. Un precio del combustible menor al de producción quema la riqueza del país, además de incrementar increíblemente el número de coches y la contaminación, con los costes que eso supone.


Pero dejando aparte políticas, da igual si eres socialista, liberal o anarquista, a todo consumidor le duele el bolsillo cuando ve que el precio de la gasolina sube de esa manera. Hace menos de tres meses pagamos el litro de diesel a algo más de 8 kr y ahora ya supera las 13 kr. ¡Cinco coronas (100pts) en menos de cuatro meses! A todo aquel que no conoce un poco de la economía (y la cultura) noruega, le sorprende este dato. ¿Pero no regalan la gasolina en Noruega? ¿Acaso no es el primer productor europeo y el tercero del mundo?


El fondo del petróleo es ese gran desconocido. Para casi todos los extranjeros y para muchos de los noruegos. La cuestión es que el petróleo da mucho dinero, pero aunque parezca sorprendente, ni un céntimo va a los presupuestos del estado. El 100% se invierte en el extranjero, con el fin de no hacer depender la economía noruega tan sólo de este sector, como ocurre en Venezuela, y así no hundir por ejemplo la poca ganadería y agricultura que hay en este país. Y tampoco los réditos de estas inversiones van a los presupuestos, sino que van al ya mencionado fondo, que sirve para prevenir males futuros. Noruega sabe lo que es pasar hambre. Después de la Segunda Guerra Mundial eran muchos los que comían patatas de desayuno, comida y cena. En el estudio comparativo vemos cómo crece la economía noruega en los 70 tras el descubrimiento de los pozos petrolíferos.




Así, Noruega tendrá las espaldas cubiertas los siguientes 50-100 años después de agotarse los recursos petrolíferos. Y por más que los ciudadanos pidan rascar un poco de ese fondo, nada, los gobernantes son duros. Y esto resulta increíble. Muy impopular ¿Qué político de cualquier otro país no se vería tentado a bajar los impuestos y el precio de gasolina y tabaco, cubriendo esos costes con este fondo, a cambio de ganar unos votos? En España ninguno, seguro.

Pero ahora escribo como consumidor. La cosa está llegando ya a niveles insostenibles. Y anuncian que puede ser peor. Hasta 19kr por litro en 2008. Vale, los sueldos noruegos son importantes, buena calidad de vida, pero hay muchas familias que necesitan el coche diariamente y esas 1500-2000kr mensuales en combustible dañan gravemente el ahorro familiar, o al menos, la parte destinada a ocio. ¿Qué puede ocurrir? En Noruega hay ricos, muy ricos, que no se verán muy afectados. Pero las clases medias, como la mía, se verán obligadas a ahorrar por otros lados y eso provocará diferencias sociales y clasismo. Los impuestos indirectos gravan a todos los contribuyentes, independientemente de su renta, y aquí gasolina, tabaco y alcohol tiene precios que hacen subir los colores.

Y acaba mi crónica con una pregunta al tiempo que súplica a los gobernantes noruegos: ¿Tan difícil resultaría aligerar un poco el gravamen sobre el combustible en estos momentos en que el precio mundial del crudo está por las nubes, para aliviar un poco la economía de las familias?