lunes, 30 de marzo de 2009

Soitu.es: A esquiar en metro

Ya se ha publicado mi último artículo en Soitu.es. Y estoy muy contento, porque una vez más, creo que han hecho un buen trabajo de edición. ¿Qué es esto? En mi opinión, mejorar el artículo, si la edición la hace un buen periodista. Aquí publico la versión que yo envié, y la podéis comparar con la publicada en Soitu. Vereis que han eliminado varios enlaces, porque es cierto que en mi versión había demasiados, y han variado ligeramente algunas frases haciéndolo más comprensible. A veces está bien que otra persona lea nuestros textos para verlos desde otra perspectiva y mejorarlos. Cuando escribimos, a veces nos obsesionamos con lo escrito, y no vemos más allá, y damos por sentadas cosas que en ocasiones en lector no entenderá.

Además, aquí incluyo mis tres fotos puestas en el artículo de Soitu, pero al final del post encontraréis una presentación de Flickr, con todas las fotos tomadas durante la jornada del paseo. Muy recomendable.

A ESQUIAR EN METRO

Cada domingo, miles de personas cogen el metro en Madrid con destino a la Casa de Campo. Uno de los mejores sitios de la capital para ir a correr. Ahora imagínatela llena de nieve. De un metro de nieve. ¿Te pondrías a correr? Difícilmente. Lo que más apetece es coger un esquíes y emular al expresidente en un deporte poco extendido en España: el esquí de fondo o nórdico. Esta opción está al alcance de cualquiera en la capital Noruega. El metro de la ciudad tiene parada en el mismo inicio de las pistas. Los alrededores de la ciudad cuentan con más de 2.600 kilómetros de pistas, 90 de ellos iluminados ya que el invierno en Escandinavia escasea de luz natural. La nieve no falta, pues este ha sido el invierno con más precipitaciones de los últimos 20 años. Después de un amago de primavera, el polvo blanco ha vuelto a visitarnos. Los que tenemos casa tenemos los brazos ya machacados de quitar nieve para sacar el coche del garaje. En España este sería “el peor invierno en 20 años”. El amante del esquí de fondo usaría un adjetivo bien diferente.

Uno de los lugares por excelencia para “domingueros” en Oslo se llama Sognsvann, con la parada del metro del mismo nombre. Sognsvann es un lago a las afueras de Oslo que en verano es un lugar ideal para bañarse y hacer barbacoas, y en invierno idílico para esquiar. Todos los aficionados al esquí de fondo cargan sus esquíes al hombro, las diferentes ceras para untar las tablas en la riñonera y el abono transportes para coger el metro. Parecería un lunes en hora punta si no fuera porque si no te andas con buenos ojos, algún paisano te puede clavar sus palos en los mismos. Apretados hasta la última parada. Allí, tan sólo caminar cincuenta metros, y ya se está en la pista. El paseo es apto para novatos, pues no cuenta con grandes desniveles. El recorrido recomendado suma un total de 13 kilómetros. La ida y vuelta hasta una “hytte” (cabaña), Ulevålseter, que ofrece la oportunidad de tomar un chocolate caliente para recuperar fuerzas de la paliza y, si hay suerte, poder tomar el sol, que mezclado con la nieve, es la mejor combinación para ponerse moreno.

Al principio del recorrido, se pasea a orillas de un lago, donde los más valientes también utilizan de pista de esquí. Carteles colgados en los árboles informan de que el hielo tiene un grosor considerable que permite el esquí, pero yo no me fío. Y menos ya a estas alturas, después de varias semanas con grados sobre cero. Niños, jóvenes y viejos dominan por igual este deporte. Mi experiencia personal me llevó a una situación curiosa a la par que humillante. Me llevé por delante a una madre con su hijo de unos tres años, y el mocoso me pregunta en un perfecto noruego: “¿Pero tú nos has ido a la escuela de esquí?”. Aparte de este pequeño infortunio, este es un recorrido que permite disfrutar de paisajes de ensueño. Y árboles, muchos árboles. Tanta naturaleza, que resulta curioso pensar que estemos a tan solo cinco minutos de una parada de metro de una capital europea.

Esquí alpino y “culo-esquí”

Pero Oslo ofrece al amante de la nieve otras opciones para disfrutar hasta la Semana Santa, donde se cierra la temporada de esquí. El transporte público también nos acercan a Tryvann, el centro de esquí alpino, situado tan sólo a 20 km del centro de Oslo y que cuenta con cuatro cuestas con 14 pistas, 6 teleféricos, “halfpipe” y terreno para snowboard. Este centro también es conocido por acoger el festival de música con el mismo nombre. El mayor punto de encuentro de los Russ, los estudiantes de último año de bachiller que celebran su graduación a lo grande durante los meses de abril y mayo.


D. F. Él también hace esquí de fondo.
La línea de metro también permite gozar de una experiencia en la nieve para los completos negados en materia de esquí. Los trineos. La pista más popular se llama Korketrekkeren, el sacacorchos, que da una idea de la forma del circuito que se va a hacer. El metropolitano nos lleva a la palta alta del recorrido, donde se puede alquilar trineo si no se cuenta con él. Y no hay que hacer mucho más. Sólo sentarse y dejar que la gravedad haga el resto. Al llegar al final, se vuelve a tomar el metro y vuelta a empezar. Y si el bonobús ya se nos ha agotado, siempre queda la opción de patinar sobre hielo, que la pista es gratis, y está en pleno centro de Oslo.




sábado, 28 de marzo de 2009

La hora de la tierra

Me había comprometido a seguir la hora de la tierra, y así lo hago. Desde mi casa en Solbergelva, Noruega. Como nos pedían a todos los blogueros, escribo durante este periodo de penumbra, sentado en la mesa de la cocina, y alumbrado tan solo por la luz de la farola que entra por la ventana, que permanece encendida. La protección de la tierra no debe colisionar con tratar de evitar las colisiones.
¿Qué hemos hecho nosotros? Apagar todas las luces, que son muchas, en una casa de dos plantas y más de 150 metros cuadrados. Las costumbres sobre iluminación son distintas en Noruega y España. Aquí hay pocas luces fuertes, lámparas que iluminen toda una habitación. Es normal tener varias luces indirectas. Por toda la casa. Lo cual significa que hay poca luz en general, pero siempre hay iluminación en casi todas las habitaciones y no se suele utilizar el interruptor, ni para bien ni para mal. Esta es una guerra que tengo a menudo con mi esposa. Ella enciende luces, yo las apago. Tenemos dos salones conectados por un arco con puerta corredera, y yo no entiendo porqué el comedor tiene que estar encendido. "Es más 'koselig'". Horrible parada noruega que se traduce como acogedor, encantador, rico, mono... ñoño. Pero en Noruega son muy normales las velas. Muchas velas. A la par de las luces indirectas. Por eso el apagón no nos ha pillado desprevenidos y les hemos dado candela. ¡Qué bonitas son las velas! Eso sí, la tele sigue encendida.
¿Qué han hecho los vecinos? La verdad, es que con esto de vivir casi en plena naturaleza, es difícil determinar el alcance de esta iniciativa, aquí en Solbergelva, un villorrio a 45 kilómetros de Oslo. Las farolas siguen encendidas, y la pista de esquí alpino que se divisa desde la ventana en que me encuentro brilla a plena potencia. No pueden perder una hora de "forfait". La zona donde vivo es un valle, con las casas desperdigadas a lo largo de la falda de las montañas, y parece que la gente sí lo está siguiendo. Da la impresión de más oscuridad, pero la verdad es que nunca hay mucho movimiento por aquí.
¿Servirá esto para algo? No lo sé. Pero iniciativas como esta, que movilizan a millones de personas en todo el planeta por una buena causa, hacen pensar que sigue mereciendo la pena pertenecer a la raza humana. ¿Para cuando una hora en el planeta sin que se dispare ni un tiro?
Ya sólo queda media hora de penumbra.Foto hecha con el móvil desde la ventana junto a la que me encuentro en estos momentos.

lunes, 23 de marzo de 2009

Triple asesinato en Noruega

Esta noticia se la he intentado vender a RNE, pero como es de la madrugada de ayer, dicen que "ya les queda vieja" y no me la han comprado. Son los problemas del periodista sin muchos medios y pocas fuentes de información. Poco más que la prensa en papel e Internet. Pero como ya tenía la crónica preparada, la adjunto aquí porque algunas veces los que leéis este blog me pedís que hable de alguna noticia de Noruega que habéis escuchado de pasada por diferentes medios.

Conmoción en Noruega tras un triple asesinato en una misma familia en una pequeña aldea al norte del país. El presunto asesino, de 38 años, es el inquilino de una vivienda propiedad del hombre asesinado, situado en el mismo edificio. El suceso tuvo lugar en la madrugada de ayer, y la policía tuvo conocimiento del caso porque cuando patrullaban por el centro de la localidad, un hombre con un corte en la mano y manchas de sangre gritaba que había matado a tres personas. La policía, que calificó al hombre como “mentalmente inestable”, localizó en el piso indicado por el agresor tres cuerpos sin vida. Un hombre, su mujer, que estaba embarazada de 5 meses, y su madre, que se encontraba de visita. El varón tiene dos hijos de 12 y 15 años de un matrimonio anterior, pero no se encontraban en la vivienda en ese momento. Se desconoce el móvil del crimen, pero las primeras investigaciones apuntan a que el hombre se introdujo en el apartamento y asesinó a las tres personas con un cuchillo mientras estas dormían.

Para ampliar información, véanse periódicos noruegos (se pueden traducir al español usando Google Translate): VG, Dagbladet, Aftenposten.




Ver mapa más grande

domingo, 22 de marzo de 2009

No me salen las cuentas

Hace unos días, Soitu publicó un artículo sobre la bajada de los precios en España. Para comprobar si en España eran altos o bajos, se basó en una lista de precios de varios productos que les enviamos los colaboradores (corresponsales urbanos) en diez ciudades del mundo. Yo me encargué lógicamente de los precios en Oslo. Y el resultado es para echarse a llorar. Noruega tiene los precios más altos del planeta, y con diferencia, en casi todos los productos de la lista. Pero sobre todo, claro está, alcohol y tabaco. Cierto es, como bien comentan algunos lectores en el artículo, que con sólo esta información uno no puede sacar conclusiones generalizadas, pues es importante tener en cuenta el nivel salarial, el impositivo y el precio de la vivienda, principal gasto en todas las familias. Lo que está claro, es que en estos momentos, España sale perdiendo en cualquier comparación, pues no está el horno para bollos y no recuerdo yo una situación tan dramática en toda mi vida. ¿Acaso hay alguien que no conozca a una persona que no haya sufrido ya los puñeteros ERE?
Pero volviendo a Noruega. Aquí los salarios son altos, sí. Muy altos. Posiblemente cerca del doble a España, no estoy seguro. Pero el nivel impositivo es brutal. El IVA es del 25% y el IRPF más generalizado es del 36%. Yo nunca había ganado tanto como gano ahora, y nunca había tenido tantos problemas para ahorrar. ¿Crisis internacional, precios altos, impuestos excesivos o soy un manirrota? Esto último lo dudo. Aquí me tomo menos cañas que un muyahidín en Ramadán. En lo que Noruega no sale mal parado es en el precio de la vivienda. Es más cara que en España, claro, pero proporcionalmente no tanto. Si nos centramos en Oslo los precios son desorbitados, pero también lo son en Madrid y Barcelona. Ya a las afueras, los precios se aproximan más a los españoles. Eso hace que el nivel de impago de hipotecas en Noruega sea mínimo. En mi caso particular, no tengo problemas para pagar la hipoteca, pero la parte destinada al ocio es muy pequeña, comparativamente con España. El ocio en Noruega tiene precios desorbitados, aunque mis amigos madrileños me dicen que la capital hispana no va mucho a la zaga. Copas (diminutas) a 10-12 euros, cine a 10 euros, teatro y música mínimo 30 euros... Lo peor creo yo son los restaurantes. El sábado pasado estuve en un indio en Drammen (el Móstoles noruego), y pagué 100 euros por dos personas. Y esto sin postre y tan sólo una copa de vino. Si pedimos la botella entera prefiero no pensar dónde llegaría la factura.
Volviendo a la lista de productos propuesta por Soitu.
-En lo que más se nota el precio elevado es en la cesta de la compra, los productos alimenticios básicamente. Aquí se va una parte descomunal del salario. Rápidamente.
-En cuanto a la gasolina, aquí la política noruega me parece bien. Este país podría regalar el combustible si quisiera, por ser uno de los mayores productores, pero tiene una política de precios de mercado que equipara el precio del litro a la de los países vecinos, lo que no daña en gran medida el bolsillo de los noruega, además de suponer un ingreso enorme a las arcas del estado en concepto de impuestos.
-La ropa no está mal. Yo no noto mucho la diferencia con España, pero lo mejor son las tallas. Yo mido 1,91 cm y la verdad que tengo más sencillo encontrar algo que me quede bien en Oslo, que en El Corte Inglés, donde los mamones siempre me mandan a la planta de caballeros, teniendo la planta joven vetada hasta que no cumpla las 6 horas de gimnasio semanales reglamentarias.
-Algo a mejorar en Noruega es el transporte público. Billetes de metro, bus o tren, sencillos, son sangrantes. Yo vivo a 45 minutos del centro de Oslo, pero me pienso muy mucho el viajar porque me cuesta 22 euros ida y vuelta. Creo que el sistema de abonos en general es bastante bueno, pero como soy adicto al coche, no los conozco mucho.
-Tema aparte es el alcohol y el tabaco. Sobre la cultura del alcohol hablaré en alguna otra ocasión pues merece uno o varios post aparte. Si nos centramos en precios, está bien que un gobierno trate de proteger la salud de su población, pero aburre sentirse continuamente controlado por papá-estado, sobre todo con el principal objetivo de agrandar las arcas a base de impuestos indirectos, los más injustos.
Y nada más, ahora mismo me voy a tomar un Nescafé en mi casa hipotecada, antes de coger el coche para ir a un centro comercial, para poder ver una película en el cine, comer en un McDonalds, comprarme un pantalón y otro café. De la caña me olvido porque si me para la "politi" me la cortan.

lunes, 16 de marzo de 2009

¡Cuántos blancos hay aquí!

Todos tenemos la imagen de Noruega como ese país repleto de rubios y rubias despampanantes, con los ojos azul cielo y la piel blanca y tersa como la seda. Pues los hay, sí, los hay, pero no son todos, y empiezan a no ser mayoría. Hoy ha pasado una cosa curiosa que merece la pena darle un hueco en este blog. Yo soy profesor de español en una escuela privada en Drammen con cerca de 200 alumnos. Hay multitud de nacionalidades presentes. Alumnos con origen de Paquistán, India, Rusia, Afganistán, Polonia, ... y por supuesto, Noruega. No sabría decir si son o no mayoría. Resulta que la escuela estrena un nuevo laboratorio para la clase de ciencias que es la envidia de otras escuelas. Tanto es así, que la misma empresa, que tiene otro local en Oslo, debe enviar a esta ciudad de provincias a sus alumnos para disfrutar de las probetas y los químicos varios. Hoy llegó un autobús repleto de alumnos de la capital Noruega, provenientes de la misma escuela en la que yo imparto mis lecciones. Resultaba curioso verlos llegar. Más del noventa por ciento, más morenos que un mallorquín en agosto. No encontré ni una rubia (ni rubio) entre el alumnado. Tan sólo la profesora tenía la piel clara y el pelo teñido. Pero lo más curioso es lo que uno de estos alumnos exclamó al recorrer los pasillos de la escuela: "¡Cuántos blancos hay aquí!". Qué curioso. Ahora lo llamativo es encontrar muchos blancos en Noruega. No deja de resultar llamativo. Buena muestra de los movimientos migratorios.
Una cosa quiero dejar clara para evitar malentendidos. A mí esto no me parece ni bien ni mal. Es tan sólo un hecho curioso que me parecía muy gráfico de la situación actual de los colegios noruegos y de casi todos los países malamente autodenominados "occidentales". ¡VIVA LA GLOBALIZACIÓN!

jueves, 12 de marzo de 2009

"Me cago en la puta nieve"

Viendo este vídeo, sobran las palabras sobre lo que se siente viviendo en una casa en Noruega, tras tres meses de nieve casi constante y la espalda dolorida de palear. Absolutamente desternillante.

lunes, 9 de marzo de 2009

Llámenme: Señor Embajador

A partir de ahora, cuando ustedes escriban algún comentario, tendrán que hacerlo con el debido respeto que mi nueva condición supone: Señor Embajador. Sí, porque ahora soy Embajador de Valladolid en Noruega.... Bueno, siempre he sido amante de los grandes titulares que atraen al lector, así que mejor especifico de qué hablo para bajarme un poco los humos. El Ayuntamiento de Valladolid, que por si hay algún lector despistado desconoce es una hermosa ciudad al norte de España, ha tenido la iniciativa de crear una red de vallisoletanos repartidos por el mundo, la Red de Embajadores de Valladolid. No tengo muy claro con qué motivo, pero parece ser que fue "creada con el fin de hacer posible que personas vinculadas a la ciudad, trabajando en todos los sectores y en diferentes países del mundo, puedan conocerse e intercambiar información", según escriben en la propia web. La intención es dar una imagen de Valladolid como una ciudad internacional (se podría empezar por tener la web con versión en inglés), y supongo que mejorar los contactos comerciales de empresarios vallisoletanos llegado el momento. Pero especifico más. Yo aún no soy uno de esos embajadores, sino un simple "vallisoletano por el mundo". Los Embajadores son una exquisita selección de estos ciudadanos internacionales. Parece ser que mi curriculum aún no llega a la notoriedad que este cargo requiere. Yo espero que con los comentarios a este blog, el boca a boca y las manifestaciones en la calle de mi "club de fans", pueda llegar a ser un "real embajador" o "embajador real" en su caso, porque aunque algunos lo pongan en duda, Valladolid es una ciudad de la que merece la pena estar orgulloso, y no sólo porque nuestro equipo de fútbol esté cerca de posiciones UEFA, que a mí eso me la "refanfinfla", sino porque tiene una gran historia, belleza si se la sabe buscar y una vida social y cultural más que interesante. Así, tan sólo me queda una duda: ¿Mi nuevo cargo tendrá la opción de que me envíen vino desde España en valija diplomática libre de impuestos? Foto del Ayuntamiento de Valladolid que tomé las pasadas navidades.