Hace unos días, Soitu publicó un artículo sobre la bajada de los precios en España. Para comprobar si en España eran altos o bajos, se basó en una lista de precios de varios productos que les enviamos los colaboradores (corresponsales urbanos) en diez ciudades del mundo. Yo me encargué lógicamente de los precios en Oslo. Y el resultado es para echarse a llorar. Noruega tiene los precios más altos del planeta, y con diferencia, en casi todos los productos de la lista. Pero sobre todo, claro está, alcohol y tabaco. Cierto es, como bien comentan algunos lectores en el artículo, que con sólo esta información uno no puede sacar conclusiones generalizadas, pues es importante tener en cuenta el nivel salarial, el impositivo y el precio de la vivienda, principal gasto en todas las familias. Lo que está claro, es que en estos momentos, España sale perdiendo en cualquier comparación, pues no está el horno para bollos y no recuerdo yo una situación tan dramática en toda mi vida. ¿Acaso hay alguien que no conozca a una persona que no haya sufrido ya los puñeteros ERE?
Pero volviendo a Noruega. Aquí los salarios son altos, sí. Muy altos. Posiblemente cerca del doble a España, no estoy seguro. Pero el nivel impositivo es brutal. El IVA es del 25% y el IRPF más generalizado es del 36%. Yo nunca había ganado tanto como gano ahora, y nunca había tenido tantos problemas para ahorrar. ¿Crisis internacional, precios altos, impuestos excesivos o soy un manirrota? Esto último lo dudo. Aquí me tomo menos cañas que un muyahidín en Ramadán. En lo que Noruega no sale mal parado es en el precio de la vivienda. Es más cara que en España, claro, pero proporcionalmente no tanto. Si nos centramos en Oslo los precios son desorbitados, pero también lo son en Madrid y Barcelona. Ya a las afueras, los precios se aproximan más a los españoles. Eso hace que el nivel de impago de hipotecas en Noruega sea mínimo. En mi caso particular, no tengo problemas para pagar la hipoteca, pero la parte destinada al ocio es muy pequeña, comparativamente con España. El ocio en Noruega tiene precios desorbitados, aunque mis amigos madrileños me dicen que la capital hispana no va mucho a la zaga. Copas (diminutas) a 10-12 euros, cine a 10 euros, teatro y música mínimo 30 euros... Lo peor creo yo son los restaurantes. El sábado pasado estuve en un indio en Drammen (el Móstoles noruego), y pagué 100 euros por dos personas. Y esto sin postre y tan sólo una copa de vino. Si pedimos la botella entera prefiero no pensar dónde llegaría la factura. Volviendo a la lista de productos propuesta por Soitu. -En lo que más se nota el precio elevado es en la cesta de la compra, los productos alimenticios básicamente. Aquí se va una parte descomunal del salario. Rápidamente. -En cuanto a la gasolina, aquí la política noruega me parece bien. Este país podría regalar el combustible si quisiera, por ser uno de los mayores productores, pero tiene una política de precios de mercado que equipara el precio del litro a la de los países vecinos, lo que no daña en gran medida el bolsillo de los noruega, además de suponer un ingreso enorme a las arcas del estado en concepto de impuestos. -La ropa no está mal. Yo no noto mucho la diferencia con España, pero lo mejor son las tallas. Yo mido 1,91 cm y la verdad que tengo más sencillo encontrar algo que me quede bien en Oslo, que en El Corte Inglés, donde los mamones siempre me mandan a la planta de caballeros, teniendo la planta joven vetada hasta que no cumpla las 6 horas de gimnasio semanales reglamentarias. -Algo a mejorar en Noruega es el transporte público. Billetes de metro, bus o tren, sencillos, son sangrantes. Yo vivo a 45 minutos del centro de Oslo, pero me pienso muy mucho el viajar porque me cuesta 22 euros ida y vuelta. Creo que el sistema de abonos en general es bastante bueno, pero como soy adicto al coche, no los conozco mucho. -Tema aparte es el alcohol y el tabaco. Sobre la cultura del alcohol hablaré en alguna otra ocasión pues merece uno o varios post aparte. Si nos centramos en precios, está bien que un gobierno trate de proteger la salud de su población, pero aburre sentirse continuamente controlado por papá-estado, sobre todo con el principal objetivo de agrandar las arcas a base de impuestos indirectos, los más injustos. Y nada más, ahora mismo me voy a tomar un Nescafé en mi casa hipotecada, antes de coger el coche para ir a un centro comercial, para poder ver una película en el cine, comer en un McDonalds, comprarme un pantalón y otro café. De la caña me olvido porque si me para la "politi" me la cortan.
Todos tenemos la imagen de Noruega como ese país repleto de rubios y rubias despampanantes, con los ojos azul cielo y la piel blanca y tersa como la seda. Pues los hay, sí, los hay, pero no son todos, y empiezan a no ser mayoría. Hoy ha pasado una cosa curiosa que merece la pena darle un hueco en este blog. Yo soy profesor de español en una escuela privada en Drammen con cerca de 200 alumnos. Hay multitud de nacionalidades presentes. Alumnos con origen de Paquistán, India, Rusia, Afganistán, Polonia, ... y por supuesto, Noruega. No sabría decir si son o no mayoría. Resulta que la escuela estrena un nuevo laboratorio para la clase de ciencias que es la envidia de otras escuelas. Tanto es así, que la misma empresa, que tiene otro local en Oslo, debe enviar a esta ciudad de provincias a sus alumnos para disfrutar de las probetas y los químicos varios. Hoy llegó un autobús repleto de alumnos de la capital Noruega, provenientes de la misma escuela en la que yo imparto mis lecciones. Resultaba curioso verlos llegar. Más del noventa por ciento, más morenos que un mallorquín en agosto. No encontré ni una rubia (ni rubio) entre el alumnado. Tan sólo la profesora tenía la piel clara y el pelo teñido. Pero lo más curioso es lo que uno de estos alumnos exclamó al recorrer los pasillos de la escuela: "¡Cuántos blancos hay aquí!". Qué curioso. Ahora lo llamativo es encontrar muchos blancos en Noruega. No deja de resultar llamativo. Buena muestra de los movimientos migratorios.
Una cosa quiero dejar clara para evitar malentendidos. A mí esto no me parece ni bien ni mal. Es tan sólo un hecho curioso que me parecía muy gráfico de la situación actual de los colegios noruegos y de casi todos los países malamente autodenominados "occidentales". ¡VIVA LA GLOBALIZACIÓN!
Viendo este vídeo, sobran las palabras sobre lo que se siente viviendo en una casa en Noruega, tras tres meses de nieve casi constante y la espalda dolorida de palear. Absolutamente desternillante.
A partir de ahora, cuando ustedes escriban algún comentario, tendrán que hacerlo con el debido respeto que mi nueva condición supone: Señor Embajador. Sí, porque ahora soy Embajador de Valladolid en Noruega.... Bueno, siempre he sido amante de los grandes titulares que atraen al lector, así que mejor especifico de qué hablo para bajarme un poco los humos. El Ayuntamiento de Valladolid, que por si hay algún lector despistado desconoce es una hermosa ciudad al norte de España, ha tenido la iniciativa de crear una red de vallisoletanos repartidos por el mundo, la Red de Embajadores de Valladolid. No tengo muy claro con qué motivo, pero parece ser que fue "creada con el fin de hacer posible que personas vinculadas a la ciudad, trabajando en todos los sectores y en diferentes países del mundo, puedan conocerse e intercambiar información", según escriben en la propia web. La intención es dar una imagen de Valladolid como una ciudad internacional (se podría empezar por tener la web con versión en inglés), y supongo que mejorar los contactos comerciales de empresarios vallisoletanos llegado el momento. Pero especifico más. Yo aún no soy uno de esos embajadores, sino un simple "vallisoletano por el mundo". Los Embajadores son una exquisita selección de estos ciudadanos internacionales. Parece ser que mi curriculum aún no llega a la notoriedad que este cargo requiere. Yo espero que con los comentarios a este blog, el boca a boca y las manifestaciones en la calle de mi "club de fans", pueda llegar a ser un "real embajador" o "embajador real" en su caso, porque aunque algunos lo pongan en duda, Valladolid es una ciudad de la que merece la pena estar orgulloso, y no sólo porque nuestro equipo de fútbol esté cerca de posiciones UEFA, que a mí eso me la "refanfinfla", sino porque tiene una gran historia, belleza si se la sabe buscar y una vida social y cultural más que interesante. Así, tan sólo me queda una duda: ¿Mi nuevo cargo tendrá la opción de que me envíen vino desde España en valija diplomática libre de impuestos? Foto del Ayuntamiento de Valladolid que tomé las pasadas navidades.
En los más de tres años que llevo viviendo en Noruega, me he cansado de escuchar lo terrible que es este país. Frío, aburrido, poca vida social, precios elevadísimos, alcohol y tabaco inalcanzables … Me muevo en un entorno poco noruego. No sé por qué, pero ninguno de mis amigos más cercanos es de aquí. Conozco a muchos, claro, y tengo amigos, pero ningún noruego con la confianza suficiente para quedar a tomar una caña a solas y hablar de mis cosas más personales. Mi mejor amigo es de Macedonia. Mis compañeros de trabajo con los que más me relaciono son de Francia y Suecia. Mis amigos en Oslo son españoles. Y hay una mala rutina del inmigrante de criticar lo que no es suyo. Y la pregunta es, si tanto nos disgusta Noruega, ¿qué hacemos aquí? Se podría decir que estamos presionados por las circunstancias: el trabajo, la familia… Pero no es así. Hay mucho más. Noruega no está tan mal. Y no sólo porque los sueldos sean fantásticos. Simplemente es otra forma de divertirse. Y hay que hacerse a ella. Esta es la parte dura. Yo lo he intentado esta semana. Y no me ha ido mal.
La semana que mañana termina ha sido de vacaciones para mí. Ser profesor tiene algunas ventajas, y tener numerosos días libres en una de esas pocas, como ya relaté en uno de mis antiguos post. En Noruega el curso empieza antes, a mediados de agosto. Pero para compensar, hay Høstferie (vacaciones de otoño), una semana en octubre, y Vinterferie (vacaciones de invierno) otros siete días en febrero. Las que ahora disfrutamos. Con la cosa de la crisis, no daba para unas vacaciones en la playa, que es lo que más apetece tras 2 meses a diez bajo cero y con nieve hasta la cintura. Así que decidí sacar el mejor partido a mi entorno: Drammen.
Este año apenas he ido a patinar sobre hielo, el único deporte de invierno que hasta ahora dominaba, y también el más barato. Compras unos patines por unos 30 euros, y te buscas el charco más cercano. Sencillo. Sencillo encontrar el hielo, no tanto patinar. Pues el “palante” ya lo controlo, pero el “patrás” necesita aún un retoque de técnica.
El finde pasado probé un “deporte” más tranquilo sobre la misma superficie. El “isfiske”, o pesca sobre hielo.
A mí esto siempre me ha dado mucho reparo desde que hace años vi una película en la que unos niños jugaban al jockey sobre un lago, este se rompía y ya sabemos lo que les pasó a las criaturas. Pero bueno, tras los dos mencionados meses con carámbanos en las narices, el hielo tiene un grosor considerable, y fuimos a pescar a Drammenfjord, el fiordo de Drammen. Es decir, lo más cerca que he estado de ser Dios, porque estuvimos literalmente caminando sobre las aguas del mar. Agua salada, que es lo que más me sorprendió. Esta práctica, que me niego a considerar deporte, siempre me había parecido un tanto aburrida, pero no lo fue tanto cuando en menos de dos horas, cacé cuatro bicharracos de unas proporciones adecuadas para pegarnos una buena cena.
Mi siguiente incursión en la cultura nórdica fue el esquí de fondo o nórdico. Deporte y orgullo nacional. Hace un par de semanas probé en Oslo, en una excursión que tengo pensado relatar para Soitu, así que la aparco. En esta ocasión fue en Drammen, y por triplicado. Tres veces en una semana, así que no es broma que mis brazos empiezan a crecer. En esta zona tenemos dos pequeños lugares para esquiar. En la loma de la montaña, por encima de donde yo vivo, que se lleva Solbergelva, y en el famoso Spiralen. Increíble obra de ingeniería que merece la pena visitar, con un túnel en espiral de 2 km de largo. Esquiar tiene su punto, y casi se lo estoy pillando, porque al principio no lo cazaba. Subiendo te agotas y bajando te caes de bruces. ¿Dónde esta la gracia pues? Pues en tener técnica para no cansarte tanto y no caerte a cada bajada. Estamos en ello. De momento lo que saqué de estas excursiones es la foto que acompaño. Que aunque parezca algo raro, tan sólo es mi codo.
Puestos a correr riesgos, quise dar un paso más. Snowboard. Tan solo había probado un par de veces, junto con el curso de noruego, con resultados no del todo satisfactorios. Pero no desfallezco. Quedé con dos alumnos de mi instituto en Drammen Skisenter. Uno de los estudiantes es 100% sangre nórdica, de los que han nacido con los esquís en los pies y que algo podría enseñarme. Y no estuvo mal. 5 veces para arriba y 5 para abajo. Bueno, para abajo muchas más, si contamos cada vez que me caí. Para empezar, al bajarme del telesilla. Porque joder, no consigo pillarle el punto. Luego, si se baja despacito y frenando, el snowboard no es tan difícil. Hacer birguerías se lo dejo a otros.
Y esto también es Noruega. Lo que ofrece lo tienes que tomar. Y si no, lo mejor es sacar el primer billete de avión que salga para la playa…. Lo cuál me estoy planteando.
Parece que a la edición catalana de Radio Nacional le ha gustado mi voz, porque otra vez me requieren para intervenir en el magazine La matí a 4 bandes de mañana, jueves, 12 de febrero. En esta ocasión el tema a tratar es el reparto de las tareas del hogar entre hombres y mujeres.
Noruega está orgullosa de ser uno de los países donde la igualdad entre el hombre y la mujer está más arraigada. Noruega lidera el ranking muldial en igualdad de sexos. Mi experiencia me dice que es verdad. A simple vista, no se aprecian diferencias entre hombres y mujeres y eso también se nota en las tareas del hogar. Aquí todos apechugamos (por la cuenta que nos tráe). En mi opinión hay dos motivos fundamentales. El primero es que la mujer noruega tiene un fuerte carácter, y no va a dejar que se la reduzca a la simple tarea de ama de casa y única encargada del trabajo en el hogar. Además, aquí casi todos se independizan rápidamente. A los 18 o 19 años. Y viven sólos. En esos apartamentos de 30 metros cuadrados que tanto escandalizaron hace algún tiempo en España. Y claro, hay que aprender a limpiarse los calzoncillos.
En el mencionado ranking, elaborado por la fundación Foro Económico Mundial, se tienen en cuenta cuatro elementos: Participación y oportunidad económica; Nivel educativo; Poder político; Salud y supervivencia. Los dos factores principales son la disminución en las diferencias salariales entre hombres y mujeres, y la obligación del 40% de féminas en cargos directivos. Esto no afecta directamente a la igualdad en el hogar, pero sí hace que haya más mujeres trabajando, lo que reduce el número de amas de casa. Y cuando ellas vuelven del trabajo, están tan cansadas como nosotros. ¿Van a permitir que nos sentemos a ver la tele mientras ellas hacen la comida?
El actual gobierno se ha tomado muy en serio esta ley de paridad. El primer Ministro noruego, Jens Stoltenberg, es, evidentemente, un hombre. Pero las otras dos cabezas visibles del gobierno son mujeres. Las carteras de Finanzas y de Petroleo y Energia están dirigidas por ministras, y en un país como Noruega, estos ministerios son más importantes casi que la Corona. Además, hay más ministras que ministros (10 de un total de 19 carteras).
En la foto, de izquierda a derecha, Åslaug Haga, Jens Stoltenberg og Kristin Halvorsen Foto: ARASH A. NEJAD
Pero, ¿cuál es una de las principales tareas del hogar? El cuidado de los niños. En Noruega se dispone de un año de maternidad con el 80% del sueldo o de 44 semanas con el salario completo. En principio los padres cuentan con seis semanas de permiso, pero se da la opción de compartir el año de baja.
Así que todos iguales... pues yo me pregunto. ¿Por qué siempre soy yo el que tiene que quitar la nieve de la puerta del garaje?
CÓMO ESCUCHAR: La emisión será después del bolentín de las 9.00. Entorno a las 9.10 de la mañana. Podéis probar a escuchar en la web de RNE y ahí ir al cuadro de Radio Nacional en directo. Si esto no funciona, se puede probar también con la web de Ràdio 4 y aquí pinchar donde pone Escolta Ràdio 4, que abrirá el reproductor de Windows Media Player.
PS: SOBRE LOS COMENTARIOS: Agradezco infinítamente todos los comentarios que hacéis. Tanto los positivos como los críticas, pues con ambos mostrais un interés por lo que yo he escrito. Pero como ya he dicho en otras ocasiones, me gustaría que no hubiera comentarios anónimos. Si es para alabarme, para tener a alguien a quien dar las gracias. Y si es para criticarme, para poder rebatir. Nunca me gustó eso de tirar la piedra y esconder la mano. Sé que teniendo un blog es un riesgo que asumo, pero si alguien ha utilizado un minuto de su vida para escribir en mi blog, estaría muy bien saber quién es.
Mañana, martes, 10 de febrero de 2009, apróximadamente a las 9.10 de la mañana, todo el que quiera podrá escucharme otra vez en la edición catalana de Radio Nacional de España, Ràdio 4, aunque mi parte seguirá siendo en castellano clásico, pues mi conocimiento de la segunda lengua del reino aún no llega a la fluidez que la radio requiere. Es curioso que de lo que vamos a hablar mañana es algo que tenía pendiente para mi blog: El sentido de inferioridad español. Mientras estamos en España, nos sentimos el culo del mundo, con perdón. Decir que uno es español es una vergüenza, y la lucha de nacionalidades o regionalidades se lleva todo el debate. Pero es cruzar los pirineos, y se vé a un bilbaíno cantando el Porrompompero en una estación de trenes de París (esto lo he visto yo).
¿Cómo nos ven los extranjeros? En mi opinión, si en España se supiera la fantástica imagen que nuestro país tiene, ayudaría a subir la moral general, y eso quizás sirviera, por un lado, para hermanar un poquito las cuatro puntas de la península, que como los imagenes se tocan, pero se repelen, y por otro, para animar a las empresas a ampliar el horizonte y saber que hay barcos que cruzan el Atlántico y aviones que llegan a Siberia. Desde mi experiencia, la imagen de los españoles es fabulosa. Es decir que eres español, y todo son sonrisas. En serio. La semana pasada estuve en Polonia (que sigue pendiente, aunque las fotos ya las podéis ver en la parte baja del blog og en mi página de Flickr), y estaba acompañado de dos compañeros, una francesa y un sueco. Conocimos a un grupo de polacos, y decir que eran de Francia y Suecia no les hizo cambiar el gesto, pero cuando yo dije que era de España, ya tenía amigos. Lo mismo me ocurre a menudo en Noruega. Se podría pensar que es porque aquí hay muchos inmigrantes por asilo político y de países con diferentes problemas. De lugares como Afganistán, Pakistán, India... que no tienen muy buena imagen. Y por contraposición a esto, nosotros somos buenos. Pero el caso es que no ocurre así si eres italiano o francés. ¿Por qué? Cierto es que un gran número de noruegos tiene apartamento en España, y el 90% (por dar un número) visita nuestro país cada uno o dos años. Y cada vez que vienen aquí encuentran muchas sonrisas (claro, vienen con divisas). La imagen del español es sonriente, optimista, festiva y de carácter fuerte, pero en el buen sentido, personas con carácter, de sangre en las venas. De tanto oirlo, he empezado a creer que es verdad. Los productos españoles también van hacia arriba. Las tapas están de moda, y el vino español se aprecia tanto como el francés. Actores y cantantes españoles, cocineros españoles... ¿A qué esperamos? ¿Cuándo se va a sacar provecho de todo ese potencial para sacar a España del pozo en el que se encuentra? Quizás no seamos más listos que el resto, pero lo que está claro es que no somos más tontos. De esto hablaremos mañana en la radio. Si alguno se anima, podéis darme más ideas. Aún quedan unas horas para la emisión. Especialmente si leeis desde otros países, decidme cuál es la imagen allí de los españoles. Para escuchar Ràdio 4, recordad que tenéis que ir a Internet, y clicar sobre la emisora. Nos oímos.
El pasado viernes, con la tremenda nevada caída en Madrid, nos pidieron desde Soitu a los colaboradores en países fríos si podíamos mandar algún consejo. No tenía muy claro lo que querían y yo escribí un texto, el que viene a continuación. En Soitu.es tan sólo se publicó un estracto, como se puede ver aquí. Clavos, gore-tex y ganas de pasarlo bien Este mundo está al revés. Yo aquí, en Noruega, con dos grados sobre cero y sin la ansiada nieve que nos permita desempolvar los esquís, dando consejos de qué hacer con la tremenda nevada y el menos en el termómetro que envuelve España. Lo primero, deberías leer el último artículo que publiqué en Vida Urbana, “Cosas que tú nunca harías en la nieve”, porque quizás sea ahora un buen momento para empezar a hacerlas. No hace falta vivir en Noruega para saber que los temporales de nieve tienen cosas buenas y malas. Empecemos por las positivas y recordar a todo el mundo el pasarlo bien. Aquí en Noruega están tan acostumbrados a la nieve que casi no se ve niños haciendo guerras de bolas y eso es lo más divertido. Jugar en la nieve no tiene edad, y a todo el mundo le sube la adrenalina arrearle un buen bolazo a su compañero de oficina. En este país nórdico es normal usar las mañanas de fin de semana para buscar alguna loma en la que deslizarse con la gran variedad de trineos que existen, pero en última instancia, bien se puede coger una bolsa de plástico del super, agarrarse fuerte y disfrutar como un niño.
Pero también está el lado oscuro. Frío y resbalones. Respecto a lo primero, gore-tex es la clave. Mis botas, mis pantalones, mi chaqueta y hasta el gorro son de este material, y a pesar de no ser barato, y menos es España, es una buena inversión. No entra ni una gota de agua, y manteniéndose uno seco, no te resfrías. El hielo es otro peligro, y más en nevadas como las que caen en España, porque la nieve se congela, luego cae otra pequeña nevada que cubre el hielo y ahí llega el batacazo seguro, cuando andas confiado. En Noruega son bastante populares unas suelas con clavos que se enganchan al calzado. En principio uno piensa que sólo es para señoras mayores con problemas de movilidad, pero después de que uno ha caído de bruces un par de veces, reconoce que el invento no es tan malo. Simplemente es como salir al mercado con botas de fútbol, quizás no muy estético, pero sí muy práctico. Así que con los pies fijos al suelo, el cuerpo caliente y traspirado, sólo nos falta afinar la puntería y engancharle al colega un buen bolazo a la salida del trabajo.
Da gusto los lectores fieles que me empujan a escribir. Me vais a perdonar, pero este post va a ser sólo para responder los comentarios, que es la forma más rápida:
-La charla en Ràdio 4 al final salió bien. Fué curiosa una conversación en la que se mezcla todo el rato el catalá y el español. De esto hablaré algún otro día, porque en Noruega pasa a veces también porque tienen dos idiomas oficiales muy similares, bokmål y nynorsk, y también entre suecos y noruegos, que cada uno habla su idioma y todos se entienden.
-Con las prisas, no grabé el programa, y he intentado encontrar un podcast en la web de Ràdio 4 pero no lo encuentro. Si hay alguno que sea mejor con la tecnología que yo y lo encuentra, se lo agradecería.
-Sobre la nevada en Madrid: justo por la tarde, me escribieron desde Soitu para pedir una colaboración sobre eso. Lo podéis leer aquí.
-A María: me vas a perdonar, pero tu nombre, como el mío, es bastante corriente y no caigo si nos conocemos o no. Tu perfil está cerrado y no puedo ver quién eres. Ah, el programa ha sido hoy, no mañana, ya lo siento.
PD: El médico me ha diagnosticado hoy pulmonía, así que no leáis con mucha fuerza, a ver si os vais a contagiar.
A pesar de la frase con la que acabé mi anterior post, la gripe también llega a Noruega. Y de qué forma. Desde el martes llevo con más de 38 de fiebre. Y mi mujer y mi hijo. Un panorama. Pero aún así, no sé si es mi afán de protagonismo o la profesionalidad (más bien lo primero), me han llamado de RNE en Barcelona, Ràdio 4, para hacer un debate mañana sobre la crisis del gas. Algo así como ciudadanos en Europa, cómo nos afecta. Y les he dicho que sí. Así que si mañana por la mañana vais a Internet (porque en la radio creo que sólo se oye en Cataluña), www.rtve.es, entre las 10.00 y las 10.30 más o menos, escucharéis una mala versión de lo que soy. Voz gangosa y tos frecuente, para hacer un debate de lo más ameno. Aquí no hablo como periodista, sino como ciudadano en Noruega, así que no creo que me exija mucho esfuerzo. Entre líos familiares y enfermedades, he escrito muy poquito últimamente, pero hay bastantes cosas a las que meterles mano: ilegalización de la prostitución, enfrentamientos con gases lacrimógenos frente a la embajada de Israel...
Y mejor me acuesto que ya no sé ni qué teclas golpéo.