miércoles, 22 de octubre de 2008

Bergen: la ciudad gris de colores

Ayer se publicó mi segundo artículo en Soitu.es (enlace). Estoy muy satisfecho con el resultado, creo que queda muy bien y la edición es mínima, respetan casi al 100% mi texto original, lo cual no pasa a menudo en los medios escritos. Sin embargo, en mi blog, privado, añado el título proyectado inicialmente. También incluyo el texto original y las fotos hechas por mí y que no se han publicado en Soitu. No es de extrañas, son de una calidad mediocre. Pero lo mejoraré. Todo toma tiempo. Espero que mi nueva Sony ayude.

Yo soy vallisoletano y de nosotros dicen mentes malpensantes y desinformadas que somos gente fría. Pero no ayuda a aclarar esta imagen el nuevo diseño urbano. ¿Han estado ustedes últimamente en Valladolid? Cada remodelación supone un enlosetado gris sin el mínimo espacio para el verde. ¿Por qué comienzo hablando de España cuando estoy en Noruega? Bergen sería la versión vallisoletana de Noruega. Bergen no tiene el cielo más claro y, por mi experiencia, la gente no es mucho más simpática. Es una ciudad gris, la ciudad de las lluvias. No tengo estadísticas exactas, esas las pueden encontrar aquí, pero según los datos de amigos bergenses (natural de Bergen), aquí ha llegado a llover cien días seguidos. Existe un popular chiste (del no desternillante humor noruego) que dice así: Un hombre le pregunta a un niño de Bergen “¿Es verdad que en Bergen llueve siempre?”. A lo que el niño responde: “No lo sé. Yo sólo tengo diez años”. No es muy divertido, pero sí muy gráfico.
Pero Bergen, la segunda ciudad en tamaño e importancia de Noruega, no ha querido conformarse con esa imagen gris y ha querido imprimir color a sus calles. Y mucho color. La ciudad, repleta de callejuelas arriba y abajo, está abarrotada de casitas de madera cada una de un color. El gris del cielo contrasta con los azules, amarillos y rojos de las fachadas de madera. Da gusto pasear por sus calles.

Otoño es además la mejor época para disfrutar de la fabulosa policromía de Bergen. A los colores de las casas se las unen las variedades de tonos de todos los árboles antes de la caída de su hoja. Se consigue tal paleta de colores que no hay suficientes megapíxeles en una cámara que recojan tantas tonalidades.

Pedaleando bajo la lluvia
Otra de las cosas que llama la atención al viajero español es que, a pesar de tal proporción de agua, los bergenses utilizan la bici como medio de transporte. Llueve a cántaros, pero se ve a una chica en su bici, camino de la Universidad. Pero eso sí, enfrascada en su chaqueta de Gore-Tex. Bien pensado, tiene su lógica. Bergen, está rodeada de islas y fiordos y llegar en coche al centro es difícil. Así, al trabajo se va andando o en bici. De las dos formas te
mojas, pero en bici llegas más rápido. ¿Quién se moja más? Bueno, no sé si esto convencerá a mucha gente, pero es una forma optimista de verlo.
Bergen es el mayor destino turístico de Noruega. Se le llama la capital de los fiordos, p
orque es la ciudad más cercana a la popular atracción natural nórdica. Muchas lunas de miel tienen aquí parada. El puerto de Bergen, Bryggen, está declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las casas de este antiguo barrio de comerciantes son hoy restaurantes y tiendas de recuerdos que mantienen todo el espíritu de antaño. Aquí también los edificios son de colores. Se cuenta que esto es así porque los pescadores aprovechaban los restos de pintura de sus barcos para embellecer sus casas. El espíritu ahorrador de un país que no siempre fue rico.

Cinco millones de habitantes. Cinco millones de idiomas
En el corazón de Bryggen se encuentra el Fiskemarked, el mercado del pescado. Aquí se mezclan los idiomas, entre el plurilingüismo de algunos noruegos y la multiculturadidad provocada por la variedad de estudiantes Erasmus que aquí trabajan.
Y es que los noruegos y los idiomas son un mundo. No sólo es que sean muy buenos en
inglés. A mí me ha costado tres años hablar un noruego decente y he descubierto que eso no es suficiente. En Noruega hay dos idiomas oficiales, Bokmål (el que yo he aprendido) y Nynorsk (nuevo noruego), que es una especie de cóctel de dialectos noruegos, que se creó para diferenciarse del danés y que, a pesar de hablarse tan sólo en una parte de Noruega, todos deben aprenderlo en la escuela. Y puedo asegurar que los alumnos no están contentos con ello. Pero además, tienen cientos de dialectos. Hablando noruego de Oslo, es muy difícil entender al del norte o el sur de Noruega. El dialecto de Bergen también es muy especial, con una pronunciación de la R muy al estilo francés. Se da una curiosidad en Karmøy, una pequeña isla al sur de Bergen. Tiene cerca de 30.000 habitantes y hasta cuatro dialectos diferentes. Toda Noruega tiene menos habitantes que la comunidad de Madrid. Imagínense a uno de Vallecas que no entiende al de Móstoles y que le cuesta comprender al de Getafe. Pero bueno, siempre queda el lenguaje corporal, y un abrazo o un beso se entiende en todas partes.

1 comentario:

  1. Buén artículo y sobre todo muy buena comparación, a tu pregunta si hemos estado en Valladolid ultimamente, la respuesta es sí, este finde pasado, por lo leído veo que compartimos patria chica, Pucela, así que lo de compartir lectores, es mucho más gratificante entre paisanos.
    Un saludo David.

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