viernes, 19 de febrero de 2010

Esto sólo pasa en Noruega

En bicicleta con un metro de nieve. Quizás el título debería estar en interrogantes, porque quizás a los esquimales de la Antártida les gusta hacerse unos kilómetros a lo Perico Delgado, pero de momento no lo he visto.
No lo podían creer mis ojos. Hoy, una vez más, la peor (o mayor) nevada de la historia. Hay casi un metro de nieve en el jardín. Sacar el coche del garaje ha sido una odisea y circular no fue menos, pero aún así, tuve que reducir la marcha porque un ciclista se cruzó en mi camino. ¡EN BICI! Viva la ecología y el deporte, con dos cojones. Por un lado les admiro, pero por otro tocan los idems en la carretera cuando la circulación ya es difícil de por sí y las vías se estrechan al máximo por la por algunos llamada "mierda blanca" y por otros simplemente nieve. No pude más que hacer una foto con el móvil, con lo que el riesgo de accidente se multiplicó por 7, aunque aquí ya asumo toda la responsabilidad.Y no puedo más que añadir de nuevo el grandioso audio del primo argentino que se va a Toronto y como fue su relación amor-odio con la idílica nieve.

domingo, 14 de febrero de 2010

Hei herre lille Pepensen, hei herre Josef

Que más o menos, traducido al cristiano es "hola don Pepito, hola don José". De vez en cuando, me uno a la moda de los españoles en Noruega, y así como Obélix se refería a los romanos, yo también digo "están locos estos noruegos". ¿Y por qué? ¿y por qué hoy? Hoy hablamos de los saludos. Nunca, nunca, esperes un "hola buenos días" en un ascensor noruego. Mucho menos un parte meteorológico sobre qué tiempo hará fuera. Y no porque ya sepamos que hará un frío del carajo, sino porque aquí no se estila. Lo he hablado con muchos noruegos y ellos están de acuerdo. "Somos así, fríos". Y siempre me pregunto, si lo saben, y no les gusta... ¿por qué no cambian?
Bueno, puede ser porque quizás no sea cierto. No es verdad que los noruegos no saluden. Si en el mundo de los moteros es tradición una rafaguita al que se cruza contigo en la nacional, aunque sea un Ángel del Infierno, en Noruega es costumbre saludar, siempre, cuando esquías y cuando vas en barco.
Precisamos. Este finde he tenido la opción de darme un par de paseos de esquí de fondo, y he hecho cantidad de amigos de medio segundo. Alguno más cada vez que me caía. Esto es porque, cuando me cruzaba con otro esquiador, siempre más hábil que yo, me regalaba su mejor sonrisa y un estupendo "hola" o un "buenos días", o ambos si tenía suerte. De jovencitos atléticos a abuelas rockeras, todos le dan a los palos y a la educación en la nieve.
Y esta costumbre se repite en todos los que conducen barco, que son prácticamente todos los que en Noruega tienen un sueldo mayor que el mío, que son muchos. Hace un par de meses halábamos de esto en la clase de español, y un chavalito, muy aplicado y simpático, pero más pijo que Pocholo, suelta: "por supuesto no saludo en el ascensor, no voy a ir dando la mano a todo el mundo. No me voy a poner en Karl Johan (centro de Oslo) a darle besos a todo el que se cruza conmigo". No deja de tener su lógica su exposición, pero yo le respondo: "pero a que cuando te cruzas con otro barco en el fiordo de Oslo siempre regalas la mejor de tus sonrisas y saludas amigablemente, aunque no les conozcas de nada". No sabía si tenía o no barco, pero lo dí por supuesto y no me equivoqué. Se queda pensando y sin saber qué decir:"mmm, pues claro que saludo". "¿y por qué?¿cuál es la diferencia?". "Bueno, es que...los que tenemos barco... es que ... es otra cosa". A mí esta explicación me convenció, no necesité más.
Yo a partir de ahora no sé a quién tendré que saludar en Noruega, pero está claro que seguiré repartiendo los dos besos hispanos, que dan un punto "chic" que en este país se aprecia mucho.
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