viernes, 17 de septiembre de 2021

ANÁLISIS DE LAS ELECCIONES EN NORUEGA – TRIUNFO DE LA SOCIALDEMOCRACIA EN ESCANDINAVIA

El pasado lunes 13 de septiembre, el partido laborista de Jonas Gahr Store ganó las elecciones parlamentarias de Noruega con el 26% de los votos y con ello se convertirá en el próximo primer ministro del país, cuando consiga llegar a acuerdos con los centristas y socialistas, necesarios para formar gobierno. 

Con esto, los tres gobiernos de los países escandinavos estarán en poder de la socialdemocracia. Tras varios años hablando del avance de la ultraderecha en Europa, ¿supone esto una ola progresista y un giro a la izquierda en los países nórdicos? Con una visión simplista podría verse así, pero hay detalles que hacen el análisis un tanto más complicado.


 Para empezar, el Partido Laborista ha ganado las elecciones y formará gobierno, pero no se puede olvidar que han bajado tanto en número de votos como de escaños respecto a las elecciones de 2017. Así, su victoria no es tanto mérito propio, sino como el gran avance de sus socios de la alianza roji-verde. La izquierda socialista, tradicional socio de los laboristas, ha aumentado dos escaños, pero especialmente remarcable es el avance de los centristas, el popularmente conocido como partido de los agricultores, y que ha colaborado tanto a izquierda como a derecha, que ha aumentado 9 escaños, consiguiendo más del 13% de los votos. 

 Para entender estos resultados, habría que ver los temas que han centrado la campaña electoral. El principal ha sido sin duda el medio ambiente, que tomó protagonismo en la campaña desde la publicación del informe sobre el cambio climático. Esto hizo que en casi todos los debates haya sido el tema principal. Se esperaba que los Verdes subieran muchísimo su participación en el parlamento, pero al final no han llegado al 4% de votos y pasan tan solo de 1 a 3 parlamentarios. Se pensaba que los nuevos votantes iban a dar su apoyo a este partido, pero la menor participación puede que les haya pasado factura. Aun así, muchos votos han ido al lado izquierdo del espectro político, con un discurso en general más ecologista que la derecha. El populista Partido del Progreso es el único que es abiertamente negacionista sobre la influencia humana en el calentamiento global. Así, muchos de sus votantes han pasado al Partido del Centro, que representa más la Noruega profunda y no es partidario de los gravámenes sobre el diésel, tema central en las elecciones. Respecto a los dos partidos con opciones de gobierno, la Derecha y los laboristas, su postura es bastante similar. Todos quieren reducir las emisiones para cumplir los acuerdos de París, pero sin detener el crecimiento. El principal tema de discusión que se producirá entre Laboristas y Socialistas será el tema de la búsqueda de petróleo. Los verdes y los socialistas quieren que se detenga ya la búsqueda de nuevos yacimientos, algo en lo que está en contra el partido de Jonas Store, porque no hay que olvidar que el petróleo es la mayor fuente de financiación del país, y no quieren tocarlo hasta haber conseguido la transición ecológica. 

 Otro motivo que hace ser escéptico hacia la idea de que Noruega y Escandinavia están en una ola progresista es simplemente que tradicionalmente ningún partido está en el gobierno más de dos legislaturas. Conservadores y Laboristas se han ido turnando en el gobierno noruego cada 4 u 8 años. Todo gobierno produce un desgaste, pero ha sido especialmente duro el desgaste que la pandemia del Covid ha producido sobre el gobierno de Erna Solberg, a quien se ha acusado de no saberlo administrar correctamente, con muchas improvisaciones y cambios de criterios constantes. También parece que a muchos votantes no les ha gustado la política administrativa centralista de los conservadores, que han reducido el número de regiones de 18 a 11. Los centristas tenían como uno de los puntos principales de su campaña la disolución de algunos de estos condados si llegaran al gobierno, y lo van a conseguir.

 Uno de los temas tradicionales en todas las campañas y que en esta ocasión ha pasado a segundo plano es la política migratoria. La ocupación de los talibanes sobre Afganistán llegó en plena campaña y el tema de los refugiados tomó algo de fuerza, pero no lo suficiente. Podría pensarse que teniendo a tres partidos socialdemócratas en los gobiernos escandinavos habría una política migratoria más liberal, pero eso está lejos de ser así. Los tres gobiernos tienen políticas restrictivas respecto al asilo. El principal es Dinamarca, que no acogerá a solicitantes de asilo en su territorio, sino que hará los procesos en un tercer país. Suecia tuvo una enorme acogida de inmigrantes y refugiados, llegando a perder el control y han querido dar un giro con una política más restrictiva. En Noruega, el partido laborista quiere presentarse más liberal anunciando una política basada en los derechos humanos, pero la idea central es la política de cuotas de las Naciones Unidas. Acogerán tan solo el número de refugiados que les exija la ONU. Así, estas políticas no difieren demasiado de los partidos conservadores. 

 Lo que debería marcar la gran diferencia, las políticas económicas, no han sido tan importantes en los discursos, pero sí hay un par de temas tradicionales que han dado votos a los roji-verdes. Por un lado, el aumento de privatizaciones de los conservadores, sobre todo en sanidad y educación, que la izquierda quiere detener. Y el aumento de la precariedad laboral, que los laboristas quieren parar con una mayor dificultad para los contratos temporales y facilitación de los fijos. 

 Otro tema también discutido, aunque en menor medida, ha sido el aborto, que hoy es libre hasta la semana 12 y con la aprobación de un tribunal hasta la semana 22. Los laboristas quieren aumentar hasta las 18 semanas la libertad de elección de la mujer. El partido democristiano ha sufrido una tremenda bajada pasando de estar en el gobierno con 8 escaños a menos del 4% de votos y casi desparecer, y podría estar relacionado con este tema.

 Así, terminadas las elecciones, llega el momento de la política. Los tres miembros del probable gobierno están discutiendo y prometen un nuevo gobierno en octubre. Será interesante seguir la evolución.


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