Mi podcast: ¿Y por qué no aquí?
lunes, 7 de abril de 2014
Kjøsterudjuvet, un espectáculo natural al lado de mi casa
jueves, 23 de julio de 2009
¡Ryanair repone Madrid-Oslo!
A partir del 30 de septiembre, Ryanair unirá Barajas con Oslo-Rygge. Rygge es un nuevo y pequeño aeropuerto situado a una hora en coche del centro de Oslo, hacia el sur. Estos aeropuertos tienen sus ventajas. Quizás estén un poco más alejados de la capital, pero el aparcamiento es más sencillo, las colas para facturar mínimas y las posibilidades de que te pierdan la maleta se reducen. En este sentido, no ayuda el saber que despegas o aterrizas en Barajas, conocido por su habilidad a lo Houdini para desaparecer equipajes. En mi último vuelo vía Franckfurt, con Lufthansa, una maleta repleta de regalos se quedó dando vueltas en la Terminal 1 madrileña, y me tuvieron cinco días sin dormir hasta que apareció.
La crisis ha afectado mucho al sector aéreo. Tanto es así, que prácticamente es por lo único que he notado la crisis en mis propias carnes, ya que parece que, aunque también se sufre al conseguir créditos y un pequeño aumento del paro, Noruega está sobrellevando estas vacas flacas bastante bien. Hace apenas uno o dos años, Ryanair, Norwegian y SAS unían Oslo con Madrid. Tres compañías diferentes, tres conceptos de servicio aéreo y múltiples posibilidades, precios y horarios. Pero de la noche a la mañana, eso se cortó. Madrid no es rentable. No tiene playa, diga lo que diga la canción de los Refrescos. Ryannair conecta los dos aeropuertos secundarios de Oslo (Torp y Rygge) con Girona y Alicante, y Norwegian ofrece múltiples posibilidades en la costa. Pero el interior de la península tenía pocas opciones.Algo ha ayudado a que Ryanair se anime de nuevo. Antes desde Torp y ahora desde Rygge. Además de que las tasas aeroportuarias son menores en aeródromos secundarios, la política noruega ha favorecido en este sentido. Leía en Europa Press hace unos días, que las compañías aéreas criticaban la subida de las tasas de los aeropuertos en plena crisis. La economía es complicada, pero parece de curso básico el saber que ante la caída de la demanda, la subida de los precios no es una opción lógica. Noruega ha congelado los precios de estas tasas, y eso, a una compañía como Ryanair le viene genial. Se sacan más en sus loterías, retretes de pago y asientos de pie. Se podrá criticar lo que se quiera, pero hace unos días me permití el lujazo de invitar a mis padres a venir a visitarme en octubre. Al pertenecer al "club de los 60", tienen más tiempo libre y las fechas de salida y llegada no importan mucho. Eso ha hecho que tan sólo pague por los equipajes y por algo tan surrealista como tasa por pagar con tarjeta (¿qué otras formas de pago hay por Internet?). Un total de 65 euros. Más barato que el viaje en Ave Valladolid-Madrid. Y si además te sirven la comida prefabricada las muchachas de la foto...¿quién se resiste a visitarme a Noruega? Estáis invitados.
lunes, 18 de mayo de 2009
Orgasmo de patriotismo
La fiesta nacional comenzó con el deporte nacional, la religión nacional: Eurovisión, que en Noruega se llama Melody Grand Prix. Aún no he conseguido el por qué de este renombre. Como prueba de la importancia de este evento, puedo contar que en la pasada cena de Navidad con los compañeros de trabajo, a la jefa se le ocurrió amenizar la velada con un concurso de preguntas sobre los últimos 50 años de Eurovisión (fiestón). Lo espeluznante no fue esta ocurrencia, sino que todos respondieron correctamente casi todas las preguntas.
Lo cierto es que las dos últimas ediciones de Eurovisión han tenido su atractivo viviéndolo en Noruega. La fiesta del Chiki-chiki fue inigualable, pero la que ha provocado Alexander Rybak le está a la zaga, a su estilo. La verdad es que la canción mola. Aún no he conocido a nadie que no le guste ¿y a tí? En Noruega alguno llevó la celebración al máximo y se paseó por el centro de Oslo cantando el "im in love, with a fairytale" tal y como Dios le trajo al mundo.
La preocupación ya ha llegado a Noruega, pues tras la alegría de la próxima celebración del evento en Noruega, llega la preocupación de que la final de la Champion en 2010, que será en el madrileño Bernabeu, será el mismo día, el 22 de mayo. (Ver noticia en noruego)
Eurovision 2009, Noruega
Solbergelva (Noruega)
lunes, 27 de abril de 2009
Mi ciudad, Drammen: ¿La mejor ciudad del Mundo?
Todas las fotos son de Drammen. Autor: David Fergar
¿Quién me lo iba a decir? Vivo en Drammen desde hace casi 4 años. Drammen es una ciudad pequeña a 40 km. de Oslo. Una ciudad dormitorio que hasta hace bien poco tenía mala fama en Noruega. Sería como decir el Móstoles de Noruega. Con sus empanadillas y todo. Hace poco más de un año, me encontraba yo totalmente deprimido porque me había venido de Valladolid (sin duda no la más popular de las ciudades españolas), a Drammen, un pequeño agujero perdido en el Polo Norte. Y mira tú por dónde. Cuán equivocado yo estaba. Ahora resulta que vivo en LA MEJOR CIUDAD DEL MUNDO, con mayúsculas. ¿Cómo puedo llegar a esta conclusión? De todos es sabido que Noruega, y en general Escandinavia, siempre encabeza las listas de países en calidad de vida. Aquí está la lista de The Economist, que incluye criterios más económicos (esta lista es de 2005 y Noruega está en tercer lugar), y la lista de las Naciones Unidas sobre desarrollo human0 en 2006, donde se incluyen criterios basados más en sanidad y seguridad. Aquí Noruega tiene el orgullo de encabezar el listado. Y hace poco salió la lista de las regiones noruegas con mayores oportunidades de prosperar económicamente y atractivas para vivir. Drammen está a la cabeza. Así que, usando la lógica que aprendí en COU. Si Noruega es el país número 1 del mundo, y Drammen la ciudad número 1 de Noruega, Drammen es la mejor ciudad del mundo. Con un par.
A mi me gustaría saber qué se han bebido los que crean este tipo de listados. O mejor dicho. Qué no se han bebido, porque está claro que a estos no les gusta irse de vinos, porque si no el listado sería bien diferente, y de seguro Drammen no iría a la cabeza. Siempre me he preguntado qué se entiende por vivir bien, calidad de vida. Yo ahora vivo en Noruega, pero tampoco siento que mi vida sea mucho mejor que la que tenía en España. Bueno, quizás ahora, con 4 millones de parados, sí que me sienta seguro en esta isla de la prosperidad. Trabajo parece no faltar, de momento. Y tener hijos en Noruega sí que es mejor que en el resto del mundo. Pero en cuanto al resto de servicios sanitarios, seguridad ciudadana e infraestructuras, no veo yo dónde está esta superpotencia. Y qué carajo, estas estadísticas siempre se dejan fuera la vida social, que también es calidad de vida. Y si no, ¿por qué Escandinavia tiene uno de los niveles de suicidios más altos, y los niños cubanos siempre salen riendo en las fotos?
Siendo un poco más objetivo, y para sacar las luces y las sombras, sigo sin pensar que Drammen sea una ciudad de ensueño, pero es cierto que ha mejorado mucho últimamente. Tenemos la piscina más grande de toda noruega, que es un auténtico parque acuático, y un centro cultural, Union Scene, con una programación fantástica. Aquí voy yo a cursos de tambores africanos y tango, y aquí he visto a Juan Luis Guerra y próximamente a Estrella Morente. Supermercados, centros comerciales, cine, teatro... no faltan. Son pequeños, pero más que de sobra para la población. La pega, es que aburre encontrarse siempre las mismas caras.
En estos días, el Ayuntamiento de Drammen ha lanzado una campaña en todas las televisiones de Noruega, para relanzar el nombre y la imagen de la ciudad. El centro de la campaña es la nueva web, http://www.drammen.no/. Es muy completa, también con versión en inglés. Aunque demasiado completa, diría yo, puesto que en listado de restaurantes de la ciudad incluyen a McDonalds, que se le pueden poner muchos adjetivos, pero nunca restaurante. A continuación incluyo el vídeo de la campaña. Drammen se presenta como Elvebyen, la ciudad del río, porque éste es la columna de la ciudad.
Drammen, Elvebyen
En resumen, Drammen no está tan mal, y cada vez mejor. Pero sigo siendo urbanita. No cambio esa ciudad invivible, pero insustituible: Madrid.
Vis større kart
viernes, 10 de abril de 2009
Esta Pascua tiene huevos
lunes, 15 de septiembre de 2008
Vida y muerte en Geilo
El título quizá cree más expectativas de las que voy a ofrecer, pero me gusta enganchar al lector con un buen titular. Tengo ese puntito sensacionalista. Otras opciones eran "Cosas que hacer en un lugar muerto", versión propio de la película "Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto". Pero al grano. Este fin de semana he estado en un seminario de profesores en Geilo (pronunciado Yailo), un popular centro de esquí en las montañas del centro de Noruega. Y no, aunque en noruega haga frío, en septiembre aún no hay nieve. Al menos no en Geilo. ¿Y qué es una estación de esquí sin nieve? ¿No es la más clara definición de un lugar muerto? No para un noruego. Después de tres años en Noruega sigo siendo un urbanita y no le saco todo el provecho que tiene a esta maravillosa naturaleza. Confesar que he estado tres días en la montaña, y no he salido del hotel. Seminario, bar y bolera. Bueno, media horita de paseo sí dí. No es para estar orgulloso, pero lo de levantarme a las siete para subir a la montaña no va conmigo. Geilo tiene muchas opciones para los que les gusten estas cosas: Paseos por el monte, con telesilla para subir a la cima, pesca, caza, paseos a caballo... ¿Llegará el día en que le encuentre la gracia a estar dos horas con la caña tirada en el agua y sin ni siquiera poder tomar una cerveza? (Porque aquí ya con eso, si coges el coche, por lo menos te la cortan) Todo este post vino al hilo de una conversación con una sueca muy "divertida". La erudita de ella habla sueco, noruego, latín, francés e italiano. Y vaya, le fallaba el español. Me tocó a su lado en la mesa y dio por hecho que mi nivel de italiano es casi el de un romano. Y dando la brasa en la cena toda la noche. Y yo asintiendo. Cuando creía haber entendido algo, respondía en español y me daba cuenta que ella tampoco me entendía un carajo. Así que digo: no tengo ganas, pero me voy a fumar un cigarro. ¿Y qué pasó? Que preguntó si me podía acompañar. Jodó. Salimos a la terraza, que por cierto tenía unas vistas al anochecer fabulosas. Y dice: "¿No es esto la vida? ¿No es maravilloso? Yo no necesito nada más." Y yo pienso: "Pues no. ¿Acaso no es esto la muerte? No se define la muerte como el sitio en que no se encuentra un restaurante, un cine o un buen bar de tapas?". Noruega es precioso, sí. Pero hasta los fiordos cansan. Estos nórdicos son así. ¿Quién quiere tener un vaso de un buen Ribera cuando puede disfrutar de un paseo por el campo? Pues yo.domingo, 17 de agosto de 2008
Fin de semana 100% norsk (noruego)
lar. He tenido dos días de auténtico "norwegian enterteiment", y la verdad, a un chico de ciudad como yo, que siempre había visto el campo en las películas y los animales en una jaula, he de decir que me ha gustado bastante. jueves, 10 de julio de 2008
Geiranger, 3 días en el paraíso. Día 4
Geiranger, 3 días en el paraíso. Día 3
Una vez cruzado el fiordo, se llega en seguida a la carretera E16, y giraremos a la izquierda en sentido Oslo. Unos kilómetros después habrá dos opciones. Seguir por la E16 o tomar la carretera numero 7 en sentido Hønefoss. Esta es la que tomamos nosotros por distintos motivos. A pesar de ser algo peor la carretera (la E16 a pesar de ser nacional tampoco es una maravilla), tiene menos kilómetros, y a pesar de tener que subir otra vez a los montes, se cruza por Hemsedal, el centro de esquí más importante de Noruega, con unos llanos en la cima del monte de impresión.
Llegamos a Hemsedal pueblo, tras un intento frustrado de buscar un restaurante abierto en la zona de esquí alpino, que lógicamente en julio parece una ciudad fantasma. No así lo que es el pueblo, pues esta es una fantástica zona de pesca, treking y paseos en bici, y hay un turismo veraniego bastante familiar. Llegamos a punto de que cerraran el último restaurante. Bueno, pizzería, no hay mucho restaurante por este país. Y celebré mi particular cumpleaños a base de pizza y la tarta fue el helado de browny acompañado de vengalitas. Muy mono.
Y ya es hora de dormir. Estamos agotados. En esta carretera hay bastantes campings en los que encontrar una cabaña para dormir, pero nosotros queríamos aprovechar la aventura al máximo y el Focus al limite. Y fuimos otra vez afortunados. Tras varios intentos frustrados, llegamos a un claro del bosque, junto al río, de nuevo con vistas a una cascada y con los restos de una hoguera que nos confirmaba que no eramos los únicos locos que habíamos acampado allí. Por cierto, si no estoy mal informado, en Noruega está permitido acampar en prácticamente todas partes. La única pega del lugar fue la increíble cantidad de mosquitos. Nos pusimos ropas que cubrían todo el cuerpo excepto los ojos, pero aún así pudieron atravesar los calcetines y picarnos unas cuantas veces. Echamos una partidita de chinchón en la mesa de camping, un par de tragos de vino del brik de 3 litros y a dormir. Hoy si pude dormir en el Focus.
miércoles, 9 de julio de 2008
Geiranger, 3 días en el paraíso. Día 2

Son las tres de la tarde. Ni una tienda, bar o restaurante a dos mil metros de altura, y.... Otra vez un sitio idílico para almorzar. Al llegar a la cima del siguiente monte. ¡Geiranger a la vista! Allá al fondo, aún muy lejos, pero una foto fantástica. Además, tuvimos suerte, porque estaba atracado un crucero que venia de Italia que hacía un marco inmejorable. Al echar esta foto entendí algunas cosas. Cuando había vistos fotos de Geiranger, siempre había pensado que la gente había andado durante horas por la montaña para llegar a un buen sitio desde el que sacar la foto desde lo alto, pero no es así. Los noruegos son muy listos, y a pesar de ser carreteras muy malas, llegan a todas partes. Todas las fotos de los catálogos están tiradas desde sitios a los que se llega en coche. Así que no se preocupen los vagos. Si no se quiere, no hace falta andar y no meter en la maleta las botas de treking. (Ojo, esto no cuenta en el glaciar Briksdalen, allí más vale calzarse bien). Y repetimos la experiencia: Rebanada de pan, levepostei y a disfrutar de las vistas.
Después de dormir la siesta tumbados al sol (aquí me saqué yo el colorcito tan majo que se me ha "quedao"), empezamos la bajada a Geiranger. A medio camino, hay un mirador en el que resulta bastante complicado aparcar, y hay que tener cuidado. Y si hace un día tan bueno como el nuestro te puedes pegar una ducha en un cascada que te dejará refresco.
Y fotos, y más fotos. Cuando todas son tan bonitas, ¿cómo elegir? Siempre serán más bonitas cuando no aparezca yo en ella. Las vistas desde el mirador son las mejores de Geiranger.
Una vez en Geiranger, es impepinable no hacer un paseo en barco. El paseo dura hora y media y cuesta 130kr por persona. Ojo, porque el último servicio es las 17.00h. Noruega cierra pronto. Aunque a mí me impresionó más la vista del Trollstigen, el tour por el fiordo no decepciona en absoluto. Montes y muros, cascadas y caídas de agua... y lo que resulta más increíble. Alguna granja en pleno monte. La megafonía cuenta una divertida historia, de una granja en la que antiguamente tenían que atar a los niños para que no calleran al vacío y que recibieron la visita de toda la familia real hace unos años. La mejor anécdota, la del cobrador de impuestos que pretendió acceder a la vivienda, pero le cortaron la soga que servía de único acceso. Las mejores cascadas: Las siete hermanas (siete pequeñas cataratas) y la botella (con una imagen idéntica al vodka Absolut).
Y dejamos Geiranger. Con algo de nostalgia. Llevo hablando y oyendo sobre Geiranger los 3 años que llevo en Noruega, y una vez que se llega a un sitio del que se ha oído tanto, resulta difícil abandonarlo. Pero visto está, así que siguiente etapa. Pues la belleza continúa. En tan sólo 20 minutos, desde Geiranger, que está a nivel del mar, subimos a 2000 metros de altura. Con nieve hasta las orejas y, la verdad, frío. A pesar de ello, no hizo falta ponerse el jersey, y la foto en camiseta mola.
Pero más... y más... y más... Otros 500 metros, y lo más alucinante. Un enorme lago helado en pleno julio. Una maravilla de la Naturaleza. La Unesco declaró el fiordo de Geiranger patrimonio de la Humanidad, pero se debieron despistar y no vieron este lago.
Seguimos por la carretera 63, y al llegar al cruce con la carretera 15, giramos a la derecha en sentido Stryn / Maloy. Al llegar a Stryn, hay que tomar la carretera 60 en sentido Loen / Forde. Nuestro destino es Olden, sede de una de las fábricas de agua mineral más importante de Noruega. Aquí tomaremos fuerza para subir al glaciar el próximo día. En Olden hay que tomar una carretera que lleva a Briksdalsbreen.
Se puede dormir en una cabaña en los múltiples campings del camino, pero yo recomiendo en el que estuvimos nosotros, que es el más cercano al glaciar y permite tener el coche aparcado ahí mientras subes al glaciar. Sino, tienes que pagar aparcamiento. El camping se llama Melkevoll Bretun.