sábado, 28 de noviembre de 2009

12 días para el Nobel de la Paz: Obama es republicano

La oposición norteamericana puede estar tranquila. Obama es un republicano más. Parece ser que el presidente estaba preocupado por las críticas de rojazo que le han escupido desde los escaños de enfrente en EE.UU y ha querido ofrecer un detalle de simpatía. Y es que hay que ser muy republicano para hacerle el feo que le ha hecho Obama al rey de Noruega. Hace unas semanas se daba a conocer que el Rey de Noruega, Harald V (léase Jarald), había invitado al primer presidente negro a montarse una fiesta pijama en su castillo, pero este rechazó la oferta por problemas de agenda. Cumbres de clima y esas chuminadas. En principio, venía con su esposa el mismo día 10. Premio, fiestón en el Gran Hotel y suite en el mismo hotel, para no tener problemas con las copas de más y la vuelta a casa.
Pero la bomba estalló. La recepcionista del Grand Hotel recibió una llamada desde el teléfono de la Casa Blanca pidiendo una noche más. (Noticia en Aftenposten) Obama y su mujer llegarán en la tarde del 9 de diciembre, lo que significa dos noches en Oslo. Pero no será en el Palacio Real. Parece ser que era mucho lío lo de mover las maletas y han decidido reservar dos noches en la misma suite. Con dos cojones, un rey te dice "te invito a mi castillo", y tú vas y le rechazas dos veces . Eso sólo lo puede hacer San Pedro y Obama.
Y al jefe de la Policía noruega le tiemblan las canillas. Si 24 horas en Oslo de Obama ya suponía el mayor reto de la historia noruega en cuanto a seguridad, dos noches van a suponer un despliegue que ni el desembarco de Normandía.
A estas alturas, ya es dificil decir si Obama merece o no el Nobel de la Paz, pero lo que es seguro es que en esos dos días en Oslo va a ver paz..... y después gloria.

Foto: Grand Hotel, Oslo, tomada de www.theodora.com (Si hubiera problema con los derechos de autor, pónganse en contacto conmigo y eliminaré la foto)

jueves, 26 de noviembre de 2009

Obama´s count down: 2 weeks to go! Seguridad extrema

En las dos semanas que quedan hasta la entrega del premio Nobel, voy a intentar destacar las noticias de los medios noruegos que me parecen más curiosas o interesantes. Obama no es un premiado cualquiera, y eso se nota.
Desde hace ya tiempo se sabe que Obama no dará la tradicional rueda de prensa el día antes de la entrega, dado que ese día estará en Copenhague en la cumbre del Clima (a la cual tampoco será muy bien recibido). Tampoco acudirá al concierto Nobel en su honor. Un poco raro homenajear sin homenajeado, pero mejor eso que cachear a todo el personal y poner detector de metales hasta en el retrete.
Ahora también dice no a la anual entrevista con la CNN unas horas después de la ceremonia. (Aquí se puede leer la noticia en Aftenposten).
Pero lo más curioso en los últimas días son los consejos y peticiones de la Policía a los ciudadanos en materia de seguridad. (Ver artículo en Aftenposten)
"Tenga las luces encendidas, eche las cortinas, no se asome a la ventana". Estas son rutinas en visitas internacionales de personajes como el presidente de los EEUU o el Papa, pero en un país como Noruega, donde la policía no lleva armas cuando patrullan por la calle, resulta más chocante.
Parece ser que todo el centro de Oslo va a ser tomado por la policía y uno no puede andarse con chiquilladas. "No se comporten de forma extraña o sospechosa por la calle. Podrán ser contactados por los agentes". Mensajes como este, cuanto menos acojonan.
"No se suban a los tejados". Yo no había pensado hacerlo, pero seguro que hay alguno al que se le había ocurrido esta idea. Así que, si ese día te da por asomarte al balcón y sacar los prismáticos para ver si la mujer de Obama tiene alguna marca de nacimiento, es muy probable que un rifle con teleobjetivo esté apuntando a tu cabeza.
No deseo que una nueva versión de Lee Harvey Oswald se presente en Oslo, pero va a ser interesante ver la capital noruega convertida en un estado policial durante las horas de la visita del mandatario americano.
Tan sólo espero que no me hagan un tacto rectal cuando vaya a entrar a la entrega del premio.

viernes, 13 de noviembre de 2009

ICEBAR Oslo. Cuando el hielo de las copas no tienen sentido.

Ayer jueves, 12 de noviembre, abrió sus puertas Icebar Oslo. Por las ventajas del carnet de prensa, tuve la suerte de acudir a la invitación a los periodistas dos días antes, para visitar el local antes de inauguración y probar sus bebidas y canapés.
En este post me ahorraré todos los detalles técnicos y artísticos del local, ya que, debido a la muerte de Soitu, he empezado a colaborar con suite101.net, y les he enviado un artículo sobre este tema. El nuevo contrato incluye clausula de exclusividad, así que no me puedo plagiar ni a mí mismo. Simplemente incluiré un link al artículo cuando se publique (NOTA: ya publicado el 13 de noviembre), y en mi blog me despacho agusto con mis opiniones y experiencias personales vetadas en los medios al uso.
Mis expectativas respecto al local eran muchas, es por ello que en parte quedé decepcionado, aunque esto es una experiencia que merece la pena conocer.
En primer lugar, porque cuando anuncian un "bar de hielo", uno piensa que TODO es de de hielo. Pero no es así. Hay "área fría", y "área cálida". La tremenda duda que me corroía sobre cómo sería miccionar sobre un retrete helado se desveló al instante. No existe ninguna cámara de criogenización que congela el fluido con nitrógeno líquido, sino que, simplemente, los lavabos están en el "área cálida".
La segunda decepción fue que los responsables de prensa se habían jactado en decir que era el local de estas características más grande del mundo, después de Tokio y Copenhague, y de que contaban con 500 metros cuadrados de local, pero luego, la chicha del asunto, el bar de hielo, tiene algo menos de 100 metros, lo que cualquier garito de Malasaña.
Y por último, que este no es un bar que tu llegas, te abrigas y te tomas tus copas, sino que sólo funciona con reserva previa, para grupos, y con una estancia máxima de 45 minutos.



EL ICEBAR MOLA
Pero después de este repaso que le he dado, vamos a poner un poquito de luz al asunto. La verdad es que el garito me moló. Es toda una experiencia. Al llegar te colocan un poncho con el que parece que vas a ir a la luna más que a un bar de copas. El poncho lleva incorporado unos guantes con los que resulta imposible hacer fotos, pero imprescindibles cuando te vas a tomar una bebida en un vaso de hielo.
El diseño interior es precioso. El techo y el suelo no son de hielo (lógicamente para evitar resbalones), pero todo lo demás sí tiene agua a bajo cero (todo el local se mantiene a cinco grados bajo cero todo el año). Las esculturas de hielo impresionan, sobre todos los muros donde hacerte fotos pareciendo más gordo o más flaco.
La comida que nos dieron fue poca. Un canapé que a un tiarrón como yo se le queda detrás de un diente, pero la verdad es que estaba riquísimo. Salmón, queso de cabra, bacalao, alce... todo en tapitas del tamaño de un canicón.
Y la bebida fantástica. El vaso de hielo, que desgraciadamente no pude llevarme a casa aunque fuera mío (imagínense el motivo), no tiene gran capacidad, pero el contenido es excepcional. Yo les pedí una bebida sin alcohol, porque tenía que ir a otro trabajo en coche y ya he contado que aquí la cosa es seria. Menos mal que le estaba echando un ojo al camarero, porque le vi echarme un buen chorrito de Moët & Chandon y yo le dije "¿pero eso no tiene alcohol? porque en mi pueblo el cava siempre se ha usado para agarrárselas buenas". "Ups", o algo así, dijo él, "perdone usté", con acento noruego. Jodé, para una vez que me ponen gratis un champán cojonudo en Noruega, lo tengo que rechazar.
En resumen, si tienes la opción, no te lo pierdas. Tomarse un chupito dentro de un frigorífico no se hace todos los días. Échale un vistazo a las fotillos del día de la inauguración y elabora tu propia opinión.