Mi podcast: ¿Y por qué no aquí?

Mostrando entradas con la etiqueta Carreteras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carreteras. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de mayo de 2008

Límites de velocidad

España está de enhorabuena. En España "tan sólo" murieron 164 personas en abril en las carreteras. Tan sólo. Es una buena noticia porque la comparación con los 215 fallecidos de 2007 supone una reducción del 23% en el número de víctimas. Dos de las principales causas de estos accidentes es la conducción bajo los efectos del alcohol y el exceso de velocidad.
Dejaré los vinitos con la comida para otro día y me centraré en los límites de velocidad. Tan sólo comentar que el límite de alcohol en Noruega se aproxima mucho al cero absoluto y se da positivo prácticamente con una cañita. La "sin" es la reina.
En primer lugar, sobre los límites de velocidad. Según aprendimos en la autoescuela, había varios límites que siempre eran igual. 50 en ciudad, 90 en nacional, 100 si hay arcén y 120 en autopista. Esto es mucho más complicado en Noruega, ya que no existe la ciudad en sí misma, aparte de las tres o cuatro grandes ciudades. Todos vivimos esparcidos, y hay cantidad de zonas con límite de 30 km. Luego, según las condiciones concretas de cada vía, te puedes encontrar todos los límites: 40,50,60,70,80,90 y hasta los 100km/h que es el límite máximo en autopista. Ahora presentaré mis críticas al sistema noruego, pero lo cierto es que Noruega tiene una de las mínimas cifras de siniestralidad del mundo. Eso sí, díle a un español que vaya a cien por hora en autopista. Se te ríe en la cara. Dos son los aspectos que pueden incidir en este tema. Los radares y las multas por exceso de velocidad.
Radares:
Los radares móviles me parecen una vergüenza. ¿De qué protegen? El simple afán recaudatorio de la administración no va a reducir el número de muertos. ¿Qué es lo que queremos? En España se están empezando a instalar más radares fijos, pero aun parece que los conductores no se lo toman demasiado en serio. Está en la entrañas de la cultura española que algo que nos haga pagar no es bueno, y no son dos ni tres los radares fijos que han sido destrozados. Como si olvidáramos que el fin de estos radares no es recaudatorio, sino para salvar vidas. Pero para ser así, lo más importante es avisar de que están ahí. Así ocurre en Noruega. Hay gran cantidad de radares fijos, llamados "fotobox", y en todos te encuentras un letrero unos 300 metros antes. Porque el fin es reducir la velocidad exactamente en ese punto, y no tanto hacer fotos sin parar. Eso sí, yo también los odio. Parecen "el ojo que te mira". Que te mira constantemente. Que te acusa. Y que te condena. Hace tan sólo unos meses, me tocó pagar 3.600 kr (450euros) por circular a 97 en una zona de 80. ¡En un túnel y cuesta abajo! Sí, eso día, cuando el tremendo "flashazo" rojo me nubló la vista, yo también dije "¡hijos de puta!", y solté algo peor cuando pagué.
Y aquí llegamos al segundo tema. Las multas.
Multas:
Por un radar móvil en España se paga unos 100 euros y 70 si lo haces pronto. Hace daño, pero se sobrevive, incluso en España. (Estos son las multas en España). En Noruega no. Incluso la más mínima infracción sancionada te hace tiritar el resto del mes. En este enlace se ven las multas en Noruega. Aquí se hacen dos varemos. Por debajo de 60 y por encima de 70. Luego las cantidades son diferentes en función de la velocidad. Lo curioso es que las multas tienen penas de prisión subsidiaria. A mí me ofrecieron, en lugar de pagar las más de 70.000 pesetas, cinco días en el trullo. ¡Joder si me lo pensé! Pagar 450 euros o una semanita sin trabajar, sin escuchar al crío llorar y con televisión por cable. Es para pensárselo. Yo se de un preso español en Noruega al que le ofrecieron ser trasladado a España y respondió: "¡Tastonto o qué!". Lo único que me retuvo es mi amada samboer (conviviente en noruego), a la que le parecía feo ante la vecindad tener un novio con antecedentes penales. Cervantes, Lorca... Ningún buen personaje histórico que se precie ha pasado a los libros sin haber pasado antes por la sombra. Pero bueno, otra vez será. Quizás la próxima vez que grite a un alumno para que se calle me metan dos meses en presidio por acoso escolar.

Y llegamos a mi solución, que por supuesto será la que arreglará todos los problemas. Está visto que las infracciones altas funcionan. Yo no sé lo que es adelantar desde aquella multa. Y ya no piso el acelerador, sino que lo acaricio. Pero no me parece que Noruega sea un ejemplo de conducción. Para empezar las carreteras. En Zimbawe tienen vías de mejor calidad. La conducción es lentísima y eso hace desquiciar a los conductores. En mi opinión los límites de velocidad deberían de ser realistas, y 100 km/h en autovía no es realista. Lo que yo haría en España (o en Noruega) sería incrementar en 10 km/h los límites. Y a partir de ahí sancionar de lo lindo. Vemos que los primeros diez kilómetros no son sancionables. Así, en autopista, no habría sanción hasta llegar a los 140km/h. ¿Hay quien no esté de acuerdo que alguien que conduce a 140 km/h merece pagar 450 horas o al menos una semanita en chirona?

PD: Acabo de leer todo mi texto, y he de reconocer que es un poco aburrido. No es de lo mejor que escrito. Pero qué le vamos a hacer. No todos los días se puede ser ingenioso. Quizás deje de escribir tan a menudo para mejorar el contenido. Ya que sois tan sólo dos lectores (¿y quizá dos mil?) hay que ofrecer un poquito de calidad.

domingo, 18 de mayo de 2008

El precio de la gasolina

Pues ya se acabó el 17 de mayo. Un 17 de mayo pasado por agua. Casi en verano y casi a bajo cero. Lluvia de arriba a abajo y de abajo a arriba. Y un viento que se colaba por todos los rincones de la ropa. Pero no importa. Todo por la patria. Hay que marchar en procesión y gritar ¡hurra! por Noruega. Y aquí es cuando se echan de menos los bares. Hicimos un recorrido de casi 3 kilómetros (yo vivo en Solbergelva) y... ¡¡¡NI UN SOLO BAR!!! ni un solo bar donde resguardarse con un cafetito caliente, ni un solo bar en que encontrar un retrete en caso de apretón. Porque los bares, esas catedrales dignas de devoción en España, se entienden como lugares de vicio y corrupción aquí en Escandinavia. ¡Habrase visto!

Y con la lluvia y los kilómetros, toca coger el coche. Y entro en materia. Aquí no hay sitio al que no se pueda ir sin coche. Todo está a un mínimo de 3 kilómetros (si no vives en Oslo, claro, donde todo está a un máximo de 3 kilómetros). Y dios mío, como sube la gasolina oiga.


Acabo de llenar el depósito con diesel, y he pagado más o menos lo que pone el la foto. 12,59 coronas noruegas = 1,61 euros = 268 pts. Pero porque he buscado la oferta, porque ahora el precio habitual está por encima de las 13,50 coronas.


Aquí en Noruega se produce una cosa curiosa. El precio de la gasolina fluctúa constantemente. Tanto que por la mañana puede valer 11kr y cuatro horas después 13kr. No es broma. Los domingos por la noche y hasta los lunes a primera hora es cuando la gasolina está más barata. La política noruega en cuanto al precio de gasolina es la pura ley de la oferta y la demanda. Nulo control por parte del gobierno. Aquí hay una buena explicación de la situación en Noruega. (ver artículo).


Además, otro dato que llama la atención. En las últimas semanas, el diesel es más caro que la gasolina. ¡Y yo que me compré un coche diesel el año pasado por ahorrarme unas coronas! ¿Por qué es esto? En este enlace encontramos un intento de explicación. (ver artículo)


Es curiosa la comparación entre los precios de la gasolina en dos grandes productores de petróleo: Noruega y Venezuela. Noruega tiene los precios más caros del mundo y Venezuela casi regala el preciado líquido. (ver artículo relacionado)


¿Es acertado? La postura noruega se puede discutir, pero la venezolana es claramente discutible. Errónea básicamente. Un precio del combustible menor al de producción quema la riqueza del país, además de incrementar increíblemente el número de coches y la contaminación, con los costes que eso supone.


Pero dejando aparte políticas, da igual si eres socialista, liberal o anarquista, a todo consumidor le duele el bolsillo cuando ve que el precio de la gasolina sube de esa manera. Hace menos de tres meses pagamos el litro de diesel a algo más de 8 kr y ahora ya supera las 13 kr. ¡Cinco coronas (100pts) en menos de cuatro meses! A todo aquel que no conoce un poco de la economía (y la cultura) noruega, le sorprende este dato. ¿Pero no regalan la gasolina en Noruega? ¿Acaso no es el primer productor europeo y el tercero del mundo?


El fondo del petróleo es ese gran desconocido. Para casi todos los extranjeros y para muchos de los noruegos. La cuestión es que el petróleo da mucho dinero, pero aunque parezca sorprendente, ni un céntimo va a los presupuestos del estado. El 100% se invierte en el extranjero, con el fin de no hacer depender la economía noruega tan sólo de este sector, como ocurre en Venezuela, y así no hundir por ejemplo la poca ganadería y agricultura que hay en este país. Y tampoco los réditos de estas inversiones van a los presupuestos, sino que van al ya mencionado fondo, que sirve para prevenir males futuros. Noruega sabe lo que es pasar hambre. Después de la Segunda Guerra Mundial eran muchos los que comían patatas de desayuno, comida y cena. En el estudio comparativo vemos cómo crece la economía noruega en los 70 tras el descubrimiento de los pozos petrolíferos.




Así, Noruega tendrá las espaldas cubiertas los siguientes 50-100 años después de agotarse los recursos petrolíferos. Y por más que los ciudadanos pidan rascar un poco de ese fondo, nada, los gobernantes son duros. Y esto resulta increíble. Muy impopular ¿Qué político de cualquier otro país no se vería tentado a bajar los impuestos y el precio de gasolina y tabaco, cubriendo esos costes con este fondo, a cambio de ganar unos votos? En España ninguno, seguro.

Pero ahora escribo como consumidor. La cosa está llegando ya a niveles insostenibles. Y anuncian que puede ser peor. Hasta 19kr por litro en 2008. Vale, los sueldos noruegos son importantes, buena calidad de vida, pero hay muchas familias que necesitan el coche diariamente y esas 1500-2000kr mensuales en combustible dañan gravemente el ahorro familiar, o al menos, la parte destinada a ocio. ¿Qué puede ocurrir? En Noruega hay ricos, muy ricos, que no se verán muy afectados. Pero las clases medias, como la mía, se verán obligadas a ahorrar por otros lados y eso provocará diferencias sociales y clasismo. Los impuestos indirectos gravan a todos los contribuyentes, independientemente de su renta, y aquí gasolina, tabaco y alcohol tiene precios que hacen subir los colores.

Y acaba mi crónica con una pregunta al tiempo que súplica a los gobernantes noruegos: ¿Tan difícil resultaría aligerar un poco el gravamen sobre el combustible en estos momentos en que el precio mundial del crudo está por las nubes, para aliviar un poco la economía de las familias?