martes, 17 de mayo de 2011

El #22M, ¡MÓJATE!

Yo siempre me he sentido... ¿cómo decirlo? ¿Progresista? Pero nunca me he encasillado con ningún partido político. Y mira que lo han intentado, tanto en mi época universitaria, donde algunos compañeros no podían entender que estuviera en moviemientos asociativos sin perteneer a un partido. Como mi madre, quien insistía que la mejor manera de labrarme un futuro era afiliarme (eso sí, el partido debería ser el PP o el PSOE, no importaba cuál, porque en algún momento gobernarían los dos).
Me considero más eso que algunos llaman "independiente", pero que, siendo sincero, se acerca más a "tocapelotas". Soy un provocador y todo el que me conozca, especialmente en Facebook, lo sabe. Me encanta tocar las narices. Provocar debates me apasiona, y discutir con el que está de acuerdo contigo es aburridísimo. Debería ser considerado deporte olímpico.  

Pero algo ha pasado en estas elecciones municipales. Todo empezó allá por el invierno de 2010, chateando con mi amigo cibernético Mariano Lozano, quien había criticado en su blog e insistido en Facebook, sobre lo lesivo para nuestros derechos el hecho de eliminar el derecho al voto en elecciones municipales a los expatriados. En aquel momento yo le dije "a mí plin, yo ya no vivo ahí y lo que me interesa es lo que ocurre en la ciudad en la que vivo ahora". Y sigue siendo cierto que hoy en día me afecta más el que mi hijo pueda acudir a la escuela de música en Drammen, que Valladolid vaya a tener puerto seco (que no sé qué carajo será), pero algo pasó al publicarse la lista de candidatos para las elecciones municipales de IU en Valladolid. Ahí estaban varios amigos míos de mi época pucelana. Muchos de ellos, como yo, sin ningún carnet de partido, pero con ganas de participar en los cambios y con la idea e ilusión de que las cosas se pueden hacer de otra manera. Con la convicción de que la gente, desde las asociaciones, los barrios o incluso la tasca, pueden mejorar la situación de la ciudad, sin la necesidad de que un acomodado le venga a prometer una piscina en el río o un tren invisible, que poco van a cambiar lo que ahora preocupa a la gente.

Hablé con mi amiga Carmencita, número 8 en las listas y me preguntó si me gustaría mandar un video mostrando mi apoyo a la candidatura, con el que harían un montaje con otros expatriados amiguetes de la coalición. Lo hice sin dudar. Y espero que sirva de algo. Haciendo el video me dí cuenta de que tenía que haber hecho caso a Mariano Lozano y luchar más por mi derecho a votar en mi Ayuntamiento. Porque ahora estoy en Noruega, pero también quiero soñar con un día volver a mi ciudad y encontrarme el Valladolid que quiero.
Este es el video, ¿qué os parece?



Pero yo sigo queriendo demostrar que no me caso con nadie, y puedo ser crítico con el video en el que participo. Yo lo envié de inmediato, sin saber que iba a ir en un reportaje llamado "Vota por mí", aunque ahora que soy consciente que yo no podré, me parece un eslogán apropiado. Pero, aún sabiendo que había que cortar porque eramos varios, no me han gustado mucho las frases elegidas que no son más que "me llamo David y vivo en Noruega" y "me gusta mucho el proyecto ilusionante de IU en Valladolid". Para mí era importante destacar que yo no tengo ningún carnet político y lo que me gusta es la apertura a los independientes, y por eso me pareció apropiado incluir el video completo que yo envié. Tampoco me gusta demasiado el final del video, con demasiados eslogans políticos, que me hacen sentir un poco raro al estar yo ahí metido. Pero bueno, es política, es campaña y yo sabía a lo que me estaba comprometiendo.



En definitiva. El 22 de mayo, vota lo que te de la gana, pero vota. Y si estás en Valladolid: ¡MÓJATE Y VOTA POR MÍ!

2 comentarios:

  1. Sabes, ese es el riesgo. Cuando prestas tu nombre para apoyar a amigos que forman parte de un partido político, nunca se sabe como será utilizado. Pueden que tus amigos sean agradables pero las decisiones suelen tomarse muy por arriba de ellos. En mi caso particular, no me involucro en política. No porque no tenga ideas políticas sino porque los partidos son agrupaciones muy grandes que tarde o temprano no me representarán cabalmente en un 100%. Entonces prefiero escuchar desde afuera de ellos. Y apoyar con mi voto a quien me parezca que representa mejor mis ideas, en un momento particular.
    Aunque sí creo que los residentes en el exterior deban tener derecho a voto. Siempre y cuando no renuncien a la ciudadanía para adoptar otra, su derecho a voto debe de ser respetado por su pais de origen.
    Saludos

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  2. Está bien mojarse David, yo estoy contigo y me parece loable tu apoyo a tus ideas y a tus compañeros.

    Lo que pasa es que, con el paso del tiempo te das cuenta que la capacidad de decepción es probablemente el único valor que comparten todos los políticos. No obstante, si las personas que están detrás de un proyecto valen la pena, pues adelante con ellas.

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