jueves, 13 de noviembre de 2008

Soitu: Film fra sør y Oslo World Music Festival

Ayer se publicó mi último texto en Soitu. Con algo de retraso, pero las elecciones en USA y otros temas más candentes hacen que Noruega no sea primicia. Además, viene con mi primera foto, que sigue sin ser de lo mejorcito, pero vamos avanzando. Y el texto.... pues sí, me lo han modificado, pero mirad en qué: yo escribí algo así como "no se confundan", y lo han cambiado por "no te confundas". Ole, así, tuteando. Así me gustan a mi los textos, que lleguen al lector, que ya está bien de que los periodistas nos creamos el ombligo del mundo y no haya dios que entienda a la mitad de ellos. No es por hacer la pelota al que es ahora mi periódico, pero creo que este tipo de medios tiene un buen futuro. Por lo demás, escribir este texto no sólo me ha servido para ser publicado, sino para tener entrada libre a una cantidad de películas y conciertos fabulosos. Lástima que viviendo en un pueblo y con familia no pueda ir a todo lo que quisiera, pero algo se hace. Aquí está el texto, aunque queda más bonito leerlo directamente en la web de Soitu.

Noruega ama el sur y se lo 'trae' en dos festivales

(Título original: Vámonos p´al sur. ¿Cuál te gusta más?)

OSLO (NORUEGA).- ¿Pero por qué a alguien de España le da por mudarse a Noruega? No sé cuántas veces he escuchado esta pregunta en los tres años que llevo viviendo aquí. "Eso me pregunto yo", pienso algunas de las veces que se presenta la cuestión, sobre todo cuando el termómetro está a punto de reventar porque ya no puede bajar más. Aunque no te confundas. Noruega tiene muchas cosas bonitas aparte de sus mujeres. Pero a los noruegos les gusta el sur. A finales de septiembre, el primer ministro noruego se pegó unas 'vacaciones' en Latinoamérica, donde hizo unos cuantos amigos y repartió unos cuantos millones de coronas. Estuvo con Lula y se comprometió a donar una salvajada de dinero para preservar el Amazonas. Mil millones de dólares exactamente. Se pasó por Chile y acordó con Michelle Bachelet llevar una campaña de salud en América Latina.

David Fergar. Cine Vika, sede central del Festival Film fra sør

Y es que a los noruegos les encanta el sur y el sol. Se pasan el verano tostándose en Benidorm o en algún otro de los destinos que ellos llaman 'syden'. Término un tanto peyorativo que significa el sur y que engloba más o menos a lo que sería la cuenca mediterránea. Y al llegar en otoño lo echan de menos. ¿Qué hacer? "Pues si nosotros no vamos p´al sur, que venga el sur p´a nosotros", dicen. Y se lo traen.

Mira el mundo desde otro ángulo

El festival Film fra sør, celebrado durante las dos primeras semanas de octubre, está dedicado a la cinematografía de Asia, África y Latinoamérica. Este festival tiene un punto solidario, y además de mostrar filmes difícilmente encajables en la habitual cartelera comercial, pretende concienciar al público nórdico bien asentado de los problemas que ocurren allí, en el sur, a miles de kilómetros de distancia. Hay debates y charlas en torno al festival y se fomenta la posibilidad de ir a trabajar de voluntario a estos países.

Prólogo del largometraje "El Camino"

'See the world from a different angle', 'mira el mundo desde un ángulo diferente', es su lema. Y lo hacen a través de las más de 130 películas que se proyectaron. De las películas latinoamericanas que vi, destacaría 'El camino'. Coproducción entre Nicaragua y Costa Rica, presentada también en el festival de Berlín y que tiene el honor de ser la película costarricense más premiada de la historia. Y 'Gasolina', película guatemalteca ganadora del premio a la Mejor Película Latina en el Festival de San Sebastián. Ambas tienen en común esa ternura de los filmes latinos, con algunos puntos cómicos. Pero de divertidas poco, sobre todo la primera, en la que una pareja de niños va de Nicaragua a Costa Rica en busca de su madre y pasan por todas, y digo todas, las calamidades que le puedan pasar a un niño. Pobreza, hambre, pederastia.... Siempre me pregunto por qué estas proyecciones alternativas tienen que ser tan deprimentes. ¿No se puede hacer un cine de autor y a la vez reírnos?

Sin fronteras

Oslo World Music Festival se celebró en la capital noruega entre los días 4 y 9 de noviembre. Más de 25 artistas provenientes de todos los rincones del mundo. Eso sí, casi siempre de los Pirineos para abajo. El sur. España, Italia, Turquía, Serbia, México, Argentina, Níger, Cuba, Sudáfrica, Afganistán, Palestina y Malí son algunos de los países presentes en esta edición. De todas las tendencias. Desde las más clásicas como el son cubano o el flamenco español, hasta las más modernas, con djs internacionales.

The No Smoking Orchestra no se pierde la fiesta.

España siempre ha tenido una gran participación en este festival. En esta ocasión actuaron Concha Buika, con su apasionado flamenco, y la artista múltiple Victoria Abril, que aunque actuó como cantante española, lo hizo bajo el título 'canciones francesas de amor en zapatos flamencos', mezclando las dos culturas que lleva en el corazón. Además del concierto, se proyectaron en Oslo sus mejores películas, y en la presentación contaron con la presencia de la artista.

De esta edición, yo destacaría además los fados de la portuguesa Mariza o la actuación de los serbios The No Smoking Orchestra, junto al también cineasta Emir Kusturica, que también presentó toda su filmografía durante las fechas del festival. Este fue el concierto que más me sorprendió y por los que merece la pena este tipo de festivales. La seria imagen del polifacético artista contrasta con el humor underground de sus filmes o de sus conciertos. Un barrigón cantante cuarentón saltó al escenario con camiseta y pantalón de fútbol y rápidamente bajó a frotarse con la gente. El público fu'e parte fundamental del espectáculo, pues a cada canción subía a un par de bonitas chicas para compartir escenario, hasta la última canción, en la que todos fuimos invitados a saltar junto al grupo. Aparte del gran show, No Smoking está compuesta por buenos músicos, en los que destaca su violinista, que tocó su instrumento con un gran arpa de unos tres metros de largo, junto a la guitarra eléctrica de Kusturica.

En anteriores ediciones del festival también ha sido importante la aportación española. Apoteósica fue la actuación de Paco de Lucía hace dos años e increíbles los conciertos de Manu Chao o Macaco. Martirio participó en la edición anterior, antes de hacerse un 'tour' por los garitos más chiquitos de pueblos recónditos de Noruega. Grandes estrellas en escenarios más bien pequeños. Españoles y latinos con sangre en las venas y noruegos con ganas de fiesta hacen de este festival un acontecimiento, cuanto menos, caliente. Vente a Noruega, aquí en el norte se encuentra el sur.


Hasta aquí el texto y las fotos publicadas en Soitu, pero yo quería añadir la foto y los videos que grabamos con el móvil, que son muy gráficos de lo que esa noche se vivió en el concierto de Emir Kusturica y la No Smoking Orchestra.
video video

2 comentarios:

  1. Eso, eso, que no se diga que Noruega no tiene vida,jeje.
    Tiene buena pinta la oferta cultural amodo de festivales de cine y música.
    En cuanto al cine, que te voy a contar, somos los dos de una ciudad con mucha tradición y un gran festival como es La Seminci.
    Y en cuanto a la música, te habla un hijo de músico que fue pionero en Valladolid en mezclar el rock-funk con el rap. He visto sólo una vez a Kusturika y su banda y creeme que me supo a poco, es un show muy particular al igual que sus películas.

    Un abrazo.

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  2. respecto la seminci.....poca solera tiene ya....de capa caida...como no metan pasta....

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