No hay duda de que estos casi ocho años en Noruega me han cambiado. Bueno, los ocho años en Noruega, los 34 y pico tacos y los dos críos. Sigo siendo un cabra loca, pero un cabra loca noruego y con dos hijos. Hace diez años siempre juré no entrar en un McDonalds, representación del infierno en la Tierra, y ahora no podemos evitar al menos una visita mensual. Aunque mejor si es el Burger King.
Hace diez años yo era de esos a los que les importa un pito el deporte. Se podía intuir por mi creciente panza, pero también por mis comentarios, en muchas ocasiones despectivos a los fanáticos del fútbol o a los que perdían la tarde del domingo pegados al transitor o a la tele. Y la vida y Noruega me han cambiado. El hecho de que mi hijo de ocho años juege al fútbol en dos equipos (Solberg y Godset) me ha acercado más a los campos. Y el trabajar en una escuela para deportistas, NTG, ha conseguido que tenga respeto por estos profesionales. Ofrecen muchas horas de trabajo y sacrificio, y no todos sueñan con ser Messi o Ronaldo, sino con disfrutar con lo que hacen y quizás ganar alguna medalla.
Este finde ha sido bastante futbolero. El domingo me tocó ayudar en la organización y seguridad del partido de la División de Honor noruega entre Strømsgodset (Drammen) y Brann (Bergen), primero y segundo respectivamente en la clasificación. Un tremendo 2-0 y un partido con muchos más tiros a puerta de los que la liga noruega está acostumbrada, hicieron de la tarde un buen recuerdo.
Y hoy le tocaba el turno a mi hijo, en su primer partido de la temporada con Solberg Lions (hay que recordar que aquí la temporada empieza al terminar el invierno). No empezaba mal. Daniel marcó los tres primeros goles y el partido acabó 11-2 para los nuestros. Si esto sigue así, lo mismo este enano me saca de pobre y ya sólo escribo este blog por entretenimiento... Espera, eso es lo que hago ahora... Bueno, que me saque de pobre y ya veremos lo que hacemos con el blog.
Nadie se sorprende cuando escucha hablar de una boda en el juzgado. Tampoco resulta muy extraño si alguien participa en un funeral laico. ¿Pero han oído hablar de bautizos, comuniones y confirmaciones "por lo civil"? Al ser Noruega un país protestante, el sacramento de la comunión pasa muy desapercibido, pero las confirmaciones tienen gran importancia. Es el momento en que los padres se agobian para organizar el banquete, y los adolescentes esperan con ansias para poder obtener todas las novedades tecnológicas que su compa de pupitre ya tiene.
La confirmación es la celebración del paso de la infancia a la vida adulta. Generalmente siempre ha sido una celebración religiosa, pero en muchos lugares ya se celebra como ese paso al inicio de la madurez.
Estamos en época de confirmaciones en Noruega. Cada fin de semana ves a un montón de gente trajeada o con los trajes tradicionales noruegos o "bunad". Este sábado estuve con mis hijos en el teatro en la sala Union Scene de Drammen, y allí la Asociación Humanista estaba celebrando su gran ceremonia de confirmación. No sé mucho de estas celebraciones, más que lo que la Wikipedia me ha dicho sobre que se celebró por primera vez en Oslo en 1951. Desde entonces se ha llamado "confirmación civil", hasta el año 2005 en que se cambió el nombre por "confirmación humanista". Consiste en un curso y una ceremonia final en algún teatro o centro de cultura municipal. En el curso aprenden ética y visión de la vida y tienen charlas sobre buen comportamiento, aprenden a ser críticos, respeto, tolerancia y responsabilidad.
Seguro que hay una buena razón para que se iniciaran este tipo de celebraciones, pero yo tengo dos teorías que poco tienen que ver con lo que encuentren en la wikepedia.
1.- Noruega es una sociedad que apuesta por la igualdad. Hombres y mujeres sin iguales. Negros y blancos son iguales. Perros y gatos son iguales. Y por supuesto religiosos y agnósticos deben también ser iguales. Noruega ha sido hasta hace poco un país confesional, con iglesia estatal. Aun así, el respeto a la diversidad siempre ha sido bastante amplio. La mayoría celebraba su confirmación en la Iglesia, y claro, no se podía permitir esa diferencia de que mientras unos jóvenes estaban cumpliendo sus obligaciones como ciudadanos y devotos, a las puertas de la iglesia otros adolescentes estuvieran fumando y perjurando. Todos debían confirmarse. ¿No quieres entrar en la iglesia? Pues Mahoma va a la montaña y te meto la confirmación en el Ayuntamiento.
2.- Presión de los propios adolescentes agnósticos: El día de su confirmación, los adolescentes reciben cantidades impresionantes de regalos, cada vez más en común en metálico. Es el momento que consiguen su primera moto y su quinto iPhone. Imagínense a los adolescentes al llegar a casa: "A Ola Norman le han regalado una Kawasaki y un iPad de 37 pulgadas. ¿Tengo yo que seguir con mi patinete y mi Motorola sólo porque vosotros dos sois dos jodidos ateos?". El que tenga hijos, me entenderá. Uno está dispuesto hasta a circuncidar a su hijo por el rito judio con tal de que deje de dar el coñazo. Así, mejor que tener que comulgar con ruedas de molino, un grupo de padres creó la Asociación Humanista y se inventaron la confirmación civil para conseguir que sus hijos se callaran, consiguieran el último Smart Phone y no tuvieran que ir en contra de sus ideas hippies negadoras de todo ser superior.
Así, todos ganan. Menos la cuenta corriente de los invitados, que tirita cada vez que en el buzón aparece la invitación para una confirmación. Porque mi experiencia me dice que los noruegos son un poco tacaños a la hora de hacer regalos en una boda, y pocos llegan a cubrir el precio del cubierto, y sin embargo todos te miran mal si das menos de 150 euros a un niñato que nunca ha visto tanto dinero junto.
Creo que a España esto no ha llegado porque a la edad en que los niños hacen la comunión, aún no esperan tantos regalos. Pero al paso que va la sociedad, donde los niños de 7 años ya tienen mejor teléfono que su padre, poco tardará en llegar al que se le ocurra la comunión por lo civil para que los niños no católicos también reciban sus regalos. Aunque eso sí, en lugar de "mi primera biblia", recibirán "mi primera constitución" y en lugar de ir vestidos de marineros, se pondrán un uniforme de Hipster.
Al ritmo que vamos, llegaremos a ver el bautizo civil. ¿Cómo? ¿Que en Noruega ya existe? Sí, también te lo organiza la Asociació Humanista y se llama "Fiesta del nombre". No vaya a suceder que todos los bebés de 4 semanas de padres que no se creen la historia de Adán y Eva, salgan en manifestación a las calles de Oslo a protestar por tamaña discriminación.
PD: La foto no es de una confirmación, es del 17 de mayo del 2011, pero era para enseñar cómo es un ejemplo de "bunad" noruego. Además, para enseñar lo guapos que somos mi hija y yo.
Con tanta economía, información sobre tasas de paro y documentos varios, a veces se me olvida que este es mi blog personal, mi diario, donde puedo publicar lo que quiera. Un lugar que sólo yo veré en 10 años y podré recordar lo que hacía por aquél entonces. Así pues, estos son los dos últimos videos que he hecho. Una clase en mi escuela, donde hicimos algo parecido a una paella, y mi primer tema a la batería, "Eye of the tiger", después de tan sólo un par de clases, tras el abandono de Daniel.
¡Por fin! ¡Qué ganas tenía de escribir un post como éste! Nada de crisis,
ni paro, ni emigración, ni estadísticas. Tan sólo un mail sobre mí y mis
viajes. Esta semana celebrábamos que hace diez años que conocí a mi mujer (fue
una noche de Alfredo Landa en Benidorm, en la discoteca Penélope Beach, pero ésa
es otra historia). Yo soy apasionado de los libros de Camilla Läckberg ydecidimos ir a Fjëllbacka, localidad natal de
la escritora y lugar donde suceden todos sus crímenes literarios. Tiene otras
curiosidades, como ser la ciudad donde vivió la famosa actriz sueca IngridBergman. Y otras ventajas, como estar tan sólo a poco más de dos horas de
nuestra casa. Eso fue en teoría, porque las nieves tardías y los túneles
noruegos son una mala combinación, lo que provocó un accidente en cadena en uno
de los múltiples túneles y un atasco a la sazón que prolongó nuestro viaje
hasta las cuatro horas y media.
Llegamos al destino el viernes por la noche. Nos alojamos en el complejo
turístico Tanum Strand, resort veraniego conocido por la práctica del golf y el
puerto deportivo, pero que en invierno también tiene su encanto. Amplio,
limpio, bonito y con decoración marinera en todos los rincones. Esa noche
tenían un bufé especial de mariscos, pero no me apetecía coger un empacho de
gambas y mejillones que arruinaran el finde, y me decidí por el menú de tresplatos. Fabuloso. De entrada, carne de alce ahumada con crema queso de cabra. Como
plato principal, rodaballo al horno con risotto de langosta. De postre, creme broulee.
Todo acompañado con un rosado francés Cuvée Jean-Paul Rosé. Este blog no creo que lo lea ningún menor, así
que se puede usar el adjetivo de orgásmico.
Tras la cena, llegó mi primera sorpresa. Aún no había notado que ya no
estaba en Noruega, primero porque una enorme bandera azul, blanca y roja
acompañaba a la sueca a la entrada y porque muchos de los residentes hablaban
noruego. Pero me dí cuenta cuando nos tomamos una copa escuchando al músico de
turno. ¡Una mesa de black-jack! A los noruegos les encantan las apuestas.
Apuestan a los caballos, al fútbol, apuestan hasta a su suegra, pero los
casinos y el póquer están prohibidos. Eso hace que en cualquier lugar en que
haya noruegos alojados, una mesa de black-jack siempre es popular. Yo habré
jugado en casinos de verdad 7-8 veces, unas cuantas más en el iPhone, y la
satisfacción nunca ha residido en cuánto dinero he ganado, sino en cuánto
tiempo he aguantado en la mesa con el presupuesto destinado a perder. Esta vez
no me fue mal. Me soplaron 400 coronas suecas en el tiempo que me dio a beberme
dos vodka con limón. Toda una proeza.
A la mañana siguiente habíamos encargado una sesión de masaje en el spa. Es
algo que hacemos una o dos veces al año, y si es un lujo así, yo no voy para
que me hagan daño, voy para relajarme, que me manoseen y disfrutar. Pero me
tocó una señora de la vieja escuela. Me puso panza abajo, empezó a apretarme la
espalda con todas sus fuerzas y a hacerme preguntas que me hicieron temblar. “¿Has
tenido algún accidente? ¿No te duele cuando levantas los brazos?” Y no me
tranquilizó nada cuando dijo satisfecha: “Aquí tienes tu problema”. Señora, yo
entré en esa sala sin ningún problema y usted me lo ha encontrado. Y para más
inri, el domingo por la mañana me dio un pinchazo en la espalda que junto a las
horas del coche me ha dejado ringlado y encogido desde entonces.
De ahí pusimos rumbo a Fjällbacka, a tan sólo 10 kilómetros de distancia.
Antes del paseo, quería comprar una botella de vino para brindar con mi mujer en
la habitación y para eso había que ir al monopolio del vino. En Noruega y en
Suecia, la venta de vino y licores es un monopolio del estado. En Noruega se
llama Vinmonopol y en Suecia Systembolaget. Yo había visto que el pueblo tenía
un Systembolaget y allí fuimos. De nuevo, otra sorpresa. No tenía un
sistembolaget propiamente dicho, sino una sucursal dentro de la oficina de
correos. Esto es, que tú encargas el vino o el ron, y te lo traen a los dos o
tres días. Esto sí que es tener los pedos bien organizados. Nos tuvimos que
conformar con unas cervezas locales, Fjällbackaöl. Camino del centro, la
sensación de estar en el mejor decorado de una película de serie negra
aumentaba. Ni un alma por las calles, excepto algún oriundo del lugar que no
ocultaba con su mirada su desconfianza a los extraños con la cámara colgada.
Antes de venir, me había comprado las películas que la televisión pública
sueca había hecho sobre los cuatro primeros libros de la serie de Camilla
Läckberg. Ahí vimos la casa donde vivía Erica Falck, la protagonista de la
serie, y ése era nuestro primer destino. Habíamos tomado el nombre de la calle
viendo una de las pelis y no nos costó encontrarla. Una vista preciosa sobre el
puerto pesquero. Bajamos las callejuelas repletas de casas de colores, a las
que buena falta les hace una mano de pintura. Mirando el nombre de las calles,
parece que Camilla Läckberg llegó un poco tarde, porque la actriz Ingrid
Bergman ya había ocupado el callejero. Calle Bergman, plaza Ingrid B.... y en
el centro (por llamarlo de alguna manera) una pequeña escultura del ídolo de
Hollywood rodeado de lo que se presume ser un centro floral en el medio del
verano.
Tras tomar unas fotos de las barcas pesqueras encalladas en el agua aún
helada, balanceándose por el viento y rompiendo poco a poco el hielo mostrando
sus ganas de salir al mar a cazar caballa, pusimos marcha hacia la espalda del
pueblo, la montaña. Fjällbacka significa exactamente eso, la espalda de la montaña
y es porque justo, a poco más de 50 metros del puerto, se eleva una enorme
pared de piedra. Una pared de piedra rota por sus entrañas y que ha provocado
un cañón, un pasadizo natural, de nuevo escenario ideal para otro de los asesinatos
de Camilla Läckberg, creo que en el segundo libro.
En esta zona de Suecia casi toda la nieve había desaparecido, pero no así
el hielo de las escaleras de piedra, lo que convertían la ascensión en una
actividad de no poco riesgo. Una catarata de hielo vomitada por la montaña
amenaza al visitante a su paso. Intenté hacerme una foto debajo, pero un buen
resbalón a tiempo me recordó que no era una buena idea. No nos atrevimos a
subir hasta la cima, a 76 metros sobre el nivel del cercano mar, así que queda
pendiente para la próxima visita veraniega. Aun así, salimos de la montaña con
hambre, pero este pueblo fantasma no tiene ni un local abierto hasta la Semana
Santa, así que tuvimos que poner rumbo a Grebbestad, otro pueblo pesquero
cercano. Allí entramos en un bar que también podría ser escenario de película,
de un largo costumbrista. Los viejos de sombrero vaquero y olor a cazalla,
bebían junto a los adolescentes que jugaban al billar en camiseta de tirantes,
mientras el aire soplaba todavía a cero grados tras los cristales.
La vuelta al hotel fue tan sólo para descansar y esperar a la hora de la
cena. Sólo habíamos venido a relajarnos y no teníamos ganas de conducir para
buscar algún local de moda, si es que existía alguno más cercano que Goteborg,
así que nos quedamos en el hotel, a sabiendas de que lo que nos esperaba era la
provocación de otro crimen de Läckberg. Tras la cena, el grupo Flamingo iba a “deleitarnos”
con su música. El lema de su autobús lo dice todo: “50 años en la carretera”.
La media de edad de la banda superaba ampliamente la edad de jubilación de
cualquiera de los países de la Unión Europea, incluso después de que se amplíe.
Este despliegue de arte local, me permitió ver el show que en alguna ocasión
había visto por televisión, pero nunca había experimentado en tiempo real. El
swing. Este baile es a Escandinavia lo que el paso doble a la plaza del pueblo
castellano. Pero eso sí, con mucho más movimiento de caderas. Pero mejor que
imaginarlo es verlo, y aquí os pongo un video donde los grandes Flamingo
actuaron en la televisión sueca, con casualmente la misma ropa que usaron en la
gala del Tanum Strand. Aguanté poco, y después de fundirme otro par de cientos
de coronas al black-jack, puse rumbo a la habitación del hotel.
A la mañana siguiente, ya de vuelta a casa, tuvimos que hacer la parada obligada para todo buen noruego. Svinesund. Aquí hay un conjunto de centros comerciales tipo Wallmark donde encuentras cerveza, tabaco, carne y golosinas a la mitad de precio de cualquier tienda noruega. Llenamos el equipaje, vaciamos la cartera y pusimos rumbo al hogar, donde estaban nuestros dos peques con ganas de comernos a abrazos. Un finde de lujo, y un gusto volver a casa.
Un año más, han salido las listas de la ONU con el ranking de calidad de vida. Noruega vuelve a estar a la cabeza del mundo, como así lo hiciera en el 2011. No voy a quitar credibilidad a este ranking. En Noruega se vive bien, y se vive mucho. Pero no todo es blanco o negro. Hay que tener en cuenta los criterios de comparación y, en mi opinión, la ONU no elige los más objetivos. Son tres: Esperanza de vida, años de escolarización e ingresos brutos. Los tres son matizables.
Esperanza de vida: En Noruega, la media está en los 81,3 años de vida. Pero algunos dirán, ¿qué vida? En este país se hace más ejercicio. Los amigos quedan para ir a esquiar y no para ir al bar. No hay duda qué es más sano y qué te dará más años de vida pero, mejor que decir nada, si quieres consejos para vivir 100 años, me remito a la canción de Sabina: "Pastillas para no soñar".
Años de escolarización: El promedio en Noruega es que un alumno esté en la escuela 12,6 años. Es decir, se empieza el curso cuando se cumplen 6 años y se acaba el año que se cumplen los 18. Este simple dato tampoco lo dice todo. Está muy bien ir al colegio muchos años, pero eso no garantiza más nivel educativo. Los niños empiezan el cole a los seis años, y hasta entonces van a la guardería. En el jardín de infancia se hace poco más que jugar. Tan sólo el último año, tienen 3-4 horas a la semana para aprender letras y números. Que yo sepa, en España, al empezar el colegio, muchos niños ya saben más o menos leer. Por el otro lado, los alumnos terminan el instituto un año más tarde que en España. Yo soy profesor de alumnos entre 12 y 19 y tampoco veo que sean mucho más listos que la media europea. Pero vamos, tampoco se tomen como científicos mis datos empíricos.
Ingreso bruto per capita: Según los datos de la ONU, cada noruego y noruega ingresa 48.688 dólares al año (282.000 kr, 37.000€). Yo aún diría más. Yo creo que la media es aún más alta. La media yo creo que anda por los 3000€ netos mensuales. Eso está muy bien, no lo voy a negar. Pero el frío dato del ingreso bruto, sin el nivel de precios o el de impuestos, no dice nada. Por supuesto que cualquier comparación con España hoy en día es ridícula, por el enorme nivel de mileurismo, pero que nadie se lleve a engaño. En Noruega, como en ningún sitio, nadie se hace rico trabajando. Se vive bien, se cubren gastos, algún pequeño lujo, y poco ahorro. Ricos, los justos.
Buscando en el baúl de los recuerdos,
uhuhu, esta mañana encontré una de las revistas donde escribía en mi época
universitaria. Artículo 20, la revista de la Facultad de Derecho de Valladolid.
Qué gran revista y qué buenos años. En el número que encontré, yo fui el
director de la revista y celebrábamos el décimo aniversario de la publicación.
En ella publiqué una entrevista que realicé al Gran Wyoming, durante una visita
como público que hicimos al programa Caiga Quien Caiga. La revista es nada
menos que del año 2000, año de la grandeza de Aznar, por lo que las respuestas
de Wyoming tenían todavía más enjundia. Artículo 20 por desgracia ya no existe,
y esta entrevista no existía en formato digital. Tenía ganas de compartirla y
por eso he decidido transcribirla aquí, en mi blog, aunque no tenga nada que
ver con Noruega. El Wyoming siempre ha sido un genio y esta entrevista me
pareció superdivertida. Nosotros habíamos preparado unas preguntas chorras en
la Uni, pero él sólo hizo una fiesta del humor con sus respuestas. Espero que
el lector entienda la inocencia juvenil del periodista:
EL GRAN WYOMING: “QUIERO SER
UN HOMBRE DE CALENDARIO DE CAMIÓN”
Con un ingenio portentoso y
un físico impresionante (eso dice), El Gran Wyoming apabulla por su fluida
verborrea y su “respuesta-para-todo”. No hay quien le pille en fuera de juego.
Antes de que termines la pregunta él ya se sabe la respuesta. Todo es posible
en una conversación con el Gran (pero que muy Gran) Wyoming.
A20: La primera es
inevitable: ¿por qué se prefiere ser un médico de Wyoming y no un trampero de
Connecticut?
Wyoming: Bueno amigo, eso es la vida la que te lleva por el camino
adecuado. Yo no soy médico porque la medicina me abandonó, me dejó por otro y
yo tuve que recomponer mi vida en la televisión, que es un chollo.
A: ¿Qué tenía ese otro que
no tuvieras tú, después de todas esas virtudes que predicas?
W: Pues no lo sé la verdad. Cuando uno está en paro siempre se pregunta por
qué ¿por qué ese necio está trabajando y yo no? Pero bueno, qué vamos a hacer,
así es la vida y así está el nivel de la medicina.
A: ¿Y cuando el necio es uno
mismo?
W: Bueno, entonces hay justicia. En mi caso fue una justicia total.
A: Haciendo el mismo estilo
de humor que en el famoso “Peor programa de la semana”, ¿qué se siente de pasar
de aquello al absoluto éxito?
W: Pues, aquí una felicidad grande porque no nos han echado. Lo malo que
tiene esta profesión como todas es el paro. Nos echaron a patadas al octavo
programa y nos quedamos muy frustrados. Aquí estamos encantados porque vamos a
hacer 4 años con un programa que tampoco tenía muchas perspectivas. Ten en
cuenta que hemos llegado a firmar por tres programas. Es una cosa que nunca
nadie había hecho antes. Al final se fue recuperando poco a poco y ahora nos
hemos estabilizado. Esto es una cosa totalmente anecdótica, el que un programa
dure tanto.
A: ¿CQC ha servido de INEM
para los grandes artistas que tenéis por reporteros?
W: Sí. Lo que pasa es que en este programa, como en todos, una vez que se
ha hecho ya, nunca se amplía, se queda ahí. Pasa como con las series, que la
gente dice “jode, dan muchísimo trabajo, como hay tantas”, pero al final son
los cuatro protas, porque los demás van un día, hacen un papelillo y no pueden
volver porque ya han hecho uno.
A: ¿Y por qué se amplió un
reportero?
W: Realmente fue un accidente. Porque uno de los reporteros se iba a marchar
o no se qué. Al final no se fue, el casting ya estaba hecho y dice “bueno, ya
que está”, y se amplió, por una carambola. Además querían un reportero reserva
por si algún día fallaba alguno o se iba a hacer una película y luego volvía.
Porque hubiera un poquito de movimiento, y se quedó ahí.
A: No haremos la típica
pregunta de la reportera, así que pasaremos a la siguiente.
W: Te lo agradezco.
A: ¿Qué fue de su agria
polémica con María Martillo?
W: Bueno, te lo cuento. Realmente es que me pasó una cuenta de fin de mes
que no correspondía en nada a lo que yo recordaba que había ocurrido. Ella
alegaba intoxicación etílica en algunos casos que podían provocar mi amnesia,
pero no. Lo que intentó es darme el palo, pero en fin. Llegamos a un acuerdo
con nuestros abogados y se arregló.
A: ¿Pero estáis en
separación de bienes?
W: No, hubo un ajuste. Lo que ocurrió es que hubo terceros que se habían
hecho pasar por mí y la que estaba borracha era ella.
A: Y a la mascota, el
cochino jabalín, ¿quién de los dos le da de comer?
W: La tenemos muy abandonada. Bueno, la verdad, es que es de atrezzo, es
como de cartón-piedra.
A: ¿Ah, sí?
W: Sí, lo que pasa es que está muy bien hecha y parece real. Nos pasa a
veces, que la gente se confunde. Incluso hemos recibido e-mails y amenazas de
asociaciones de defensa de animales por utilización de animales en programas,
pero es falso.
A: Y entonces, la amante del
cochino jabalín que aparece en alguna ocasión, ¿también?
W: Eso fue con la excusa del cochino jabalín, a alguien se le ocurrió la
cochina jabalín, pero no queremos entrar en esos casos tristes de zoofilia y no
queremos recordarlo. También él calló en la propia trampa porque cuando le
dijimos “perdona amigo, resulta que es de cartón-piedra y el embarazo de la
cochina jabalín no puede acabar en descendencia”.
A: Para cuándo os vais a
pasar a la moda de Ágatha Ruiz de la Prada.
W: De momento, los productores consideran que nuestra estética es
suficiente así. No necesitamos hacer el ridículo para... no, no perdón, no
quería decir eso. No, creo que le sentaría muy bien a Juanjo de la Iglesia.
Sería el único que podría llevarla, pero vestidos largos, porque tiene las
piernas un poco torcidas. Pablo Carbonell quizás podría llevar los sombreros.
Pero los demás no porque queda un poco el efecto Demi Russo.
A: Múltiples artistas se
están pasando a la política, ¿para cuándo el Partido Wyoming?
W: Pues la verdad es que por culpa de no presentarme a las elecciones ahora
tenemos lo que tenemos. Y la verdad es que el jardín de la Moncloa está muy
bien. Así que estoy considerando seriamente la posibilidad de desbancarlo. Pero
sólo si se acaba el programa, nunca podría dejar este pequeño feudo o
principado.
A: Entonces, en las próximas
elecciones, ¿mayoría absoluta?
W: Yo creo que si España es sensata esto sería así, sino sería mejor
exiliarse. Se quedaría deshabitada. Yo creo que los propios españoles, tanto
los abstencionistas como los que no me hubieran votado, cuando vieran que el
resultado no había supuesto una mayoría absoluta de mi lado, ellos mismos se
harían el harakiri.
(NOTA DEL AÑO 2013: En el
año 2000, José María Aznar consiguió la mayoría absoluta. Wyoming se equivocó
en su predicción. Aunque al final sí han sido muchos los españoles que han
tenido que exiliarse).
A: Pero, ¿quién se
presentaría: el Gran Wyoming, el médico o el personaje que sale justo antes del
programa?
W: Pues yo presentaría tres, los tres primeros de la lista y cobraría por
tres conceptos. Ocuparía tres escaños y así te puedes tumbar, porque ahora se
quedan dormidos sentados. Así sería todo más sencillo. Y así yo tendría dos
Vicepresidencias y dos Secretarías de Gobierno.
A: ¿Y el Ministerio de
Cultura?
W: Pues no sé a quién dárselo, francamente. Pablo Carbonell probablemente
sería el más adecuado.
A: ¿De qué color sería su
cuaderno?
W: Sin cuadernitos. A voz en grito y sin intrigas, porque luego claro, a
qué lleva esto; están todos haciéndose los graciosillos, acuden a cócteles y
sonríen, pero diciendo “este cabrón me ha quitado un Ministerio” y esto crea
una especie de sensación extraña de inestabilidad y desequilibrio entre la
supuesta armonía, y no es lo mío.
A: Y tras las gafas del
programa, ¿cómo se ve el presente y el futuro? ¿muy negro?
W: No, se ve bien. Nosotros lo que pasa es que no podemos alterar el curso
de la historia y nos conformamos. Ahora, en la medida que podemos, contamos las
cosas, pero es difícil, pues claro, nos limitamos a poner lo que la gente nos
cuenta y cada uno cuenta lo que quiere y al final te quedas como estabas.
A: ¿Qué hay que hacer para
tener éxito: tener un traje negro o un bigote negro?
W: El físico es muy importante. A mí el físico me ha abierto todas las
alcobas de España y he entrado en algunas. En todas evidentemente no, porque no
puedo responder a la expectativa que genero. Entonces hay personas que se
tienen que conformar con la fantasía.
A: ¿Y por qué no se presenta
a Mister España?
W: No me gusta tener todos los títulos porque la gente luego te mira mal.
Yo creo que el equilibrio está en no ser envidioso y tampoco ser envididado,
que la gente te sitúe en tu justo lugar. Es decir, el Papa no quiere jugar la
liga de fútbol, dice “ya soy Papa, ya tenemos bastante”. Una ubicación concreta
yo creo que es suficiente y acaparar varios títulos genera una especie de
ansiedad.
A: A propósito de Papa,
ahora se está hablando de su posible sustitución. ¿Podríamos pensar también en
la cabeza del Gran Wyoming para ese puesto?
W: Yo ahí cedería más al Reverendo. Sería un Papa extraordinario. Además,
ya ha pasado por muchas experiencias y podría ser un buen consejero para la
juventud.
A: Y la sede católica, ¿no
podría pasar del Vaticano al estudio de CQC, con Juanjo de la Iglesia, el
Reverendo...?
W: Realmente tenemos un núcleo espiritual muy sólido, pero no queremos
trabajar en ese camino porque como vamos de uniforme, si además planteamos una
historia moral que lo sustenta, pues enseguida se convertiría esto en una
secta. Una secta que como ves, a veces tiene unos resultados, como en Uganda,
tristes. Porque la primera tentación de la secta, una vez que la gente entra en
el dogma que le planteas y lo aislan de su entorno, se convierten en un marco
en el que es muy sencillo dominar, es muy sencillo doblegar. Claro, la primera
tentación cuando tienes a la gente totalmente sometida es “dame todo lo que
tienes y sígueme” y luego tú te escapas.
A: ¿Pero Wyoming es un gurú?
W: No, no. Prefiero, más que un showman... soy un arquetipo. Un arquetipo
desde el punto de vista físico. Prefiero ser eso, como un hombre de calendario
de camión.
---
Doce años después, el Gran Wyoming dio un discurso en Alcalá de Henares donde demuestra que realmente podría presentarse a las elecciones. Sin desperdicio.
Hola, soy David Fergar, como decía aquel actor de los Simpsons: quizás me
conoceréis de programas como “Salvados” o “Españoles por el mundo”. Después de mi participación en estos dos
programas, los mensajes recibidos han sido muy variados. Por mi parte, en
general, muy positivos, pero no así respecto a los episodios en concreto. Soy
muy activo en Facebook y ahí he podido seguir las opiniones de la gente sobre
estos dos programas, así como el de “21 días buscando trabajo en Noruega”.
Muchos han criticado la visión sesgada de la realidad que ofrecen estos
programas. Y es posible que sea cierto. Unos por una visión demasiado positiva
del país y otros por sólo mostrar las vísceras. No hay que olvidar que, antes
de nada, un programa de televisión no deja de ser un show que busca audiencia y
no se presentan como documentales puros y duros, aunque es posible que Salvados
sea el que tiene más vocación informativa. “Españoles por el mundo” no deja de
ser un reportaje de viajes y “21 días” un bodrio sensacionalista.
Además, está el límite del tiempo. Todos duran unos 50 minutos y en ese
espacio da para lo que da. Es decir, media docena de entrevistas y media docena
de opiniones. Que algunas personas se tomen como una verdad absoluta lo que 6
personas dicen, es problema suyo, pero para muchos es la única información que
tienen sobre el tema en concreto.
Así, se me ha ocurrido una idea, especialmente a partir del mail que me envió un
chaval español que está trabajando en Oslo que está contento y satisfecho y
tenía ganas de compartir su idea con todo el mundo. Un libro no tiene la
limitación que pueda tener la televisión y me ha parecido que para muchos
podría ser interesante tener una visión más amplia de lo que es la emigración a
Noruega. Una forma de compilar el caos de comentarios en Facebook y
presentarlos de una forma ordenada y útil. Mi idea es hacer una serie de
entrevistas, a cuantas más personas mejor, de emigrantes que estén o hayan
estado viviendo en Noruega. Sean del país que sean, pero que hablen español. Lo
más lógico será que lo que más haya sean los españoles que han llegado
últimamente debido a la crisis, pero también puede ser interesante la visión de
la persona que lleva varios años y que tenga buenos consejos para los recién
llegados. También puede haber espacio para, por ejemplo, un emigrante
latinoamericano que pasó por España pero las circunstancias le llevaron a
Noruega. O quizás un rumano que pueda explicar la diferencia de trato entre un rumano y un español. Y otras ideas que os puedan
parecer de interés. Quiero historias
positivas y otras que quizás no lo sean tanto, pero de las que se puede
aprender.
El formato sería tipo entrevista, a lo que yo daría luego un toque más “literario”.
Lo ideal serían entrevistas delante de un café o una cerveza en un local de
Oslo, pero para no cerrar puertas, podrían hacerse vía Skype (o teléfono o mail
en el peor de los casos) para personas que no tengan la opción de acercarse a
Oslo o a Drammen.
Yo creo que este libro podría ser interesante no sólo porque siempre gusta
leer historias humanas, y de ahí el éxito de todos estos programas de
televisión, sino porque seguro que sería de ayuda para mucha gente. Conocer
experiencias, consejos, buenas y malas historias...
Antes de empezar a desarrollar esta idea, necesitaría saber si los lectores
piensan que es algo interesante o soy sólo yo al que me ha dado un apretón, y
además saber cuánta gente estaría dispuesta a colaborar. ¿Quizás tú o alguien
que conozcas? Por eso me gustaría que me enviarais un e-mail a davidfergar@gmail.com por si os parece
interesante y con un resumen de dos líneas de tu historia o la historia que
conoces.
Por otra parte, también tengo que ver si existe alguna editorial que pudiera
estar interesada en la idea, aunque en la era de Internet en la que vivimos y
con la posibilidad de los libros electrónicos, tampoco debería ser ningún
problema.
Bueno, ¿qué me decís? Espero respuestas. Y si no respondéis, seguiré
insistiendo J
El tan afamado copago que se está planteando instaurar en España, existe ya
en Noruega. Y la verdad es que Noruega tendrá muchas cosas buenas, una posición
altísima en los rankings de calidad de vida, pero su sistema sanitario no es
envidiable ni un ejemplo a seguir. No hablo con datos en la mano, pero sí por
experiencia propia, comentarios de conocidos y, sin ir más lejos, por mi propia
esposa, que trabaja en el sector y reconoce las múltiples carencias.
Es decir, en general es para enfermedades crónicas. Personas que visitan al
doctor a menudo. Ésta es la cantidad en 2013, equivalente a 275 euros. En
Noruega esta cantidad no es excesiva y perfectamente asumible para, no sé si la
totalidad, pero sí al menos la gran mayoría de las familias del país. Aunque
hay que destacar que es personal y no familiar (de esto no tengo enlaces, pero
lo sé por experiencia propia).
Yo recuerdo mis primeras visitas al médico a mi llegada a Noruega como una
muy mala experiencia. Cada vez que iba a una consulta con fiebre, cruzaba los
dedos para que los resultados de los análisis dijeran que tenía una infección
que requería antibióticos, para poder decir que la visita había merecido la
pena. Para que alguien me dijera que lo que tenía se curaba con dos días de
cama y una semana de paracetamol me podía haber quedado en casa y ahorrarme los
30 euros de la consulta. Una vez que mi economía es ahora más desahogada, no me
duele tanto el pagar esas cantidades, pero siempre escuece. He de reconocer que
es un sistema peligroso. Estoy seguro que son muchos los que no van por
ahorrarse ese dinero. Y así, una pequeña infección puede convertirse en grave,
una luxación de tobillo en rotura.
Las dos fotos adjuntas las he hecho hoy en el centro de salud de Lier.
Incluyen los precios de las consultas al médico y los análisis en el
laboratorio. Aquí incluyo una traducción aproximada de su contenido. Espero que
os sirva de orientación.
TARIFAS DEL MÉDICO
Copagos incluidos en la base de la “frikort”
Precio en euros €
Consulta al médico de
cabecera por el día / por la noche, urgencias.
18,33 / 30,87
Visita del médico a
domicilio por el día / por la noche
24,27 / 39,77
Extra por médico
especialista en consulta o visita domiciliaria
6
Consulta simple,
consejo...
6
Consulta simple por
teléfono o carta que conlleva receta o especialista
6,33
Extra por análisis de
sangre u otras pruebas
6,33
Control de hemoglobina,
toma de tensión o muestras al microscopio.
6,33
TARIFAS DEL
LABORATORIO
Servicio prestado
Precio ordinario en €
Con “frikort”
Análisis de
sangre/orina/envío de muestras
12
0
Limpieza de oídos
18
0
Inyecciones
6
0
Curas de heridas
simple/media/grande
De 30 a 66 euros
De 11 a 42 €
Eliminación de suturas (con/sin
limpieza de herida)
El "simpa". Esa grandiosa institución de la cultura española. Ese orgullo patrio que, junto a la manada de políticos y banqueros que llevan controlando el país, han llevado a España a la ruina. En caso de que haya algún lector ahí al otro lado que no sepa lo que es un "simpa", es una simpática abreviatura de "sin pagar". El uso normal es el caso en que los colegas han pedido su ronda, y aprovechando el tumulto del local donde todos beben por encima de sus posibilidades, se marchan al siguiente bar sin pagar. Éste es un "simpa" socialmente aceptado, pero no es el único. Está el "sin pagar" el IVA, el "sin pagar" las extras, el "sin pagar" los sueldos...
Yo no me atrevería a decir que era un rey en el arte del "simpa", pero puedo poner en mi currículum un par de casos. Todos de esos que te hacen llenar de orgullo y satisfacción.
Pero hoy he notado que mi sangre hispana, ese pícaro que todos llevamos dentro, se está haciendo mayor y, aunque suene mal, responsable. Hoy tuve que hacer una visita al médico de cabecera, con análisis de sangre incluido. Aquí en Noruega existe ese tan mal afamado copago, que quiere decir que tienes que pagar parte de la visita al médico y el análisis. En total, una factura de 244 coronas-33 euros. Tanto la recepción, como la consulta del médico, como la sala de análisis, tienen un terminal de tarjeta de crédito para recordarte que hay que pasar por caja. Lo normal es que, al llegar, te toman tu número personal y, antes casi de decir "buenos días", ya te están pidiendo la tarjeta para ir aligerando. En esta ocasión no pasó así. Me presenté en recepción. "Espere en la salita". Pasé a la consulta. "Vaya usted a hacerse un análisis". Me hice el análisis. "Aquí no hay ninguna infección. Buenos días". Y ahí estaba yo, con los pantalones bajados y con una conciencia que empezaba a recorrerme las piernas al tiempo que me subía los pantalones. "Nadie me ha pedido dinero", pensé yo, entre alegre y preocupado. Poco a poco, fui recorriendo el pasillo que pasa frente a la recepción. Noté como miles de ojos me miraban. Pensé en coger mi teléfono y aparentar que hablaba para hacerme el despitado y marcharme. Cuando estaba ya decidido, paré, fui a recepción... y pedí mi factura. No, no me sentí bien conmigo mismo. Les costó encontrar la cantidad que debía abonar, como si nadie se hubiera enterado en caso de haberme marchado de rositas. Pero no, al final encontraron la nota y mi cuenta bajó 244 coronas de peso. Pocas cervezas en noruega, pero unas cuantas en la zona de La Antigua.
Me fui hacia el coche cabizbajo y compungido sabiendo que, aunque mi pasaporte aún diga que soy miembro del reino de España, mis comportamientos son cada vez más vikingos. En lugar de sentirme bien, me sentí como un idiota. Bueno, esto significaba que algo de español todavía tengo. Seguí pensando en el tema, tratando de sacar algo positivo. Y llegó. Pensé que, si Noruega funciona bien, pueda ser porque, en general, todo el mundo paga sus facturas. No siempre, eso sí. Trabajo en negro hay en todas partes. Y además tampoco voy a gastar tiempo en contar la historia de la cajera que se olvidó de marcar los quince sacos de leña que me llevaba y sólo marcó uno. La diferencia tan sólo era de un 0 más a la derecha, así que me hice el "longuis".
Y volviendo al caso de la factura pagada en el médico, me puse a pensar en Gandhi, y en sus palabras de "sé tú el cambio que quieres ver en el mundo". A mí me gustaría que del mundo desaparecieran todos los Bárcenas y Urdangarines, así que tampoco está mal que yo pague mis facturas. Hoy dormiré a gusto. Y mi médico también.