martes, 9 de agosto de 2011

Cómo viví los atentados de Oslo 4

Fué aún otro día movido. Para mí y para la ciudad de Oslo, que vivió la movilización puede que más grande de su historia. Si has estado en la capital de Noruega un 17 de mayo, habrás visto mucha gente por las calles, pero no las 100.000 que algunos medios aseguran llenaron, a rebosar, cada rincón de Oslo. 100.000 personas que cubrieron de rosas la ciudad, ofreciendo las fotos más bellas, procedentes del motivo más horrendo. La muerte de 77 personas.
Yo comencé el día visitando la casa de la madre del asquerosamente responsable de esta matanza, Anders Breivik. Iba a hacer el que sería mi primer reportaje para Televisa, que luego se vería que fue un fiasco tras 15 horas de trabajo. Quedé muy temprano con un compañero de la Asociación de la Prensa Internacional que haría las labores de cámara. Acudimos a la casa, en un edificio modesto, pero en una zona cara de la ciudad. Se ve que no eramos los primeros. Llamamos al telefonillo. Primero al suyo, pero por supuesto nadie contestó. Luego al vecino, que sí contestó. Pero diciendo algo que afortanademente no entendí para colgar de inmediato. No creo que fueran palabras de cariño. Llamamos al resto, y nadie abrió, pero caras curiosas tras las cortinas nos dijeron que simplemente estaban cansados de hablar con periodistas.
Esperamos, y llegó la encargada de la limpieza, que casi se cae cuando le contamos por qué estabamos allí. No sabía nada. Luego llegó su cartero, que sí les conocía y nos dió unas declaraciones que hubieran quedado bien de haberse emitido el reportaje.

De ahí nos fuimos a Oslo, al despacho de mi colega cámara, donde empezaría el infierno técnico. Yo no sabía que esto de la tele era tan duro. Una imagen de aquí, un audio de allá. Era mi primera vez y no quedó muy allá, pero lo terminamos (después de 15 horas). No acabarían las malas noticias cuando nos dijeron que el formato que habíamos enviado no era el correcto y no se podía emitir. Y no emisión por la tele, significa no emisión de factura. 15 horas de trabajo a la basura.
TELE ROSA EN CRÓNICA NEGRA
Mientras el cámara trabajaba con el video, me llamaron de Telecinco para entrar en directo via Skype en El programa de verano, o el Programa de Ana Rosa, no sé bien cómo se llama. Fue a la plaza Youngstorget y pedí a un grupo de chicas que hicieran las labores de cámara mientras yo hablaba y miraba mis notas. Mientras esperaba mi turno, pude escuchar las últimas novedades de Belén Esteban y todas esas importantes noticias que quitan el sueño a media España. Me sentía raro al saber que iba a entrar hablando de casi 80 muertos. Era la "tertulia de actualidad" del programa de Ana Rosa. Yo no lo conozco mucho, así que respondí a las preguntas como había hecho los días anteriores, sin saber muy bien quién tenía al otro lado. Quedó muy bien, y quisieron repetir por la tarde con Joaquín Prat junior y al día siguiente otra vez con los amigos de Ana Rosa.
Así lo hice, y por la tarde estuve charlando un rato con Joaquín Prat, quien al terminar la transmisión me dijo: "joder tío, cuentas las cosas de puta madre". Puede que sea Junior, pero recibir tal comentario de alguien que se llama Joaquín Prat sienta muy bien. 
MILES DE ROSAS EN UNA HISTORIA NEGRA
Al terminar el video, fue al hotel donde estaban los compañeros de Televisa, el Radisson Sas, el edificio más alto de Noruega, creo. Tenía trabajo que hacer y no pude estar en medio de la concentración de gente en la plaza del Ayuntamiento, pero me tocó retransmitirlo desde lo alto de la ciudad. Tuve otra videoconferencia via Skype con el 24 horas de Televisión Española. Ya salían solas.
Al terminar, cogí mi coche para volver a casa. La manifestación acababa de terminar, y lo que me encontré en mi recorrido por el centro de Oslo me emocionó. Rosas y rosas en cada rincón. Rosas en las paredes, en los semáforos, en las señales de tráfico, en las papeleras. Una enorme hilera de flores que recorría desde la calle Karl Johan hasta el palacio Real, con velas que le daban un aspecto mágico.
Algo terrible había sucedido, pero los noruegos habían logrado algo bello. Estar unidos y gritar la frase que se ha hecho famosa, pronunciada por una joven en una entrevista para la CNN: "Si una sóla persona puede tener tanto odio, imagínate cuánto amor podemos tener todos juntos".

1 comentario:

  1. Gracias David. Evidentemente es una tragedia terrible, pero la reaccion de la poblacion, de la sociedad, de los medios... es ejemplar. Con la polarizacion y estupidez que se oye por aca, como tu bien reflejas en otros post, con la violencia que se ha desatado en Londres... es de agradecer que en alguna parte del mundo los seres humanos sean capaces de sobreponerse a algo así, sin agarrarse al odio y al miedo. Gracias por contarlo.

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