martes, 7 de enero de 2014

Bandy no es hockey

¿Han visto ustedes alguna vez a un noruego pidiendo una pizza en un restaurante de tapas? ¿O café en una discoteca? ¿O pidiendo un plato para servirse aparte la ensalada del centro de mesa? ¿O llegando a un funeral en bermudas? Así me sentí yo ayer cuando llegué al partido de bandy de mi hijo con un palo de hockey. Un completo guiri. 

El día 4 de enero Daniel cumplió 9 años y fui a la tienda a comprar lo que pensé que me faltaba para su equipo. (Gran error. Ya teníamos casco con rejilla, protector "antibalas" de kevlar para el cuello y por supuesto patines. Pero ahora sé que me falta la espinillera, que no vale la de fútbol, la cantimplora con churro para beber a través de la rejilla y, por supuesto, el puto palo). Yo fui a la tienda, inocente de mí, y pedí un palo de hockey, bueno no, de bandy. El más barato que había valía casi 50 euros. Y allí al lado, solitarios, vi un montón de palos de la NHL, la Liga Americana de Hockey, a 6 euros. Yo no vi más diferencia que el de hockey estaba un poco curvado y era más largo, y viendo lo que molaban las siglas NHL, bueno, y el precio, me decidí por ese. Después de todo, no era más que un palo para dar golpes a una bola (ahí esta la diferencia con el hockey, donde golpean una ficha).
A mi hijo le gustó mucho y le impresionaron las siglas NHL, pero al llegar al partido y ver a todos los críos  con su palito de bandy, le hice sentir como el que llega a primaria con un chandal amarillo de mercadillo. Por suerte, el entrenador nos dejo su palo, eso si, no antes de recordarme: "ojito, que vale 120 euros". ¡Pero coño, si sólo es un palo que puedes hacer tu con una rama y una navaja de Albacete!
Tiene que ser duro tener un padre como yo, que lo más que sabía de patines era de mirar por la tele el culo a las patinadoras durante las Olimpiadas. Y es que mi vida ha sido dura. De pequeño, en España, no estaba interesado por el fútbol, lo que me llevó a una lamentable marginación social. Y ahora, que trabajo en una escuela de deportistas y se más de fútbol que Valdano, vivo en la catedral del bandy. Solbergelva es un pueblo diminuto a 40 kilómetros de Oslo, y como todos los pueblos pequeños, tienen su especialidad. Solberg ha ganado la liga Noruega de bandy unas cuantas veces. No jugar al bandy en Solbergelva es como ir a una "rave" y no beber alcohol. Y mi pobre hijo no tiene un buen maestro. Ayer vi a los críos de 8 años patinando y flipé. ¡Qué cabrones! Que p'alante, que si p'atrás, que si derrape, que si me tiro en plancha... Yo había patinado tan sólo un par de veces con mi hijo, y le planto directamente en un partido. Y, eso sí, he de decir con orgullo de padre que lo bordó. Nuestro equipo ganó 3-0 y mi hijo, del cual yo pensaba iba a comer más hielo que un esquimal, se defendió como un campeón y aguantó la vertical mucho mejor que su padre tras tres cubatas. 
Y es que no es raro confundirse, cuando hasta la Wikipedia española define al bandy como "deporte similar al hockey sobre hielo". 

Otra cosa que aprendí ayer es que el hielo es frío. "Vaya gilipollas", pensarán ustedes. Y tendrán razón. Estos días estamos "sufriendo" en Noruega el invierno más raro en muchos años. Con temperaturas sobre cero y sin nieve. Y claro, yo me fui al partido con la misma ropa con la que salgo de cañas por Valladolid, con mi chaqueta y mis vaqueritos. El partido era sobre hielo artificial, es decir, que supongo que tendrá cables helados por debajo. Y esos sí están a bajó cero. Los vaqueritos no aguantan ese tirón, y al cabo de media hora, el frescor que sube por la pantorrilla llega a zonas que nunca deseas tener congeladas. Nunca te acostarás sin saber una cosa más.

5 comentarios:

  1. Qué buen artículo, David. He pasado también por situaciones similares siendo extranjera. Te felicito por tu blog, siempre lo leo, y me gusta mucho como escribes.

    Saludos,

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  2. Pues espero que en los patines tuvistes acierto, porque tambien son distintos. Si no ya te lo haran saber, suerte.

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    1. Pues tienes razón. Pronto tengo,que comprar nuevos, porque usa de esos infantiles que se alargan según crece el pie, y al nivel profesional al que estamos, no me van a aceptar esas baratijas :)

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  3. Lo que me me reído y lo identificada que me he sentido!!! Nuestro hijo lleva desde octubre en hockey, y menos mal que nos dejaron toda la equipación y nosotros hemos ido comprando todo poco a poco, que si no esto es la ruina de Palmira!! Eso sí, nos hemos hecho fan de finn.no, de hecho los patines de los tres los hemos comprado allí. Te paso nuestro blog, por si te animas un día a echarle un ojo: De ría a fiordo y cuento 20 (deriaafiordoycuento20). Enhorabuena por el tuyo, es genial!!!

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