lunes, 18 de febrero de 2013

El copago en Noruega. Precios de las consultas al médico.

Todos los sistemas sanitarios son discutibles, aunque no hay duda de que algunos son mejores que otros. A pesar de la tremenda crisis de España, no son pocas las voces que hablan de las bonanzas del sistema de sanidad pública, gratuita y universal. Así lo quiso mostrar el programa “Salvados”, hace unos días en su capítulo “De paciente a cliente”.
 
El tan afamado copago que se está planteando instaurar en España, existe ya en Noruega. Y la verdad es que Noruega tendrá muchas cosas buenas, una posición altísima en los rankings de calidad de vida, pero su sistema sanitario no es envidiable ni un ejemplo a seguir. No hablo con datos en la mano, pero sí por experiencia propia, comentarios de conocidos y, sin ir más lejos, por mi propia esposa, que trabaja en el sector y reconoce las múltiples carencias.

El copago en Noruega funciona de forma que por cada consulta al médico, cada análisis, cada prueba, tienes que abonar una parte. Y una cantidad que no es pequeña. Una suma que a muchos seguro les hace replantearse la visita y preguntarse a sí mismos si están realmente enfermos. Ésta es la parte negativa. La positiva llega con la “frikort”. Se consigue cuando tus aportaciones de copago han alcanzado las 2.040 coronas dentro del mismo año.
Es decir, en general es para enfermedades crónicas. Personas que visitan al doctor a menudo. Ésta es la cantidad en 2013, equivalente a 275 euros. En Noruega esta cantidad no es excesiva y perfectamente asumible para, no sé si la totalidad, pero sí al menos la gran mayoría de las familias del país. Aunque hay que destacar que es personal y no familiar (de esto no tengo enlaces, pero lo sé por experiencia propia).

Yo recuerdo mis primeras visitas al médico a mi llegada a Noruega como una muy mala experiencia. Cada vez que iba a una consulta con fiebre, cruzaba los dedos para que los resultados de los análisis dijeran que tenía una infección que requería antibióticos, para poder decir que la visita había merecido la pena. Para que alguien me dijera que lo que tenía se curaba con dos días de cama y una semana de paracetamol me podía haber quedado en casa y ahorrarme los 30 euros de la consulta. Una vez que mi economía es ahora más desahogada, no me duele tanto el pagar esas cantidades, pero siempre escuece. He de reconocer que es un sistema peligroso. Estoy seguro que son muchos los que no van por ahorrarse ese dinero. Y así, una pequeña infección puede convertirse en grave, una luxación de tobillo en rotura.

Las dos fotos adjuntas las he hecho hoy en el centro de salud de Lier. Incluyen los precios de las consultas al médico y los análisis en el laboratorio. Aquí incluyo una traducción aproximada de su contenido. Espero que os sirva de orientación.

TARIFAS DEL MÉDICO

Copagos incluidos en la base de la “frikort”
Precio en euros €
Consulta al médico de cabecera por el día / por la noche, urgencias.
18,33 / 30,87
Visita del médico a domicilio por el día / por la noche
24,27 / 39,77
Extra por médico especialista en consulta o visita domiciliaria
6
Consulta simple, consejo...
6
Consulta simple por teléfono o carta que conlleva receta o especialista
6,33
Extra por análisis de sangre u otras pruebas
6,33
Control de hemoglobina, toma de tensión o muestras al microscopio.
6,33

TARIFAS DEL LABORATORIO

Servicio prestado
Precio ordinario en €
Con “frikort”
Análisis de sangre/orina/envío de muestras
12
0
Limpieza de oídos
18
0
Inyecciones
6
0
Curas de heridas simple/media/grande
De 30 a 66 euros
De 11 a 42 €
Eliminación de suturas (con/sin limpieza de herida)
De 18 a 36 euros
De 0 a 11 €
.....
 
 


viernes, 15 de febrero de 2013

Ya no hago "simpas". ¿Me estaré volviendo noruego?

El "simpa". Esa grandiosa institución de la cultura española. Ese orgullo patrio que, junto a la manada de políticos y banqueros que llevan controlando el país, han llevado a España a la ruina. En caso de que haya algún lector ahí al otro lado que no sepa lo que es un "simpa", es una simpática abreviatura de "sin pagar". El uso normal es el caso en que los colegas han pedido su ronda, y aprovechando el tumulto del local donde todos beben por encima de sus posibilidades, se marchan al siguiente bar sin pagar. Éste es un "simpa" socialmente aceptado, pero no es el único. Está el "sin pagar" el IVA, el "sin pagar" las extras, el "sin pagar" los sueldos...
Yo no me atrevería a decir que era un rey en el arte del "simpa", pero puedo poner en mi currículum un par de casos. Todos de esos que te hacen llenar de orgullo y satisfacción.
Pero hoy he notado que mi sangre hispana, ese pícaro que todos llevamos dentro, se está haciendo mayor y, aunque suene mal, responsable. Hoy tuve que hacer una visita al médico de cabecera, con análisis de sangre incluido. Aquí en Noruega existe ese tan mal afamado copago, que quiere decir que tienes que pagar parte de la visita al médico y el análisis. En total, una factura de 244 coronas-33 euros. Tanto la recepción, como la consulta del médico, como la sala de análisis, tienen un terminal de tarjeta de crédito para recordarte que hay que pasar por caja. Lo normal es que, al llegar, te toman tu número personal y, antes casi de decir "buenos días", ya te están pidiendo la tarjeta para ir aligerando. En esta ocasión no pasó así. Me presenté en recepción. "Espere en la salita". Pasé a la consulta. "Vaya usted a hacerse un análisis". Me hice el análisis. "Aquí no hay ninguna infección. Buenos días". Y ahí estaba yo, con los pantalones bajados y con una conciencia que empezaba a recorrerme las piernas al tiempo que me subía los pantalones. "Nadie me ha pedido dinero", pensé yo, entre alegre y preocupado. Poco a poco, fui recorriendo el pasillo que pasa frente a la recepción. Noté como miles de ojos me miraban. Pensé en coger mi teléfono y aparentar que hablaba para hacerme el despitado y marcharme. Cuando estaba ya decidido, paré, fui a recepción... y pedí mi factura. No, no me sentí bien conmigo mismo. Les costó encontrar la cantidad que debía abonar, como si nadie se hubiera enterado en caso de haberme marchado de rositas. Pero no, al final encontraron la nota y mi cuenta bajó 244 coronas de peso. Pocas cervezas en noruega, pero unas cuantas en la zona de La Antigua.
Me fui hacia el coche cabizbajo y compungido sabiendo que, aunque mi pasaporte aún diga que soy miembro del reino de España, mis comportamientos son cada vez más vikingos. En lugar de sentirme bien, me sentí como un idiota. Bueno, esto significaba que algo de español todavía tengo. Seguí pensando en el tema, tratando de sacar algo positivo. Y llegó. Pensé que, si Noruega funciona bien, pueda ser porque, en general, todo el mundo paga sus facturas. No siempre, eso sí. Trabajo en negro hay en todas partes. Y además tampoco voy a gastar tiempo en contar la historia de la cajera que se olvidó de marcar los quince sacos de leña que me llevaba y sólo marcó uno. La diferencia tan sólo era de un 0 más a la derecha, así que me hice el "longuis".
Y volviendo al caso de la factura pagada en el médico, me puse a pensar en Gandhi, y en sus palabras de "sé tú el cambio que quieres ver en el mundo". A mí me gustaría que del mundo desaparecieran todos los Bárcenas y Urdangarines, así que tampoco está mal que yo pague mis facturas. Hoy dormiré a gusto. Y mi médico también.