sábado, 30 de julio de 2011

Cómo viví los atentados de Oslo

Ya ha pasado más de una semana desde los terribles atentados de Oslo que han acabado con la vida de 77 personas. 8 tras la bomba del centro de la capital y 68 en el tiroteo de la isla de Utoya, la mayoría jóvenes. La tristeza no ha disminuido, pero sí, como suele pasar, la intensidad informativa. Si no he publicado en esta semana es lógicamente porque he estado trabajando mucho. Ahora, más relajado, me apetece compartir mi experiencia de esta semana. Los sentimientos vividos y los entresijos de un periodista en la zona cero. El viernes por la tarde escribí en mi Facebook que "una gran desgracia supone mucho trabajo para mí". Y sufrí el capón de un amigo que me dijo que podía dañar la sensibilidad de muchos afectados, quizás amigos míos. Para nada era mi intención, pero aún así borré mi comentario. Yo sufro como el que más esta desgracia, pero no es más que un hecho que ha supuesto el mayor reto profesional de mi vida, trabajando para 14 medios en tres días.
El jueves 21 llegué de vacaciones en Sicilia, el cual tenía que haber sido mi último post, pero las circunstancias se torcieron. Nos acostamos tarde y pasamos la mañana del 22 en la cama. Aún con las maletas sin deshacer, comimos el almuerzo, con la radio puesta. A punto de ir a dormir la siesta, llegó la terrible noticia: un artefacto había estallado en el centro de Oslo. No sabía que hacer, ni sabía aún si no era más que una bombona de butano. Pronto vimos que no era así. Decidí ir a Oslo. Sentí que era el sitio donde debía estar. Pero estaba con mi familia. Todos veíamos juntos la tele, con las terribles imágenes que todos conocemos. Mi mujer insistía en que me quedara en casa, que lo podía seguir por la tele. Pero yo debía ir a Oslo. Mi corazón se rompió cuando mi hijo me dijo: "PAPÁ, NO QUIERO QUE TE MUERAS". Estuve a punto de ceder. Pero yo debía ir a Oslo.
Cogí la mochila donde tenía la cámara de fotos, aún con la crema solar y la guía de Sicilia, y monté en el coche. Eran cerca de las cinco de la tarde. En el camino llegó la terrible noticia. Un tiroteo en Utoya, podría estar relacionado. La Policía recomienda que NADIE SE ACERQUE AL CENTRO ni se reúnan en grupos grandes. Mi mujer empezó a llamar a mi móvil: "vuelve a casa, están diciendo que hay muchos muertos y quizás más bombas". Ahora que ha pasado lo puedo decir. ESTABA ACOJONADO. Veían cómo todos los coches por la autopista circulaban en sentido contrario y mi corazón iba a mil por hora. También iba rápido mi pequeño Opel Corsa, convertido en mi vehículo de guerra, en el que no advertí que circulaba a 140.
Aparqué lejos de la zona afectada, en Aker Brygge, y fui andando hacia Karl Johan. No se notaba nada raro. Quizás menos gente de lo normal. Al llegar a Karl Johan, vi que estaba cortada. Todo el centro cortado. Tuvimos que rodear, hasta llegar a la estación Central, también desalojada. En estos momentos, mi móvil ya ardía. No sé cómo, me empezaron a llamar de muchos medios. DE TODOS LOS MEDIOS.

 En este enlace se puede escuchar mi participación en el programa "Queremos hablar" de Punto Radio. Más tarde participaría en la tertulia de "De costa a costa", también en Punto Radio, y me llegué a enfadar un poquito. Siempre había querido ser tertuliano, pero parece que me estoy haciendo muy noruego y el estilo español me va gustando menos. Durante toda la tertulia habían dado caña a los grupos islamistas, primeros sospechosos, y mientras hablabamos se supo que era un noruego. Una de las periodistas, que no me acuerdo quien es pero seguro que es muy famosa, me preguntó: "por qué crees que primero se dijo una cosa y luego otra. Hay algún problema en Noruega que no se quiere mostrar". O algo así. Muy español. Querer polemizar, enfrentarnos. Pues lo siento, los noruegos no son así. Nadie es perfecto y hay problemas en todas partes, pero ante una desgracia así, a la oposición o a los medios no se les ha escuchado criticar al gobierno o a la Policía.
Llegué a Youngstorget, la zona más cercana al atentado con bomba donde sólo dejaban entrar a los periodistas. Mi teléfono ardía. Cada vez que colgaba, volvía a sonar. No hubo muchos amigos o familia que llamaran, eran sólo medios. De los cuáles aún me pregunto cómo consiguieron mi número. Supongo que en parte es culpa de este blog y por estar en la lista de la Asociación de la Prensa Internacional.
Me iba poniendo al día a través de mi iPhone, sin el cuál no podría haber hecho casi nada de todo lo que he hecho: llamar, recibir correos, hablar por skype, consultar los periódicos, actualizaciones de Facebook... Y allí estaba, sin haberme duchado ni afeitado, con una camiseta, y querían que entrara en directo en los informativos de Antenta 3, con Matías Prats. Yo nunca había hecho tele más allá de las prácticas del master, pero no podía decir que no. Además, se emitía desde el mismo Youngstorget. A mí el salir bien o mal no me preocupaba mucho, pero me dijeron que tenía que salir con camisa. No había forma de encontrar una, y en el último minuto dejé a un colega de Marruecos creo en camiseta de tirantes. Ni él ni yo oliamos a rosas tras este día, pero nadie lo notó en la tele. Esta es la entrada. En la segunda parte, el minuto 7:35:

Más vídeos en Antena3

No quedó mal. También entré en directo en el los informativos del 24 horas de TVE, en la CNN, en la TVG, en la alemana Deutche Welle... pero fue por teléfono y con sólo una foto mía adornando la tele, y no impresiona tanto. Además, estaba tan empapado de información que me salía sólo. Creo que hice un buen trabajo.
Poco después me llamaron de Televisa, la mayor televisión de México y creo que la mayor del mundo en español. Otro directo a las cinco de la mañana en el telediario de máxima audiencia. Ya le había cogido el gusto. No podía decir que no.
Pero eso ya sería el sábado. Hasta aquí llegó el relato del viernes 22-J. Me acosté a la una o las dos y me tenía que levantar a las tres y media. Será en otro post.
PD: Sé que hablo mucho de mí y poco de la tragedia, pero para eso están otros medios. Yo estoy muy dolido y tengo alumnos que han perdido amigos, pero este es tan sólo el relato de cómo un periodista lo vivió. Me podéis acusar de egocéntrico, pero no de falta de sensibilidad.
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Esta es la lista de medios con los que he colaborado:
España:
-Radio: RNE, SER , Punto Radio, RAC, ​Radio Euskadi.
-TV: TVG, Anten 3 TV, Telecinco ,TVE.
- Periódicos: La Gac​eta
Internacional:
- Televisa Mexico.
- Deutsche Welle Alemania.
- CNN Estados Unidos.
- Radio Caracol Colombia.

1 comentario:

  1. Lo primero que hice al escucharte fue alegrarme de que no te hubiera pasado nada!! No tengo a gente ahora mismo en Noruega, y menos en Oslo, pero no podía creerme que un lugar con tanta paz se encontrara roto de ese modo y tan de golpe... digamos que os seguí en directo hasta que llegó el momento en el que no había más datos y la información se repetía y repetía.

    Tienes muchísima razón con lo de 'las formas españolas'. Lo único que se ha pretendido desde aquí es polemizar, ya sea por si había algo escondido más allá o enn que la policía lo hizo mal, etc. Sin embargo los noruegos entrevistados han sabido dejar claro que el único que consideran culpable es quien cometió el delito.

    Besos para ti y tu familia :* Y para todos, para que engañarnos. ALT FOR NORGE!

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