martes, 7 de octubre de 2008

En el nombre del perro, del gato y del espíritu del pato

Antes de que me manden a los infiernos por sacrílego, lean el texto que viene a continuación, que es mucho más beato de lo que aparenta el título.
El pasado domingo, aquí en Drammen, se celebró una misa en la iglesia destinada a los animales y sobre los animales. Me pareció una idea original y quise escribir sobre ello para enviarlo a España. Y me costó hacerlo, porque por una vez que salgo de fiesta, me toca madrugar el domingo para ir a misa, y uno ya está mayor, para fiestas y para misas.
Pero menos mal que uno tiene una madre informada y me dijo que eso en España se hace ya desde hace tiempo. Así que mire usted, se me jodió el reportaje. Pero el blog es mío y aquí sí que cabe. Además hice unas fotos bien monas con mi nueva cámara que el mundo debe disfrutar. Añado un extracto de lo que tenía previsto enviar al periódico.
En el nombre del perro, del gato y del espíritu del pato.
Esto se debió escuchar el pasado domingo, 5 de octubre, en la iglesia de Drammen, pequeña ciudad a las afueras de Oslo. Aquí se celebró una misa muy especial. Una eucaristía sobre animales y, lo que es aún más curioso, para animales. Los animales son una importante parte de la "familia" noruega. Debido a la baja densidad de población y a que la mayoría de los noruegos vive en casas con amplios jardines, las mascotas tienen gran espacio y casi todos tienen una. O más. Y no sólo un perro o un gato. Perros, gatos... y conejos, y hamsters y caballos y cerdos. Sí, cerdos, mi vecino se acaba de comprar un cerdito que comparte hogar con dos perrazos tipo pitbull. Y si estas familias cuidad por las salud del cuerpo de estos animales, alguien debía cuidad de su espíritu, pensó la "cura" Kristin Fehn. Y aquí llegamos al segundo dato curioso para los españoles, apostólicos y romanos. Esta "párroca" o "sacerdota", es, evidentemente, mujer. La iglesia protestante en Noruega, no tiene el celibato entres sus votos y la obligación de ser un hombre. Ella es mujer, protestante y casada con un católico, para más señas. Aunque la versión oficial dijo que la misa no pudo celebrarse en el interior del templo para evitar alergias, yo creo que quisieron impedir que los gatos arañaran los reclinatorios, que las ovejas se comiesen las flores del altar o los caballos se bebieran el agua consagrada. Así que fue justo a las puertas, aún en tierra santa, y allí se juntaron una decena de perros, varios hamster y hasta una cobaya, propiedad de la señora párroca. Allí Kristin Fehn se dirigió a los animales hablándoles de Dios y leyendo salmos que hacen referencia a su especie en la Biblia, como los Salmos de David 36, 6-10; Salmos 104; Libro de Job 12, 7-9. Os dejo a vuestro libre albedrío el abrir el libro sagrado y verificar que lo que digo es verdad. Así que tras la celebración el cordero de Dios y el hamster del vecino pudieron marchar a casa con el alma limpia y el cuerpo iluminado. Palabra de Dios. Te rogamos ládranos.

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