lunes, 28 de mayo de 2012

Choque cultural: calcetines y sandalias

Vuelta a los orígenes. Algunos lectores escribían en sus comentarios que están hasta las narices de tanto Breivik. Y es verdad, también siento que no he escrito otra cosa el último año. Muchos quieren leer cosas de la vida cotidiana en una familia hispano-noruega. Y aquí viene, el famoso choque culturas de los calcetines y las sandalias. 
 Foto: David Fergar. Explicación: Al final del texto.
No hay que vivir mucho tiempo en España para saber que las reglas de vestimenta son pocas. A parte de que el alcalde de Valladolid no quiere que la gente vaya sin camiseta por la ciudad, y que en Salamanca no entras a la discoteca con zapatillas, cada uno puede vestir como quiera. Pero eso sí, nunca, NUNCA, uses calcetines debajo de las sandalias. 
Esta verdad absoluta es cuestionada en Noruega. En principio porque aquí estamos más acostumbrados a vernos los calcetines unos a otros. Pueden invitarte a una cena formal, en la que el traje es requisito, y ahí estás tú, con el Armani por arriba y el agujero en los calcetines rompiendo todo el glamour del momento. 
No son pocos los compañeros de trabajo que he visto llegar con sus Chirucas a la escuela y cambiarlas por las sandalias, sin haber eliminado el calcetín de lana. Y aún peor, últimamente la sandalia es la tipo barca terapeútica esa que te hace balancear constantemente como si tuvieras el baile de San Vito. 
Pero no, en mi casa no entran..... ¿o no entraban?
A mi hijo le tengo bien enseñado: "Hijo, si no quieres que te llamen guiri como lo hacían con tu madre, aguanta las roceduras de las sandalias. Hazte un hombre". Porque aquí haré un paréntesis, pero con los años he aprendido que: en verano con zapatillas te abrasas, y con sandalias te rozas. ¿No seria maravillosa la transpiración de la sandalia y la protección del algodón? ¡No,no! Acabo de tener un segundo de posesión noruega. Perdónenme. Vuelvo a la rectitud hispana. 
Mi hijo lo tenía bien aprendido. Pero no la sociedad, que se pone en contra nuestra. No hemos podido ser como aquél gallego que emigró a alemania y enseñó gallego a toda su región. Hemos tenido que rendirnos. 
Esta semana ha hecho mucho calor en Noruega. Mucho. Hasta 35 grados en algún momento. Y el pie descalzo o sandalia han sido rutina. Pero la semana anterior, en ese limbo de los 20-25 grados se planteó la crisis. Mi hijo fue en sandalias a la escuela y su profe le dijo que no esá permitido el pie desnudo. Hay que usar calcetines para evitar rozaduras. El pobre ha tenido un trauma total. Llegó a casa casi llorando: "yo no quiero ser guiri!" Creo que aún no tiene claro lo que significa, pero sabe que no es nada bueno. Tuvimos que reinventar la historia y manipular la verdad de la misma forma que cuando los niños encuentran el disfraz de Papá Noel en un cajón. "Mira hijo, la verdad es que te exageré con lo de los calcetines. Tan sólo es un regionalismo concentrado en la zona ibérica, no extrapolable a zonas escandinavas donde las reglas de etiqueta distan sobremanera de la rutina mediterránea". Me miró raro. Estaba apunto de preguntarme que qué carajo había dicho, pero se dio cuenta que no tenía sentido y se dio por satisfecho. Y allí que se fue el chaval, con sus sandalias y sus calcetines. Renegando de su sangre ibérica pero recibiendo con los brazos abiertos su educación vikinga. Con los pies al tiempo frescos y protegidos, libre de toda tirita. 
Una vez más, Noruega nos ha ganado en una batalla. Pero, ¿quién ganará la guerra?
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Nota del autor: Sí, los calcetines y sandalias de la foto son míos. Pero es puro atrezzo. Foto manipulada para la ocasión, para evitar robar imágenes al google. Fui invadido por un ramalazo guiri, pero no os preocupéis, la riñonera ya no la utilizo (he engordado mucho y no me entra).

Minas de cobalto de Blaafargeverket

domingo, 27 de mayo de 2012

Huelga en Noruega

"Los Mayas tenían razón. El mundo se acaba en el 2012". Eso debieron pensar muchos cuando se enteraron de que había huelga en Noruega. Antes se decían que cuando los chinos saltaran, el mundo temblaría. Ahora podemos afirmar que cuando los noruegos se ponen en huelga, es porque el mundo ya está temblando. 
En Noruega hay huelgas. No sé si muchas, no sé si más que en otros sitios. Pero las hay, pequeñas y sectoriales. Pero hacía mucho que no había una huelga de este nivel. El dato revelador es el que dice que es la primera huelga en el sector público estatal desde hace 28 años. 
A los que llevamos poco tiempo en Noruega (bueno, después de 7 años yo ya no debería entrar en ese grupo), los noruegos nos parecen muy conformistas. Que se quejan poco y dicen que sí a todo. Ya escribí un post sobre el tema, donde les parecía bien que la policía registrara los bolsos en busca de navajas  a la puerta del metro. No hay quejas por cerrar los bares a las dos o las tres. No hay quejas porque no se pueda comprar cervezas más allá de las seis de la tarde. No hay quejas porque haya que pagar un pastón para entrar con el coche a Oslo. Pero quizás las cosas van bien en Noruega precisamente por eso. Porque se quejan menos y dialogan más. 
La huelga de esta semana ha sido especial. Si en todo el mundo hay movilizaciones por la bajada de los sueldos, aquí se producen porque no suben lo suficiente. En concreto, el sector público quiere una subida salarial igual a la del sector privado. Unos por encima y otros por debajo del 4%. ¿No es un poco prepotente en estos tiempos de crisis quejarse porque el sueldo no sube lo que nos gustaría? ¡Para nada! Que esté yendo mal en otros países no puede ser una excusa para el empresario (o el gobierno en este caso) para no ofrecer lo que es justo. Así va como va. Por ejemplo en España las quejas no son todo lo grandes que deberían precisamente porque los que tienen trabajo tienen que dar las gracias por ello, y eso no debería pasar nunca. El empresario debería dar las gracias por tener una mano de obra que le ayuda a aumentar su caja. 
SINDICATOS
La mayor diferencia entre los países escandinavos y el resto, es la tasa de sindicación. Según este documento, en el 2009 la tasa de sindicación en Noruega era del 55% y en España del 19%. ¿Cómo pueden los sindicatos hacer presión con una afiliación del 19%? Se ha perdido el respeto a los sindicatos, quienes, para bien o para mal, son los únicos que pueden hacer valer los derechos de los trabajadores. No me meteré en el debate de si están o no politizados. Otro día. Pero en Noruega sí funcionan las cosas. 
En mi casa soy yo el que lleva las cuentas. Y cada mes le preguntaba a mi mujer: ¿Para qué carajo pagamos todos los meses 30-40 euros a tu sindicato? No tuvo una buena respuesta. Parecía que estar afiliado era algo normal, lógico. "Todos" lo están. Pudimos comprobar lo útil que es cuando tuvo un conflicto y el abogado del sindicato estuvo allí para ayudarla. Además, el delegado sindical acompaña en todas las reuniones con los jefes. Yo no estoy sindicado, por un lado por la inercia española y por otro porque tampoco sé muy bien cuál es mi trabajo. ¿Me meto en el sindicato de profesores, en el periodistas, en el de escritores, en el de freelance...?  En la escuela donde trabajo, una escuela privada, los profesores no están sindicados, pero el comité de empresa funciona muy bien y han sabido meter caña a los jefes cuando ha hecho falta a la hora de pedir un buen plan de pensiones. Y todos los trabajadores nos sentiamos parte de las demandas. 
En resumen, que con un 55% de sindicación, hay pocos empresarios que se atrevan a ir de malas con los sindicatos, y la mayor parte de los conflictos se arreglan en las mesas de negociaciaciones. Allí donde siempre deberían resolverse.
PIQUETES.
Pero esta vez no ha sido así. La mesa no ha sido bastante y se ha llegado al conflicto. No ha hecho falta una convotaria de varios meses de antelación como ocurrió con la huelga general española. Aquí la mesa no llegó a un acuerdo el miércoles por la noche, y el jueves por la mañana estaba toda Noruega en huelga. Tan así que a muchos les pilló de sorpresa al llevar a sus hijos a la guardería y se tuvieron que dar la vuelta. Porque también hay servicios mínimos, pero pocos esquiroles (sin ningún término peyorativo). Los profes no van a la escuela, la escuela se cierra y los niños a sus casas. 
Yo no me ví muy afectado por la huelga. Trabajo en escuela privada y mi hija va a guardería privada (la que está más cerca de mi casa y que vale lo mismo que la pública, antes de que alguno salga con comentarios graciosillos), y mi hijo va a una escuela pública donde no había huelga. Así, sólo pude sentir y ver la huelga de pasada. De camino a casa, veía a las puertas de centros públicos a dos personas con chalecos reflectantes donde ponía "streik vakt" (guarda de huelga o algo así). Eran los piquetes. Además, con el calor que está haciendo estos días, se les veía sentados en sendas sillas de playa, con los pantalones remangados, el café en la mano y tomando el sol. Auténticos piquetes informativos. Vas y te informan. No hace falta que amedrenten a los esquiroles. Practicamente no los hay. De hecho, por la búsqueda que he hecho en google, los pocos actos de violencia que ha habido en otras huelgas con piquetes, era porque estos habían sido agredidos. Además, en esta ocasión, la policía no podía venir a dar palos a los huelguistas porque esta institución también estaba de huelga.
Poco a poco me estoy dando cuenta. Me estoy haciendo noruego. Ya repito más a menudo eso de "tenemos mucho que aprender de los noruegos". Lloro al ver las noticias de mi país. Me da mucha pena ver cómo España se está hundiendo. Pero oiga, yo quiero mi subida salarial por encima del 4%.

martes, 15 de mayo de 2012

Breivik, impasible ante sus víctimas


Hoy ha sido un día duro. He escuchado a demasiados adolescentes hablar de muerte. Palabras que, como mucho, sólo deberían escuchar en las películas de acción y no de sus propias bocas, y hablando de la vida real. Soy profesor en la escuela NTG, la escuela noruega para deportistas de élite, que ha sido sacudida en los últimos días por dos tragedias. Hace un par de semanas falleció el nadador Alexander Dale, en circunstancias extrañas, amigo de varios de mis alumnos y colegas. Hoy han encontrado muerto en una construcción al futbolista Tor-Marius Gromstad, de 22 años. Ex-alumno de mi escuela y compañero de equipo de varios de mis actuales alumnos. Terrible.

Otro de mis alumnos perdió a su primo y mejor amigo en la matanza de Utoya del pasado 22 de julio. Hoy varios de los supervivientes declararon ante el tribunal, y hoy por primera vez estuve en la sala principal del juicio siguiendo estas declaraciones. Hasta ahora había estado varias veces en la sala de prensa, siguiendo por grandes pantallas, pero no es lo mismo que estar a tan sólo tres metros de Anders Breivik. Esta era la segunda vez que le veía. Ya estuve en la comparecencia ante el Juez de febrero, cuando presentó su famoso saludo ultraderechista. 

Lo primero que me llamó la atención fue la sala. Mucho más pequeña de lo que imaginaba. Hay muchos asientos, pero todos muy juntos, y todos cerca de Breivik. Tras de él hay un muro de cristal antibalas, pero no frente a él, por lo que no se pudo impedir que un familiar de una de las víctimas le tirara un zapato y, por desgracia, fallara. 

La sala estaba hoy a medio llenar, debido a la pérdida de interés de los medios por el proceso. Volverá a llenarse cuando se acerque la sentencia. Yo estaba sentado a poco más de tres-cuatro metros del asesino. Pensé que iba a sentir algo más de odio, rabia, asco. Pero estamos tan acostumbrados a ver su cara, que no produce especial cosa verla de nuevo. Aunque sea en vivo. 

Más asco produce su frialdad ante la explicación de sus víctimas. Algunos de los que sobrevivieron a sus disparos. Ha sido tremenda la explicación de Marius Hoft, un joven de 18 años, que escapó de las balas escalando un alto, mojado, empinado y peligroso acantilado en uno de los bordes de Utoya. Ha sido tremendo escuchar cómo vio caer a su mejor amigo y lo vio morir en el agua. Con gesto sereno, serio. Sin mirar a su agresor. Emociante fue escuchar cómo dijo que lloró 20 segundos por su amigo, pero desde entonces no ha vuelto a llorar. Contó cómo estuvo esperando varias horas encaramado en las rocas para que lo rescataran. Ahora está haciendo una vida "normal". Este año no ha podido volver a la escuela, pero quiere hacerlo el próximo curso, porque "luchó por sobrevivir" y quiere seguir viviendo. 

Tras él llegó una declaración aún más emocionante. Una joven de 17 años. ¡Tan sólo 17 años! Nos contó como Breivik la disparó y la hirió en la pierna. Saltó al agua junto a otros y nadó a un bote. Y tras de él Breivik seguía disparando contra el bote. Se la notó nerviosa porque contaba esto casi con una sonrisa. Yo trabajo con adolescentes y, parecerá un tontería, pero marqué que esta era una niña de 17 años, no sólo una víctima, porque en su declaración repetía una típica coletilla adolescente, "liksom", algo así como el "osea" español. Esta forma de hablar tan real le daban  a sus palabras más crudeza. Esta chica ha experimentado algo que no se le desea al más bravo de los soldados en combate. Pero ella sigue viviendo. A pesar de que su pierna no está del todo bien y si camina mucho le duele, considera que su vida ahora es, como el anterior, "normal", aunque a veces no pueda evitar recordar lo ocurrido. 

Han sido muchas cosas horribles en un sólo día. Pero sólo puedo quedarme con lo bueno. Las palabras de estos jóvenes valientes y las flores a la puerta del juzgado. Mañana vuelvo a la escuela y me encontraré con varios de mis alumnos, amigos del futbolista fallecido. No sé si mi labor como adulto y profesor será decir algo para animarles, pero he comprado que son ellos los que me están enseñando a mí a cómo comportarse en situaciones dramáticas. 

Y tan sólo dos días para el día nacional de Noruega. Hurra! :)
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jueves, 10 de mayo de 2012

Una semanita barata en Noruega

Este post es para todos los que tengan ganas de darse un paseo por el país de los fiordos, pero es en especial un mensaje directo a mis amiguetes que, durante los tres primeros años de estancia en este país, vinieron en manada de visita, pero que, después de siete años, y con la jodida crisis en España, se dejan ver poco el pelo por aquí. "Que si Noruega es muy caro", "que si los vuelos cuestan mucho dinero"... No hay excusas. Es cierto que Noruega es caro, pero yo propongo alternativas para todos (o casi todos) los bolsillos. 
Además, hoy están muy contentos en España, sí, porque están a 30 grados con un solete estupendo y aquí en Noruega no para de llover y al termómetro le cuesta horrores alcanzar las dos cifras. Pero ya me diréis en julio o agosto, ya, cuando los 30 grados los tengamos aquí en Noruega y el aire acondicionado de tu pueblo castellano o andalú no funcione y no puedas dormir porque el mercurio no baja de los 40. 

Voy a hacer una propuesta de un viaje a Noruega para disfrutar de lo mejor con poco tiempo y dinero. 
VUELOS:
La época en que había vuelos a Oslo con tres compañías pasó, pero todavía Ryanair tiene enlace directo con Oslo, y muchos tendrán sus peros contra esta compañía, pero al final caemos todos en los precios bajos. Desde el levante hay más opciones directas, pero sino Iberia u otras compañías grandes tienes vuelos con escalas. 

EN OSLO:
Una vez en Oslo, hay que tener cuidado con la elección del hotel, porque aquí si es cierto es que pocos hoteles bajan de los 120€ la noche. Y si te vas a pensiones, te arriesgas a no tener baño o vecinos que hagan tus vacaciones poco agradables. El hostal más conocido para los bolsillos discretos es el Hostal Anker. Yo no he estado, pero amigos que lo conocen me han hablado bien de él. 

Oslo es muy bonita, sí, pero es pequeña y la verdad es que no hacen falta más de tres días para hacer una visita completa. Un día para la ópera y los museos de Bygdoy. Otro día para los saltos de esquí y el parque Vigeland. Y otro día para el puerto de Aker Brygge y un paseo por el centro. 

Para comer, la forma más barata y popular es el polse noruego. Vamos, el perrito caliente de toda la vida. Pero uno puede acabar hasta las narices de salchichas. En la zona de Grondland hay restaurantes internacionales muy ricos a precios razonables.

RUTAS:
Una vez visitada la capital, hay que decidir. Muchos quieren visitar toda noruega en una semana, pero es como querer visitar Barcelona, Granada y Santiago de Compostela en cuatro días. 
- Crucero Hurtigruten: primero y más importante, aunque muchos no lo sepan, no pasa por Oslo, sino que recorre la costa occidental del país. Y es un viaje precioso, sí, pero no precisamente barato, así que lo dejamos fuera de estas propuestas. 
- Flam y Bergen: Si no se dispone de carnet de conducir, la ruta más tradicional es Oslo-Bergen en tren, via Flam, donde se recorren unos kilómetros en un tren antiguo por una via muy empinada y se incluye un paseo en barco por el Fiordo de los Sueños. Un vez en Bergen, uno puede volverse a Oslo a tomar su vuelo de ida y vuelta, o tomar un avión desde Bergen, aunque no hay conexión directa con Madrid. 
- Geiranger: Es mi opción favorita. Y por eso escribí tres enormes post en este blog sobre un viaje que yo realicé. Lo mejor es alquilar un coche, que no es tan caro como se puede pensar. Y la mejor forma para dormir es en un camping. Si no se tiene tienda de campaña, lo mejor es alquilar una de las cabañas. Las hay chulísimas y con cuatro personas dentro salen muy económicas. En este viaje se ven montañas, fiordos, glaciares, árboles, animales... Bueno, mi favorito. 
- Stavanger: Aquí la combinación desde Oslo es un poco más difícil, porque tanto para ir en coche como en tren hay que rodear por el sur, via Kristiansand, y además hay muchos fiordos pequeños con sus  respectivos ferrys. Pero aquí está el Prekestolen, una de las joyas de Noruega que todavía tengo en mi cuenta pendiente. Lo bueno, es que desde Haugesund, cerca de Bergen, Ryanair sí tiene vuelo directo a España y no habría que volver a Oslo.

Ahora ya no hay excusa, y si estás leyendo esto y eres uno de mis amiguetes que tiene pendiente visitarme, a estas propuestas añade un par de noches en mi casa, que siempre hay sitio para un buen amigo/a.